Del yo al YO. Conocimiento emocional e individuación

Ana Varela Echeverría,
Presidenta de Afaci Euskadi, Asociación de Profesionales Formadores/as (Euskadi)
25/06/2014

Emocionarse ¿Para qué?
 
Con el desgaste que supone, tanta alteración, tanto lio, malestar, vulnerabilidad, caos ¿A qué viene emocionarse? ¿Emocionado soy yo o no soy yo mismo? Unos dicen "yo es que soy así" cuando se alteran, una afirmación algo críptica. Otros se ofuscan, ante lo que viven como una pérdida de control, y dicen "ese no era yo".
 
Así que, ante emociones intensas, unos son ellos mismos totalmente, y otros parece que dejan de ser ellos. Complejo.
 
¿Somos o no somos cuando nos emocionamos?
 
Cuando nos emocionamos somos, pero podemos ser en distintos niveles. Las emociones son modos específicos de organización de nuestra energía, una reorganización-colocación rápida de tal energía ante una situación, relación, valor etc. Se presenta como una desneutralización de nuestra energía, frena nuestro libre discurrir, reorganizándonos en modo diferente al habitual semi-equilibrio.
 
La emoción altera la colocación de nuestra energía, pasamos de un modo más o menos neutro o afectivo ligero, a modo emoción, provocando rápidas respuestas ante la situación que las genera, valoramos tal situación como un peligro para el yo físico, psicológico o social, y ante tal forma de peligro adoptamos un sistema completo de percepción, pensamiento y acción. Nuestro autómata personal se organiza.
 
Somos nosotros mismos intensamente, pero en un nivel programado, y al mismo tiempo dejamos de ser, si no hay dirección consciente.
 
Todo dependerá de nuestra programación biológica general, y de nuestra programación específica cultural, familiar y social. Dependerá de factores como género, clase social, contexto, etc. Y fundamentalmente, de las posibilidades de aprendizaje de recursos ante dificultades que hayamos tenido la suerte de vivir.
 
Algunos aprenden que ante un problema lo normal es desorganizarse y gritar en un drama emocional, otros son educados para analizar los problemas y buscar soluciones a los mismos. Los problemas son problemas en función de los recursos que dispongamos para afrontarlos, recursos emocionales, psicológicos y cognitivos, sociales y económicos, todos son recursos y posibilidades.
 
¿Cómo te enseñaron a gestionar las emociones ante las dificultades?
 
Patrones biológicos y patrones culturales Y tú ¿Cuándo decides?
 
La energía es economía. Esto lo vemos claro cuando miramos al mundo exterior, que si energía alternativa, que si petróleo, que si las eléctricas nos manejan. El sol, el viento y nuestro propio movimiento genera energía, podríamos tener luz en casa sólo con pedalear una bicicleta estática, sobre todo en momentos de enfado, o como he visto hace poco, pisando un determinado elemento y aprovechando nuestro movimiento para transformar una energía en otra.
 
Si nuestras emociones son energía ¿Por qué no aprender a administrarla y transformarla en un activo?
 
Si no quieren que dejemos de usar petróleo para no terminar con un negocio tan lucrativo para algunos, quizá, quien sabe, tampoco quieran que aprendamos a utilizar nuestra propia energía y nos hayan hecho pensar que se trata de un residuo.
 
Si eres energía, ¿Cómo la utilizas?
 
Cuando llenas el coche no permites que se escape ni una gota de gasolina, no estamos para derrochar, y menos en estos tiempos de crisis, aprovechamos mejor la comida, la ropa nos dura más y empezamos a darnos cuenta que derrochar no es el camino, sino gestionar adecuadamente la energía, sea del tipo que sea, fósil, eléctrica o alimenticia. ¿Y nuestra propia energía vale menos?
 
Sin embargo, desperdiciamos nuestra energía, nos enfadamos, nos entristecemos y simplemente dejamos que tal energía se nos bloquee internamente o se derroche en movimientos, gritos y demás salidas energéticas.  No sabemos utilizarla.
 
Nuestras emociones son energía + información. Ni nos han enseñado a comprender la información, ni a gestionar tal energía. Nos mantenemos en procesos automáticos, sin dirección, expuestos a ser manejados en cualquier sentido.
 
Cada modo emocional nos informa sobre la necesidad del aprendizaje no realizado todavía, y nos orienta sobre cuál ha de ser. Nos alteramos ante aquello que no sabemos manejar satisfactoriamente. ¿Por qué buscamos aprendizajes exóticos si nuestro organismo ya nos informa sobre lo que debemos aprender? El camino está en nosotros, nuestras emociones nos lo señalan, y pasamos la vida buscando lo que ya tenemos, pero no lo sabemos.
 
Nos entristecemos o enojamos cuando no conseguimos nuestros deseos, cuando nuestras ilusiones son desconfirmadas por la realidad, pero en lugar de analizar y transformar deseos y fantasías en realidad posible, nos proponen nuevas fantasías, para que sigamos decepcionados y continuemos consumiendo, para calmar nuestro infantil deseo insatisfecho. Energía descontrolada y manipulable.
 
"Vive tu sueño", nos dicen desde todos los medios, y además con actitud optimista., en lugar de enseñar, el método, para transformar nuestra emoción (energía A) en nutriente-información (energía B) para crear una mente más eficaz (energía C).
 
En lugar de promover la transformación del yo en YO, prefieren que la fantasía y la decepción nos mantengan anclados en automatismos repetidos, que sigamos funcionando como yoes en carencia.
 
El conocimiento emocional es interpretativo, no se trata de formación al uso, al modelo clásico. La información emocional es doble, por una parte las emociones tienen un significado general, objetivo, y por otra, se inscriben en cada uno de nosotros, en nuestro propio y personal camino de aprendizaje, el conocimiento emocional individualiza, hace personas, no sistemas automatizados.
 
Atiende, acepta, comprende y decide, tú estás al mando, o al menos comienzas a intentarlo. Tú no eres sólo tu reacción, tu programación, tú eres eso y si quieres, bastante más. No niegues tu programación, utilízala como plataforma para ser más, para desenvolver la programación.
 
Sólo el YO puede colaborar, porque en la colaboración se requiere la decisión consciente y responsable de colaborar con otros seres en determinadas condiciones. En un mundo de automatismos y yoes, el juego se mantiene en procesos de dominación, el yo intenta construirse apropiándose de otro yo, o dominando aspectos de otro yo, no puede colaborar, porque no es dueño de su energía, no es capaz de conocerla y dirigirla. No decide realmente.
 
El yo busca en el otro su ser, el YO busca en sí su ser, en relación con otros iguales.
 
Medio ambiente, ecología, reutilización de residuos, energías alternativas. Y nuestra energía ¿Qué hacemos con ella?
Categorías
1 Comentarios
Del yo al YO.
Ángela
Hace 6 años y 8 meses
Me ha parecido un texto genial, hace recapacitar mucho sobre algo que solemos dar por hecho y al cual no le prestamos la dedicación suficiente. Es muy cierto y todos lo vemos cada día, con la vida cotidiana que perdemos mucha energía y con ello mucha vida, muchos momentos que serían realmente distintos si aprendiésemos a gestionar y valorar esa tan estimada energía. Gracias.
Comentar
Nombre
Correo (No se mostrará)
Título
Comentario Límite 500 caracteres. Sólo puedes introducir texto sin formato HTML.
He leído y acepto la política de privacidad
Suscríbete a nuestras publicaciones
Cursos relacionados
Lo más leído
Lo último