Calidad en la orientación académica, personal y profesional en la educación superior: nuevos retos

Artículo de opinión

  • 08/02/2010

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Mª Carmen Pérez López.Gabinete Pedagógico y Tutorial de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (Valladolid)
En estos momentos en que la implantación de los nuevos estudios de Grado es ya una realidad, los modelos de orientación que las universidades diseñan para sus centros son fundamentales para acreditar y verificar sus Sistemas de Garantía Interna de Calidad (SGIC). Según la ANECA, estos diseños "determinarán las necesidades y expectativas de los estudiantes, así como de otros grupos de interés, con relación a la formación que se ofrece en las instituciones universitarias, estableciendo además sus objetivos, el ámbito de aplicación y los criterios de garantía de calidad". Si nos centramos en los grupos de interés del sistema, podemos ver que no son sólo los estudiantes, sino que se amplía a la propia universidad en general (gestores, profesorado, PAS,…), a los empleadores, a la administración pública y a la sociedad en general.

Sin dejar a un lado el protagonismo que tiene el alumno en su proceso de aprendizaje en el EEES, y por tanto la orientación personalizada que esto requiere, los destinatarios de la acción orientadora en el ámbito universitario, será también el grupo asociativo del que forma parte el alumno, es decir su grupo, y también el marco institucional de referencia, es decir, la propia universidad y todos los agentes que lo integran.

El programa AUDIT orientará el diseño de los SGIC que están desarrollando las universidades para garantizar la calidad de sus enseñanzas. Este programa cuenta con una directriz específica en torno a la Orientación de las enseñanzas a los estudiantes. Desde esta directriz, el centro debe dotarse de procedimientos que le permitan comprobar que las acciones que emprende tienen como finalidad fundamental favorecer el aprendizaje del estudiante. Para ello las universidades tienen que:
  • Disponer de sistemas de información que le permitan conocer y valorar las necesidades del Centro (definición de perfiles de ingreso/egreso, admisión y matriculación, alegaciones, reclamaciones y sugerencias, apoyo y orientación a estudiantes sobre el desarrollo de la enseñanza, enseñanza y evaluación de los aprendizajes, prácticas externas y movilidad de estudiantes y orientación profesional.
  • Dotarse de mecanismos que le permitan obtener, valorar y contrastar información sobre el desarrollo de estos procesos.
  • Establecer mecanismos que regulen las directrices que afectan a los estudiantes: reglamentos (exámenes, sanciones, petición de certificaciones, convalidaciones, etc.), normas de uso (de instalaciones), calendarios, horarios y beneficios que ofrece la Universidad.
  • Definir cómo se realiza el control, revisión periódica y mejora de los procesos y actuaciones relacionados con los estudiantes.
  • Determinar los procedimientos con los que cuenta para regular y garantizar los procesos de toma de decisiones relacionados con los estudiantes.
  • Identificar en qué forma los grupos de interés participan en el diseño y desarrollo de los procesos relacionados con el aprendizaje de los estudiantes.
  • Indicar el procedimiento (cómo, quién, cuándo) seguido para rendir cuentas sobre los resultados del aprendizaje de los estudiantes.
Desde esta premisa es lógico pensar que la orientación académica, personal y profesional se debe diseñar desde el acceso del estudiante al centro universitario, facilitando su llegada al sistema universitario, hasta su salida como egresado en su proceso de transición al mundo laboral, desde un enfoque eminentemente proactivo, preventivo y de desarrollo, sin olvidar la responsabilidad terapéutica.

En esta línea, el profesor Bisquerra (1998) propone las siguientes funciones de la orientación, que son acordes con las necesidades actuales:
  • Consultiva: para todos los grupos de interés.
  • Organizadora: diseño e implantación de programas (proceso de enseñanza-aprendizaje, orientación profesional, de acción preventiva,…), sesiones de orientación (grupales e individuales), elaboración y difusión de recursos,…
  • Diagnóstica en el ámbito psicopedagógico.
  • Evaluadora y autoevaluadora de la acción orientadora.
  • Investigadora.
Desde nuestra experiencia creemos que los nuevos retos de la función orientadora en la universidad, inmersa en su proceso de implantación de los nuevos Grados, requiere las siguientes acciones:
  • Programas de acceso y acogida acordes con los requerimientos del alumnado, y que faciliten al alumno el tránsito en este momento crucial de ingreso y adaptación a la universidad. Especialmente, en estos momentos, todo lo relacionado con la implantación de los nuevos estudios de Grado y en la creación de entornos que faciliten el aprendizaje: la Guía docente, competencias y resultados de aprendizaje, créditos ECTS, trabajo autónomo, nuevas metodologías de enseñanza-aprendizaje y sistemas de evaluación, planes de acción tutorial y acción tutorial académica, trabajo presencial y autónomo del alumno,…
  • Programas formativos específicos de hábitos y habilidades que refuercen el proceso de aprendizaje del alumnado; planificación del tiempo, toma de decisiones, trabajo en equipo, técnicas de trabajo y estudio, técnicas de comunicación, técnicas de relajación,…
  • Programas de orientación profesional, diseñados desde una doble vertiente; programas específicos para cada Grado y su especialización, y genéricos, conforme a los requerimientos del mercado laboral y que refuercen la empleabilidad.
  • Intervención psicopedagógica directa, a través de la orientación personalizada y en grupo.
  • Intervención indirecta a través de la formación a profesores (tutores académicos) y tutores (tutorías personales: metas personales, integración y satisfacción ene le centro, elección de itinerarios formativos, movilidades académicas, situaciones personales que requieran atención en momentos puntuales,…).
  •  Acompañamiento y soporte al profesorado en el proceso enseñanza-aprendizaje.
  • Servicios administrativos especializados: becas y ayudas, admisión y matriculación, convalidaciones y reconocimientos,…
  • Herramientas informáticas que den soporte a todas estas acciones y que además gestionen la información recogida con el fin de realizar evaluaciones y acciones de mejora continuas, que sin duda serán nuevos campos de investigación.
  • Y por último, y no menos importante, es imprescindible resaltar la importancia de la formación continua de todos los profesionales implicados en la orientación. Es fundamental implementar nuevas herramientas de trabajo que optimicen nuestros procedimientos, así como realizar una planificación integrada del servicio de orientación y su acción orientadora desde la visión interdisciplinar y transversal.
Referencias bibliográficas:

ANECA (2007): Programa Audit. Guía para el diseño de Sistemas de Guía para el diseño de Sistemas de Garantía Interna de Calidad de la formación universitaria.

Fernández Sierra, J. y Carrión Martínez, J. J. (1998). La formación de los profesionales de la Orientación. En R. Bisquerra Alzina (Coord.), Modelos de orientación e intervención psicopedagógica. Barcelona: Praxis.

Montserrat Grañeras Pastrana, Montserrat y Parras Laguna, Antonia (Coord.) (2009): Orientación educativa: fundamentos teóricos, modelos institucionales y nuevas perspectivas. Madrid: Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.

Sanz Oro, Rafael (Coord.) (2009): Tutoría y atención personal al estudiante en la universidad. Madrid: Sintesis.
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