Las políticas públicas de orientación laboral ante la crisis

Editorial

Los profesionales de la orientación laboral del ámbito local y autonómico requieren de herramientas que faciliten su trabajo. Necesitan tener información actualizada, estadística y sociológica del mercado de trabajo, de los cambios legislativos y gubernamentales y de las acciones políticas. De la oferta de formación continua. Necesitan proponer a los usuarios herramientas de autodiagnóstico? ¡Necesitarían... tantas cosas!

  • 08/02/2010

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Enric Renau. Editor
La orientación académica y profesional ha sido una de las políticas públicas olvidadas en los años de crecimiento económico. Su carácter transversal ha conllevado que ninguna administración asumiera ni su parte de responsabilidad ni que existiera alguna que asumiera la competencia de una estrategia global. Ni a nivel del Estado, ni a nivel de las comunidades autónomas, ni a nivel local.

En épocas de bonanza, las oficinas públicas de empleo eran meros intermediarios de una mínima parte de la población –el paro estructural- y no existía una política pública sólida ni en la vertiente de orientación profesional –Trabajo- ni en la académica –Educación-.

Con la abrupta irrupción de la crisis económica y del desempleo ha quedado de manifiesto la falta de recursos y de una planificación estratégica relacionada con la orientación académica, profesional y laboral.

Ahora que crece el paro descubrimos que la existencia de unos profesionales cualificados de la orientación es un requisito básico para atender a los ciudadanos necesitados de consejo e información. No sólo por su función paliativa, sino también por la imperiosa necesidad de optimizar los recursos públicos cuando éstos son escasos debido a la elevada demanda social.

Creo sinceramente que los profesionales de la orientación laboral del ámbito local y autonómico requieren de herramientas que faciliten su trabajo. Necesitan tener información actualizada estadística y sociológica del mercado de trabajo, de los cambios legislativos y gubernamentales y de las acciones políticas. De la oferta de formación continua. Necesitan proponer a los usuarios herramientas de autodiagnóstico que faciliten el conocimiento de sus preferencias, sus valores, sus habilidades. Necesitarían poder intercambiar experiencias entre ellos y con proyectos exitosos a nivel de otros países europeos. ¡Necesitarían... tantas cosas!

Ya que la orientación ha pasado a ocupar el primer plano de las políticas activas de empleo, vale la pena que los recursos públicos no se destinen sólo a tapar las emergencias, sino a planificar una política pública de orientación que aproveche la experiencia de todas las administraciones y de agentes privados como DEP Instituto o Educaweb que, con su trabajo a medida de las necesidades de cada ente público está dando ideas y soluciones concretas.


Enric Renau
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