Estrategias de búsqueda de empleo en un mercado laboral cambiante

Artículo de opinión

La Fundación Equipo Humano es miembro de la Federación Nacional de Asociaciones de Consultoría, Servicios, Oficinas y Despachos (FENAC)

  • 09/09/2013

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Rafael Delicado Luján. Responsable del Área de Recolocación de la Fundación Equipo Humano
Cuando una persona desempleada acude en busca de asesoramiento o ayuda en su búsqueda de empleo, una de las estrategias de intervención más eficaces comienza por conseguir que el usuario se cuestione todo el proceso de búsqueda de empleo que haya podido realizar hasta ese momento, comenzando precisamente por el tipo de ocupación a la que aspira.

¿Por qué? En demasiadas ocasiones nos encontramos ante personas que, tras haber perdido recientemente su puesto de trabajo, han adoptado una estrategia de búsqueda de empleo equivocada, dando lugar a una considerable pérdida de tiempo y oportunidades. Y no es necesario señalar cómo, en la búsqueda activa de empleo, cada oportunidad, cada contacto, cada entrevista o cada entrega de un currículum debemos cuidarlos al máximo. ¡Nunca se tiene una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión!

Claves para elaborar una estrategia adecuada en nuestra búsqueda de empleo

Disponer de una estrategia clara acerca de cómo realizar la búsqueda de empleo resulta clave para evitar errores. Cuando la competencia laboral es grande, debemos ser capaces de identificar aquello que nos diferencia del resto de candidatos y asegurarnos que ese valor añadido destaca por encima de todo.

Hay diferentes modos de identificar nuestro valor, desde emplear el más elaborado Método Canvas hasta seguir la pauta periodística de las 5 W´s. El Método Canvas se basa en analizar un total de nueve factores que resultan clave en nuestra búsqueda de empleo y definir cómo vamos a buscar empleo atendiendo a estos nueve condicionantes:
  1. Identifica qué te hace diferente (qué aportas al empleador)
  2. Qué actividad me define (qué se hacer y cómo destacarlo)
  3. Qué valor ofrezco (ventajas de contar conmigo en la empresa)
  4. Cuál es mi mercado (identificar el segmento de empresas al que debo dirigirme)
  5. De qué contactos clave dispongo (red de contactos a la que recurrir)
  6. Mi relación con los empleadores (qué imagen debo ofrecer)
  7. La comunicación (cómo llegar a los empleadores)
  8. Recursos disponibles (en qué condiciones afronto la búsqueda de empleo)
  9. Beneficios (qué pido a un puesto de trabajo)
Reflexionar sobre estos aspectos, identificar de un modo honesto cada uno de ellos y ponerlos en relación con las posibilidades que existen a la hora de buscar empleo nos permitirá identificar qué y cómo buscar empleo de la forma más adecuada. Y, al mismo tiempo, nos permitirá descartar aquellas acciones que no nos aportan valor; algo que nos ahorrará mucho esfuerzo y, principalmente, mucha frustración ante la falta de resultados.

Si queremos simplificar esta fase de análisis, siempre podemos recurrir a analizar nuestra estrategia considerando la clásica fórmula periodística: Qué (qué soy, qué se hacer), Dónde (dónde he trabajado, estudiado…), Cuándo (trayectoria y fechas a destacar), Por qué (motivación y logros a conseguir) y Quién (perfil de empleadores potenciales). Este modelo, conocido como las 5 W´s (por las iniciales de su original en inglés) nos permite posicionarnos como candidato ante las empresas, quedando finalmente definir el Cómo (cómo voy a buscar empleo).

El papel de las Agencias de colocación: un nuevo escenario clave en el mercado laboral. Precisamente, en este apartado nos centraremos en Cómo. Los recientes cambios introducidos en la normativa laboral han abierto la puerta a un nuevo modelo de colaboración público-privada dentro de la intermediación laboral. Aunque ya a finales del año 2011, el documento "Estrategia Española de Empleo 2012-2014" introducía la necesidad de flexibilizar el modelo de intermediación laboral existente en España, a través de la elaboración de acuerdos de colaboración con organismos privados (con o sin ánimo de lucro), es ahora cuando comienza a intuirse luz al final del túnel acerca de cómo se concretará dicha colaboración, articulada en torno a las conocidas agencias de colocación.

Aunque la figura de las agencias de colocación es conocida (organismos privados, con o sin ánimo de lucro, que colaboran con la administración pública en la intermediación laboral, así como en otros servicios de asesoramiento y orientación laboral), el vacío presupuestario existente en torno ala actividad de estas agencias, hacía que dependiera más de la buena voluntad y del altruismo de las mismas que no de una actividad planificada y coordinada. La convocatoria del procedimiento de selección de agencias de colocación que podrán colaborar con el Servicio Público de Empleo Estatal y con los Servicios Públicos de Empleo Autonómicos abre, por fin, una puerta a la financiación de la labor de las agencias de colocación a fin de dinamizar el mercado laboral y contribuir a la inserción de desempleados.

Efectivamente, a mediados de agosto, el Servicio Público de Empleo Estatal convocó un procedimiento abierto para seleccionar aquellas agencias de colocación que podrían optar a la firma de convenios con las distintas administraciones con competencias en materia de empleo (a nivel estatal o autonómico), estableciendo tanto el modelo de prestación de servicios a realizar como las condiciones económicas de dicha colaboración.

Esto supone que, a corto y medio plazo, las agencias de colocación disfrutarán de un mayor protagonismo como agentes activos en la búsqueda de empleo, dado que su financiación pasará a depender de la consecución de objetivos de inserción laboral. Estos objetivos distinguirán entre diferentes segmentos o colectivos de demandantes de empleo (menores de 25 años, entre 26 y 29 años, entre 30 y 44 años, 45 a 54 años y más de 55 años). Así como, la distinta duración del contrato realizado (de 3 a 6 meses, de 6 a 12 meses, de 1 a 2 años y más de 2 años). Los servicios que ofrecerán estas agencias deberán contemplar un enfoque integral, comprendiendo acciones de orientación, formación, intermediación ayuda en la búsqueda de empleo, captación de ofertas de trabajo, promoción de candidatos y otras labores que sean necesarias para alcanzar el objetivo de la inserción efectiva del desempleado.

El inicio de este proceso parece fijar así las pautas de funcionamiento de estas agencias, formalizando y estandarizando unos servicios de asesoramiento e intermediación que son básicos para facilitar la búsqueda de empleo a cualquier demandante de empleo. Ahora sólo nos queda esperar una rápida puesta en marcha de estos acuerdos de colaboración, que permitan incrementar y mejorar la red de recursos a disposición de los desempleados, contribuyendo así a la difícil labor de encontrar un empleo.
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