Ciudades educadoras como catalizadoras de innovación social

Rosa María Torres Valdés,
Departamento de Comunicación y Psicología Social de la Universidad de Alicante
17/11/2014

Si nos situamos en un contexto ideal, ¿Cómo debería ser una ciudad educadora?
 
La carta de las ciudades educadoras, o declaración de Barcelona como también se la conoce, expresa claramente las características que debe reunir una ciudad merecedora el calificativo de Educadora. La carta refiere un sistema responsable con intención de educación de todos, para todos y entre todos; en definitiva la describe como un espacio para la construcción colaborativa de modelos de ciudades que respondan a criterios de calidad social de auténtica calidad Social.
 
Por tanto una ciudad educadora, en un contexto ideal es una ciudad que promueve el cambio social profundo de modo participativo, con gran responsabilidad y empeño por parte de gobernantes en poner los medios para la construcción de los espacios de co-creación y desarrollo de oportunidades de inclusión social en el más amplio sentido de la expresión, respetando la diversidad funcional, cultural, generacional y ambiental.
 
Las ciudades educadoras así entendidas, se convierten en catalizadoras de auténtica innovación social, que podemos definir como el cambio social evidenciado en mejoramiento de la calidad de vida de las personas, a partir de un enfoque de gestión participativa multi actoral y multi institucional, transformador de las relaciones sociales, permitiendo el "empoderamiento" de ciudadanas y ciudadanos a través de la apropiación social del conocimiento. Dicha apropiación sólo puede darse en modelos de ciudades que promuevan el diálogo de saberes (Robles Castrillo, 2005) y de ignorancias (Cerón 2010), combinando educación formal y no formal, las verdades científicas y verdades no científicas o dicho de otro modo saberes científicos y saberes populares.
 
La ciudad educadora desde esta concepción dialógica, es el marco para esa "destrucción creativa" que implica del proceso transformador de la innovación social, que no es otra cosa que  una nueva manera de hacer las cosas combinando éticamente creatividad y recursos, con resultados escalables y replicables.    Por tanto una ciudad educadora, experimenta, sin miedo pero con responsabilidad, para enfrentar eficaz y eficientemente los complejos desafíos sociales de esta era, que debe ser la de las personas y el bien común.
 
¿Qué acciones vinculan la educación, la inclusión social y la mejora de la convivencia? ¿Cuáles son prioritarias actualmente?
 
Las acciones que vinculan la educación, la inclusión social y la mejora de la convivencia, son acciones que favorezcan la reunión de colectivos diversos en torno a las temáticas en las que se desea intervenir, en forma de cursos específicos, eventos lúdico educativos, campañas de sensibilización participativas, además establecer sinergias de cuádruple hélice a través de las cuales se produce vinculación entre Universidades, Empresas, Organizaciones Cívicas que representan a la sociedad y Gobiernos locales con enfoque "glocal", que en definitiva es aquel que aprovecha las fortalezas locales, sin perder las oportunidades globales para que el etnocentrismo y ego institucional no merme las posibilidades de inclusión y cambio social.
 
En este sentido es prioritario:
  1. Revisar las políticas públicas de educación formal y no formal y hacer una reflexión desde la humildad inteligente. La innovación social, al requerir de la participación multi actoral y multi institucional necesita que los actores con competencias en la materia sean capaces de descubrir aquello de lo que pueden desprenderse para dejar lugar a otros en el proceso colectivo de creación e innovación.
  2. Establecer acuerdos con los medios de información comunicación para que se involucren en el quehacer de una ciudad educadora, más allá de la misión informativa, dado que es innegable la fuerza de estos medios para calar en todos los públicos.
  3. Reivindicar y recuperar la calle como espacio público para la educación y convivencia ciudadana, y considerar esto muy especialmente para los niños, que deben crecer seguros, sabiendo convivir con otras culturas y con otras generaciones.
  4. Crear foros abiertos de carácter intergeneracional, interregional que contemplen   diálogos de saberes, para estimular la transferencia de conocimiento de unas generaciones a otras. Una ciudad educadora debe saber aprovechar la sabiduría de los mayores y debe facilitar los nuevos conocimientos de los jóvenes para que los mayores aumenten su calidad de vida y en general contribuir a la calidad social.
El conjunto de acciones mencionadas, deben ser coherentes entre sí, deben ser sostenibles y continuadas y sometidas a evaluación continua para que la ciudad educadora se encuentre en proceso permanente de mejora continua.
 
Referencias bibliográficas:
 
Asociación Internacional de Ciudadades educadoras. (08 de Noviembre de 2014). http://www.bcn.cat/edcities/aice/estatiques/espanyol/sec_charter.html. Obtenido de http://www.bcn.cat/edcities/aice/adjunts/Carta%20Ciudades%20Educadoras%20%202004.pdf
 
Cerón, E. (2011). Del diálogo de saberes al diálogo de ignorancias. Reflexiones para politizar la acción pedagógica y pedagogizar la acción política. (U. d. Santiago, Ed.) Sustentabilidad(es), 4. Recuperado el 08 de Noviembre de 2014, de http://www.sustentabilidades.cl/Revista/revista/index.php/sus/article/view/77
 
Robles, R. (2005). Dialogo entre saberes científicos y artísiticos. Cali, Colombia: Feriva.
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