¿Es necesario un cambio en las funciones ejercidas por los/as orientadores/as de los centros educativos para que éstos/as se ajusten a las necesidades actuales de la sociedad y del alumnado?

Artículo de opinión

  • 08/02/2010

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María del Carmen Rodríguez Zafra. Licenciada en Pedagogía y profesora interina de Secundaria de la especialidad de Orientación Educativa en Andalucía
En primer lugar, son necesarias unas apreciaciones normativas para observar la importancia y cómo se recoge a nivel normativo la inclusión de la orientación académica y profesional en los centros educativos.

Según la Ley 2/2006, de 3 de mayo, de Educación establece en su articulado lo siguiente:

Principios de la Educación. 1. f. La orientación educativa y profesional de los estudiantes, como medio necesario para el logro de una formación personalizada, que propicie una educación integral en conocimientos, destrezas y valores.

Artículo 22 (principios generales de la Educación Secundaria Obligatoria).3. En la educación secundaria obligatoria se prestará especial atención a la orientación educativa y profesional del alumnado.

Artículo 91 (Funciones del profesorado): La orientación educativa, académica y profesional de los alumnos, en colaboración, en su caso, con los servicios o departamentos especializados.

Disposición final primera
(Derechos de los padres respecto a la educación de sus hijos): A ser oídos en aquellas decisiones que afecten a la orientación académica y profesional de sus hijos. Asimismo, respecto a los derechos del alumnado se indica que uno de ellos es: A recibir orientación educativa y profesional.

En la Comunidad Autónoma Andaluza, la Orden 27/7/2006, por la que se regulan determinados aspectos referidos al Plan de Orientación y Acción Tutorial en los Institutos de Enseñanza Secundaria, se expresa una definición clara de la orientación académica y profesional:

Artículo 17 (Definición de orientación académica y profesional): La orientación académica y profesional constituye el conjunto de actuaciones realizadas con todo el alumnado del Centro tendentes a:

a) Favorecer el autoconocimiento de los alumnos y alumnas para que conozcan y valoren sus propias capacidades, motivaciones e intereses de una forma ajustada y realista.

b) Facilitar las estrategias para la toma de decisiones de los alumnos y de las alumnas respecto a su futuro profesional intereses, actitudes y capacidades.

c) Ofrecer información sobre las distintas opciones formativas al término de la Educación Secundaria Obligatoria y de todas las otras enseñanzas que se impartan en el Centro al alumnado y a las familias.

d) Establecer los mecanismos para que el alumnado acceda al conocimiento del mundo del trabajo, las ocupaciones y los procesos que favorecen la transición a la vida activa, la inserción laboral y la formación a lo largo de la vida.

A nivel normativo es bastante ilustrativo, pero ¿Cómo se alcanzarían los objetivos establecidos normativamente en los centros educativos?

Como bien sabemos, la orientación académica y profesional en muchas ocasiones se prioriza de manera exclusiva en los últimos cursos de la Enseñanza Secundaria Obligatoria, es decir, en 3º y 4º. Tenemos que ser conscientes que el proceso de toma de decisiones es un proceso continuo a lo largo de toda la vida (y no centrado en los últimos años de la secundaria obligatoria) y que por lo tanto, el alumnado debe entrenarse en ello.

A lo largo de toda la educación básica (educación primaria y educación secundaria obligatoria) desde los centros educativos se deberían ofrecer las herramientas y estrategias necesarias para que el proceso de toma de decisiones sea un proceso reflexivo, continuo y real que desemboque en decisiones realistas y ajustadas a las necesidades del alumnado.

En la capacidad de tomar decisiones influye el autoconcepto y la autoestima. El conocimiento de sí mismo (autoconcepto) y la valoración que uno hace de sí mismo (autoestima) desempeñan en el/la alumno/a un papel crucial en su vida, pues todo lo que le ocurre, su forma de ser y de pensar, todo se ve influido en mayor o menor medida por el autoconcepto y la autoestima. Poseer un nivel razonable de autoestima y un autoconcepto positivo es fundamental para tener éxito, porque ambos influyen tanto en la conducta, en su aprendizaje como en la toma de decisiones.

Pero para llevar a cabo una toma de decisiones académico y profesional eficaz y realista, con un autoconcepto y autoestima positivos, es también necesario conocer la propia realidad, manejar información y prever las consecuencias que conlleva la decisión que se adopte.

En numerosas ocasiones dichas cuestiones se trabajan de manera paralelamente al currículum, a través de programas de orientación académica y profesional desconectados de las materias que el alumnado imparte y de la realidad social existente.

Ante la situación social y económica actual, ¿Cuáles son las funciones o roles a desempeñar por el/la orientador/a?
  • Favorecer el autoconocimiento y la autoestima en el alumnado
El elemento fundamental es favorecer el autoconocimiento y la autoestima en el alumnado. Un/a alumno/a que conozca sus potencialidades y dificultades afrontará cualquier situación y los continuos retos del entorno social en constante transformación, además de lograr desarrollarse plenamente y madurar emocionalmente, al poseer confianza en sí mismo y en sus posibilidades.

Para ello deberá trabajar de manera coordinada con el equipo educativo para que se inserte en las programaciones didácticas actividades relacionadas con estos aspectos desde el inicio de la educación básica ajustadas a las edades y necesidades del alumnado, asimismo a través de la intervención directa individualizada del orientador con el alumnado promoverá aquellos mecanismos que favorezcan un mayor conocimiento de sí mismo.
  • Asesoramiento psicopedagógico al equipo educativo
La orientación forma parte de la función docente, es por ello, que el tutor sea el responsable (junto al equipo docente) de ofrecer información sobre las distintas opciones académicas y formativas. El/La orientador/a asesorará y facilitará recursos sobre cuál es la situación social actual y las opciones formativas existentes.
  • Asesorar al alumnado sobre las distintas vías formativas y la situación social
También a través de la intervención directa del orientador con los grupos de alumnado ofreciendo información sobre las distintas vías formativas y ofreciendo información específica sobre determinadas opciones formativas (forma de acceso, situación actual, salidas laborales actual). El alumnado, en ocasiones, no conoce realmente en qué consiste el puesto de trabajo que desea conseguir, ni las vías para acceder a él ni cómo se encuentra en la actualidad el acceso a dicho puesto. El orientador, por tanto, le muestra la realidad social y académica existente.
  • Asesoramiento académico y profesional a las familias
La familia juega un elemento fundamental a la hora de tomar una decisión académico-profesional, es por ello, que el/la orientador/a junto con el/la tutor/a tomasen contacto con las familias del alumnado, para detectar las necesidades, inquietudes y expectativas que tienen y poseen de sus hijos respecto a proseguir estudios superiores o insertarse en el mundo laboral. Tenemos que tener en cuenta, que una familia que tenga problemas económicos o su situación se haya agravado con la situación económica actual, tendrá mayores dificultades para incentivar y motivar a sus hijos a proseguir estudios superiores. Siendo necesario ofrecer información sobre los diferentes mecanismos y medidas que faciliten el acceso (por ejemplo, el sistema de becas).

Por tanto, el orientador respecto a la posición estratégica que tiene en los centros educativos (como asesor interno en los centros de enseñanza secundaria y como asesor externo en los centros de educación primaria) colabora con los tutores y el equipo docente, pero dicha colaboración también se refiere al asesoramiento psicopedagógico, intentando conectar la realidad social con la escolar, de manera que los programas de orientación académico profesional se ajusten a la realidad que acontece fuera del centro. Los orientadores, asimismo, deben facilitar la conexión entre los contenidos impartidos en la educación primaria y la educación secundaria, de manera que se trabaje de manera integrada en el curriculum, desde la educación primaria la toma de decisiones, autoconcepto y autoestima, opciones educativas, etc.

En definitiva, no es que se produzca un cambio de roles o funciones por parte de los/as orientadores/as sino que deben priorizar más la inclusión de la orientación académico profesional en el curriculum, trabajándose elementos fundamentales como el autoconocimiento, autoestima, toma de decisiones, búsqueda de información, etc., desde la educación primaria, sin seguir llevando a cabo un tratamiento de la orientación académico profesional puntual y en los últimos cursos de la secundaria, contando con la colaboración del equipo educativo y las familias.
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