Más luces que sombras en un MOOC

Joan Francesc Fondevila Gascón, Decano de la Facultad de Ciencias Sociales; Alfonso Freire Sánchez, investigador de la Universitat Abat Oliba CEU (Barcelona)
13/01/2014

Los Massive Open Online Courses (MOOC), cursos masivos online de enseñanza a distancia gratuita, se han puesto de moda a una velocidad de vértigo, la velocidad con la que funciona nuestra Sociedad de la Banda Ancha. Poner a disposición de toda la población (la conectada, eso sí) contenidos de alto nivel implica una generosidad intelectual y un grito a la apertura universitaria cuyas raíces son eminentemente positivas. A esas luces, empero, se suman algunas sombras.

Desde el punto de vista del profesor, un MOOC es una oportunidad que implica sacrificios objetivos. Más allá del grado de vocación y espíritu docente de cada uno, ciertamente un MOOC permite mostrar al mundo y de forma compartible e interactiva los contenidos creados, incluso artículos científicos. En este sentido, es recomendable utilizar contenidos propios, especialmente aquellos publicados en revistas científicas indexadas. La ventaja es evidente: ahorro de tiempo (no es necesario crear un contenido ex professo) y demostración de haber hollado la cumbre de la ciencia (las publicaciones indexadas recogen análisis con duras revisiones). Para redondearlo, se trata de una plataforma para divulgar el selecto entorno de los journals, ignoto para la mayoría de mortales.

Pero no todo el monte es orégano. Así, todos los casos que los autores de este artículo conocen siguen un mismo patrón profesional: la filantropía. Este rasgo es bastante habitual en el entorno universitario, donde las conferencias, los artículos científicos y los libros acostumbran a ser gratis et amore. Ello sorprende fuera de ese entorno, donde cualquier actividad con mucho menos glamour, prestigio e impacto objetivos es facturada casi por minutos. Pero bien, un MOOC enaltece otra de las características del profesor universitario: la generosidad. Dedicar entre cincuenta y cien horas como mínimo a crear los contenidos y las pruebas evaluativas, sin contar con las horas dedicadas a la interactividad con los alumnos en algunos casos, supone una entrega al prójimo difícilmente imitable. La satisfacción espiritual no se paga con dinero, y de esa satisfacción la mayoría de docentes universitarios llevan las mochilas cargadas.

De ese enconado esfuerzo pueden surgir oportunidades de conversión o de monetización, aunque ello es complejo. Si expedir el título es una fórmula de recoger algo de lo sembrado, hay que ir más allá. ¿Quién dice que de un debate con los alumnos no puede surgir una brillante idea de negocio? ¿Por qué no puede brotar una idea para un artículo científico? ¿Y alguna fuente nueva si se trata de un MOOC sobre un objeto de estudio sincrónico? Pueden parecer opciones a la manera de consuelo, pero el espíritu de creación de contenidos acostumbra a ir de la mano de una capacidad especial de descubrir oportunidades.

Pero bien, en el paradigma de la Sociedad de la Banda Ancha, en cuanto al derecho al libre conocimiento y la educación se refiere, la alternativa de los MOOC alienta la necesidad de conocimiento y continua formación del individuo. Se trata de un camino simbiótico entre la vanguardista constelación que conforman las nuevas tecnologías, las redes sociales y el hipertexto. Enumeremos algunas de las ventajas de los MOOC:

- La inmediatez y accesibilidad a la información y los contenidos multimedia. Desde una perspectiva analítica, el MOOC suple la carencia del formato presencial y la interacción en persona con el profesorado con otras características tales como la inmediatez en cuanto al acceso a la información y los contenidos multimedia que los diferentes cursos ofrecen, pues el alumnado, una vez se registra en una plataforma de cursos masivos online y se inscribe en alguno de los cursos que las universidades ofrecen, inmediatamente ya tiene acceso a todos los documentos, masterclass grabadas, referencias bibliográficas, etc.

- La bidireccionalidad y el networking. El MOOC no es únicamente un espacio donde el usuario recibe información y conocimientos, sino que también es un medio donde el usuario genera contenidos online mediante foros de opinión y debate, así como la propia interacción con otros estudiantes ejerciendo como correctores de prácticas y convirtiéndose de esta forma en un prosumidor (productor y consumidor de contenidos). Asimismo, gracias a la posibilidad de generar un perfil de usuario e introducir datos biográficos, profesionales y académicos, este tipo de plataforma educativa también alimenta la formación de sinergias y el networking entre sus participantes.

- El uso de las redes sociales y las nuevas tecnologías. Las redes sociales están presentes, no sólo como una herramienta de promoción de los diferentes cursos, sino como un medio donde vehicular este tipo de conocimientos, comentar y distribuir las masterclass mediante las herramientas interactivas e hipertextuales que ofrece el portal de vídeos online YouTube o las redes sociales Twitter y Facebook. Asimismo, el uso de las redes sociales también estimula el networking anteriormente citado y, a su vez, la distribución del conocimiento a otros sectores.

- En tiempos de crisis, educación gratuita. La educación a distancia gratuita se hace más necesaria que antaño en los tiempos actuales. El MOOC es accesible para cualquier persona, que únicamente deberá abonar los gastos en gestión si quiere disponer de la acreditación oficial en formato digital conforme ha superado satisfactoriamente un curso.

Por tanto, y a la manera de conclusión, los cursos MOOC suponen una nueva fuente de conocimiento que permite la inmediatez y velocidad de la información, el continuo feedback entre el formador y el alumnado, el networking y las sinergias que confluyen entre los propios alumnos inscritos gracias a plataformas interactivas como el foro de opinión, el debate o la corrección bidireccional, así como una herramienta tan didácticamente útil como resulta una vídeo masterclass. El contrapunto del regalo de horas, tiempo y talento del profesorado se compensa con esas luces que iluminan el cielo del conocimiento. En este caso, el medio no es sólo el mensaje, también el acceso al libre conocimiento y la posibilidad de formación continuada y multidisciplinar.
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