La Movilidad Internacional de los estudiantes de FP: Una Inversión de Futuro

Anna Punyet, investigadora del Observatorio de la Formación Profesional; Jordi Castillo, Secretario General de la Asociación Xarxa FP y Técnico de Proyectos Europeos y Relaciones Internacionales de la Fundació BCN Formació Professional
30/03/2016

 
No existe duda en afirmar que las prácticas internacionales incrementan las probabilidades de inserción laboral de los jóvenes graduados en formación profesional, mejorando los niveles competenciales de los participantes a nivel profesional, lingüístico y personal. Dos de cada tres perceptores de una beca de movilidad internacional así lo afirman. Concretamente, el 80,6% de los graduados en formación profesional que realizan estadías transnacionales entran en el mercado laboral en menos de 12 meses presentando, al mismo tiempo, unas mejores condiciones de permanencia en dicho mercado.1
 
Si analizamos al detalle las causas que provocan la rápida transición al mercado laboral de los jóvenes graduados en formación profesional, veríamos que gran parte del éxito recae en la intensa incorporación de conocimientos y competencias a las que se ve obligado cualquier participante Erasmus.
 
En primer lugar, la indiscutible inmersión lingüística que conlleva una formación internacional se vuelve imprescindible en un mundo globalizado donde las empresas han aumentado su esfera de acción (a nivel europeo y mundial). Dominar el inglés es imprescindible y conocer una segunda lengua extranjera empieza a ser  requisito básico en la mayoría de ofertas de trabajo cualificado que podemos encontrar. La movilidad internacional garantiza a los individuos (además de formación y experiencia profesional) una fiabilidad en el campo idiomático imposible de garantizar si no se han cruzado las fronteras del propio estado. Desde la Comisión Europea se defiende que 2 meses de prácticas internacionales equivalen, a nivel de aprendizaje de idiomas, a 1 año de estudio en el país de origen2. Al mismo tiempo, el 72,9% de los participantes en una estadía internacional afirman que su nivel de competencias lingüísticas ha aumentado exponencialmente durante sus prácticas internacionales. 
 
En segundo lugar, los periodos de movilidad internacional impactan directamente en las competencias personales que adquieren los individuos. En un mercado laboral altamente competitivo y global como el actual, en el cual siempre existen infinidad de candidatos por cada oferta laboral, es imprescindible marcar la diferencia más allá del currículum académico o profesional. Competencias propias del siglo XXI como la iniciativa, la gestión del cambio, la capacidad de adaptación o la flexibilidad quedan más que contrastadas en el ADN de los participantes de los diversos programas de movilidad internacional. En igualdad de condiciones académicas o profesionales, el "saber estar", en el mayor número de situaciones o entornos, se torna imprescindible en la incorporación al mercado laboral. A nivel de auto percepción, el 80,7% de los participantes en un programa Erasmus de formación profesional afirman que el programa les ha proporcionado mayores competencias personales y profesionales.
 
Finalmente, un reciente estudio realizado a más de 1.000 empresarios catalanes3 afirma que los aspectos más valorados en el momento de contratar trabajadores son la diversidad de la experiencia profesional i la realización de estadías profesionales internacionales, dos ítems que quedan absolutamente cubiertos realizando periodos de prácticas en centros de trabajo de la Unión Europea.
 
En definitiva y sin que sirva de precedente, el mundo institucional, empresarial y académico se unen al afirmar que las prácticas internacionales impactan de forma notable en las competencias personales y profesionales de los participantes en programas de movilidad internacional. Aun así, es necesario recordar que, por ejemplo, en la ciudad de Barcelona solo el 1,13% de los estudiantes de formación profesional realizan un periodo de prácticas internacional4, estando más de 6 puntos por debajo de los participantes universitarios. Es necesario, tanto para los graduados en formación profesional como para el mismo mercado laboral, que el consenso existente en afirmar las bondades de la movilidad internacional se extienda hacia una mayor implicación de todas las instituciones en el fomento de dichas acciones, otorgando a los estudiantes de formación profesional el  mismo número de oportunidades de las que disponen los estudiantes universitarios.
 
Notas al pie:
 
1.- M. Blanes, J. Castillo i A. Punyet (2015). La mobilitat dels estudiants de formació professional a Barcelona: Una inversió de futur (2011-2013). Fundació BCN Formació Professional.
 
2.- Online Linguistic Support. Erasmus+. European Commission.
 
3.- Agència per a la Qualitat del Sistema Universitari de Catalunya. (2014)  Ocupabilitat i Competències dels Graduats recents: L'opinió d'empreses i institucions
 
4.- M. Blanes, A. Punyet i J. Castillo (2014). Anuari de la formació professional a Barcelona. Mercat de Treball i Formació Professional a Barcelona. Fundació BCN Formació Professional
 
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