La evaluación por parte del alumnado, un reto para el desarrollo de los equipos docentes

Artículo de opinión

  • 14/04/2016

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Silvia Amblàs. Directora de DEP Instituto
Si bien la evaluación de la actividad docente es un elemento imprescindible para el desarrollo profesional de los equipos docentes, el informe TALIS 2013 ( The OECD Teaching and Learning International Survey) pone en evidencia que en España, todavía hoy, uno de cada tres docentes de secundaria (36,3%) no ha sido nunca evaluado formalmente (4 veces por encima de la media de la OCDE). Por su parte, en los centros donde sí se lleva a cabo una evaluación formal, sólo uno de cada dos profesores (51%) señala que se establece un plan de desarrollo profesional, mientras que la mitad del profesorado (51%) considera que las evaluaciones se realizan básicamente para cumplir con requisitos administrativos.
 
En este sentido, uno de los principales retos de los equipos directivos es romper esta tendencia:
  • Planificando evaluación docente que implique diferentes metodologías y perspectivas (la observación directa en el aula, la autoevaluación del mismo profesorado, la evaluación por parte del alumnado, la valoración de las familias…).
  • Integrando los resultados obtenidos y elaborando, a base de su análisis, un plan de desarrollo profesional.
  • Y acompañando el equipo docente en el despliegue de acciones orientadas a la mejora del aprendizaje del alumnado y de las propias competencias profesionales.
Con todo, en base a nuestra experiencia, una de las herramientas más útiles para incorporar esta lógica al centro es la evaluación de la actividad docente por parte del alumnado. Con esta aproximación, los equipos directivos pueden proporcionar al profesorado elementos de reflexión que los motive a crecer como profesionales y como equipo situando el alumnado al centro del proceso de aprendizaje y alineando el desarrollo de competencias de sus docentes con el proyecto educativo de centro.
 
Este último aspecto es especialmente relevante cuando hablamos de desarrollo de competencias, puesto que los principios educativos de la institución tendrían que marcar, de manera clara, tanto las competencias a priorizar como el plan de desarrollo profesional.
 
Así pues, el docente ‘pluricompetente' no sólo tiene que tener conocimientos sobre la materia, saber planificarse y organizarse, trabajar en equipo, utilizar y aplicar las tecnologías... sino que tendría que poder desplegarlas de acuerdo con el proyecto educativo del centro. Por ejemplo, con la interacción con el grupo: ¿el docente tiene que incidir en la orden y la disciplina o promover clases participativas y prácticas?; ¿debe tratar a todos los alumnos por igual o atender las diferentes necesidades en función de sus capacidades? Una respuesta u otra, igualmente válida, nos llevaría a desarrollar y potenciar un tipo de competencia u otro.
 
Por eso, en la selección de personal y en la planificación del desarrollo docente, es igual de importante la reflexión sobre cuáles son las competencias clave como la evaluación desde diferentes perspectivas, incorporando, especialmente, el feed-back del alumnado, quién puede aportar información muy valiosa y única sobre las percepciones y expectativas respecto a la actividad docente.
 
En este contexto, el equipo directivo tiene que ser capaz de acompañar a los docentes porque los resultados de las evaluaciones repercutan en la forma de impartir la docencia al centro, mejoren la calidad docente, e incidan positivamente en el aprendizaje del alumnado.
 
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