La oportunidad extranjera

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  • 01/10/2012

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Moisés Ruiz. Profesor - Doctor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Europea de Madrid
"Me voy, "No aguanto más", "Aquí no hay nada". Son expresiones muy al uso en nuestro país que se repiten hogar tras hogar. Las generaciones de jóvenes que sí quieren trabajar buscan nichos laborales en cualquier lugar, ya no se ciñen a lo local o lo nacional, aunque dada la situación económica del país, la decisión de buscar fuera lo que no hay dentro excede de la edad biológica juvenil.

Marcharse al extranjero resulta una opción cada vez más plausible, debido a la difícil perspectiva que ofrece el empleo en España. La etimología de la palabra extranjero proviene del latín extraneus, familia de la palabra extraño, pero ya no resulta tan extraneus tomar un avión o tren para iniciar una aventura en otro lugar alejado de la cultura nativa.

En la actualidad marcharse fuera de la red familiar no es tan dramático como lo fue hace cinco décadas. Ahora resulta más cercano, si se viaja desde Madrid a Londres, que a Zaragoza, por ejemplo. Ya que para ir a la capital aragonesa empleas más de tres horas en coche, mientras que un vuelo a Heathrow o Gatwick no tarda más de dos horas. Es decir, que esa sensación de lejanía, uno de los principales inconvenientes que están presentes, se elimina considerablemente. Y quien dice Londres, nombra cualquier ciudad europea que está a tiro de vuelo.

Otra de las cuestiones que se plantean para marcharse fuera del país es la sensación de fracaso por no poder desarrollar tu plan profesional cerca del hogar familiar, de las amistades o de las calles que te han visto crecer. En el caso español, esta idea es fácilmente superable debido a nuestra ubicación en el espacio europeo. La mentalidad tiene que crecer hacía el europeísmo y alejarse del bloqueo nacionalista. Vivimos en un mundo, no en una ciudad o en un pueblo. Nacemos en un lugar pero somos ciudadanos del mundo. Somos de donde nos quieren o de donde nos necesitan, no de donde nacemos. Sin perder nunca la perspectiva originaria pero hay que estar siempre abiertos a cualquier posibilidad que permita el crecimiento personal.

Salir fuera a buscar empleo, ya sea por necesidad o por el deseo de orientar la vida, darle un rumbo distinto, es del todo recomendable. La experiencia se convierte en oportunidad. La mezcla cultural hace fuertes a las personas. El encuentro intercultural hace emocionante la realidad. La movilidad internacional se ha convertido en una gran ventaja para los ciudadanos que se encuentran, procedentes de diferentes realidades, que se mezclan, provenientes de diferentes culturas, que aprenden a convivir, a conocerse como personas y a tratar el  mundo como una realidad global en la que el aprendizaje crece de manera exponencial. Aprendizaje lingüístico, aprendizaje social y aprendizaje humano. A  estas ventajas se une la inseparable vivencia de una mejora económica y profesional.

En el marco de las competencias que debe desarrollar una persona, la movilidad internacional requiere: autoconfianza, capacidad para adaptarse a nuevas situaciones, capacidad de análisis y síntesis, resolución de problemas, toma de decisiones, responsabilidad, innovación o habilidades para las relaciones interpersonales, por citar algunas de las más importantes que la persona va a poner en marcha en su iniciativa foránea.

La experiencia pasa, por tanto, a convertirse en una oportunidad para muscular la personalidad. Es un reto que hace fuerte a quien lo realiza. Ahora el fracaso ya no es para quien se va, sino para quien se queda y ve su vida pasar sin pena ni gloria.

Las cifras avalan la idea de la movilidad. En el caso español, la población residente en el extranjero ha aumentado un 6,7% respecto a 2011 y ya ronda los dos millones. La decisión de salir del país supera el 70% de españoles que estaría dispuesto a moverse de su ciudad por motivos laborales y un 48% cambiaría de país, según datos de Randstad. De ellos, un 20,29% optaría por un destino dentro de la Unión Europea; un 3,4% elegiría estados europeos de habla inglesa, y el 3,86% escogería Latinoamérica o los países emergentes.

En concreto, los españoles optan por Alemania, Suiza o Reino Unido en el caso europeo. Si deciden alargar su viaje a Latinoamérica, eligen Brasil o Perú.

Una vez tomada la decisión, ¿qué se debe hacer?, ¿por dónde empezar? Para trabajar en Europa una de las mejores opciones es comenzar por la Red Eures. Este portal de movilidad profesional  permite conocer las necesidades laborales y condiciones de vida  de varios países europeos. Las embajadas del país de destino pueden ser otras fuentes de información, ya que no sólo indican los perfiles solicitados y las vacantes, sino también los requisitos y permisos necesarios para trabajar.  También es conveniente hacer uso de las redes sociales y de los foros para contactar con personas que ya están trabajando en el destino elegido.

Otros portales que ofrecen información muy interesante son Mundo Spanish, que dispone de un boletín de empleo internacional propio que recopila ofertas de trabajo que solicitan castellano o están relacionadas con el mercado español, conectando a españoles y empresas nacionales, estén donde estén, con negocios extranjeros vinculados con el mercado español. O Spaniards.es, que pone en contacto a los españoles que están en el extranjero y ofrece todo tipo de información, también sobre empleo.

Un último consejo, más bien por prudencia. Antes de viajar es preferible tenerlo todo atado. La aventura es maravillosa pero, en estos casos, cuanto menos se improvise va en beneficio de la satisfacción en el resultado final.
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