Estudiar en el extranjero

Adriaan Ph. V. Kühn,
Coordinador de Procesos de Internacionalización de la Universidad Francisco de Vitoria (Madrid)
11/05/2015

Hoy en día y a nivel europeo, una estancia en el extranjero durante el ciclo formativo ya no es un valor añadido o diferencial del Curriculum Vitae, sino que se ha convertido en un requisito indispensable a la hora de aplicar a un puesto de trabajo.
 
Sin embargo, una experiencia internacional va mucho más allá del ámbito de la mera empleabilidad, ya que resulta clave para el desarrollo personal. Así, varios estudios demuestran que el aumento de la autoestima, la responsabilidad o los diferentes valores interculturales que se pueden adquirir, son sólo algunos de los beneficios que aporta una estancia fuera de casa.
 
Existen múltiples maneras de poder "internacionalizarse": las estancias cortas, los cursos de verano, las prácticas internacionales, la participación en intercambios académicos, el programa Erasmus+ o cursar un grado/postgrado completo en el extranjero son ejemplos de ello.
 
No obstante, antes de embarcarse en este proyecto es fundamental preguntarse por la motivación y expectativas de cada uno, ya que éstas resultarán vitales a la hora de elegir la duración de la estancia, el tipo de experiencia o el destino. Para esta decisión individual y personal no existen las reglas generales ni las soluciones únicas. Sin embargo, sí hay algunos aspectos que se deberían tener en cuenta durante el proceso de reflexión y a la hora de concretar una estancia fuera de España – tanto en los casos de estancias cortas como en aquellos supuestos que se basen en un intercambio académico (Erasmus+) o en estudios de larga duración.

1.- Reflexiona sobre tu motivación y sé sincero contigo mismo

El punto de partida deberían ser dos palabras: ¿Por qué? Una vez determinada la razón principal para irse al extranjero, todas las demás preguntas surgirán más o menos de forma automática. Hay muchas motivaciones y todas tienen su legitimidad. Sin embargo, hay una diferencia considerable entre el objetivo de obtener un título de una de las mejores universidades del mundo y el deseo de "sólo" perfeccionar el inglés. Tanto los criterios para elegir los estudios adecuados como los esfuerzos que hay que emplear para conseguirlo, son radicalmente diferentes en los dos casos.

2.- Información, información, información

Internet ofrece una inmensa cantidad de información sobre todos los aspectos de estudiar en el extranjero. ¡Utilízalo! Por supuesto, las universidades tienen una presencia web donde promocionan sus carreras, cursos, actividades extra curriculares etc. También existen las agencias nacionales que promocionan el sector entero de la educación superior en un determinado país y ofrecen información sobre historia y cultura del mismo de una manera atractiva y entretenida (un ejemplo:  www.studyinholland.nl).
 
No te olvides de los foros de antiguos estudiantes internacionales donde puedes encontrar información acerca de la calidad de la educación en tu destino favorito, el nivel de precios, dónde vivir o los mejores sitios para salir.
 
Asimismo, la gran mayoría de las dudas que tienen los estudiantes acerca de las estancias en el extranjero, se solucionan buscando la información de forma autónoma (por internet). Para el resto, están las Oficinas Internacionales de las universidades. Los trámites administrativos se encuentran en la página web. Investiga y profundiza en dicha página antes de preguntar cuestiones que ya están explicadas y detalladas en la misma. Y es que si en la Oficina Internacional notan que te has informado a fondo sobre un destino o un programa, estarán encantados de aconsejarte individualmente.
 
Para las personas que prefieren el contacto personal, existen las ferias de educación superior internacional que se celebran generalmente una vez al año. Sobre todo son las universidades estadounidenses e inglesas las que utilizan cada vez más agentes de promoción nacionales para captar a estudiantes internacionales. Ellos te pueden facilitar información en persona si te interesa hacer un grado o Máster en el extranjero.

3.- English matters

El inglés es la lingua franca del mundo académico. También será el idioma que hablarás con otros estudiantes  internacionales. Por ello, si te interesa lo internacional, tienes que afrontar el idioma. Para irse de Erasmus, normalmente se pide un nivel B2 del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER). Si el destino deseado son los Estados Unidos o Gran Bretaña, te van a pedir una puntuación alta en una de las pruebas estandarizadas como el TOEFL o el IELTS. Necesitarás tiempo para prepáratela, ¡pero no es imposible!

4.- Money matters

Estudiar en el extranjero puede resultar económicamente caro, sobre todo si no se considera la formación como una inversión en capital humano, como en cambio sí es costumbre en el mundo anglosajón. No sólo hay que contar con los gastos de vivir fuera de casa (alojamiento y manutención), sino también con costes de transporte adicionales (volver a casa en Navidades), seguros médicos (imprescindibles), tasas universitarias etc.
 
La buena noticia es que existen muchísimas posibilidades de obtener una beca para cubrir gastos. Y no sólo existen becas de excelencia académica, sino que además fundaciones políticas, asociaciones privadas y mecenas tienen más criterios que un buen expediente a la hora de otorgar una subvención. Una buena página web para empezar buscando es  www.european-funding-guide.eu/.   

5.- Una buena preparación evita muchos dolores de cabeza

A pesar de las facilidades otorgadas por el correo electrónico, los vuelos low cost o el EEE (Espacio Europeo de Educación), preparar una estancia internacional exitosa no es cuestión de semanas. Un trato "relajado" de temas administrativos como visados, seguros, alojamiento, transporte, y (más tarde) transferencia de créditos y reconocimiento de títulos etc. pueden fastidiar tu experiencia e incluso poner el proyecto entero en riesgo.
 
En el caso ideal, el proyecto "studyabroad" debería estar integrado en una estrategia general de estudios, es decir, incluso antes de empezarlos. Normalmente, se aconseja preparar la estancia 18 meses antes de la fecha de salida.
 
En conclusión, los ingredientes más importantes para llegar a buen puerto son los siguientes:
 
Elige tu propio camino,
ten una actitud abierta y
¡Disfruta de la experiencia internacional!
 
 
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