El sistema educativo ha experimentado en las 煤ltimas d茅cadas algunos cambios significativos. Uno de ellos es el crecimiento de la inversi贸n en an谩lisis socioecon贸mico y de estad铆stica. La raz贸n principal es la creencia que una mejora de la comprensi贸n de lo que ocurre en las aulas puede propiciar una mejora de las pol铆ticas educativas y, como consecuencia, del desarrollo de un pa铆s.No ser茅 yo quien niegue la bondad de la realizaci贸n de estos estudios emp铆ricos y los esfuerzos en implementar actuaciones a tenor de sus conclusiones y en divulgarlos.
Sin embargo, la ducha de informes que se presentan cada mes de septiembre con el inicio del curso nos deja a todos bien mojados.
Por fortuna, los datos van encajando y hay algunas conclusiones que se van consolidando para el futuro.
De estas semanas, la primera idea ya confirmada es que existe una relaci贸n directa entre el nivel de formaci贸n de los padres -sobre todo de las madres- y el 茅xito escolar. Dicho de otro modo, s贸lo un 20% de los hijos de padres sin estudios superiores consigue finalizar una carrera universitaria y la tasa de abandono escolar es 17 puntos m谩s alta.
Conclusi贸n: La educaci贸n reduce pero no elimina las diferencias sociales.
Otra idea de inter茅s aportada esta semana es que la tasa de rendimiento universitario se ha estancado. En Catalunya, por ejemplo, el ratio de cr茅ditos aprobados sobre matriculados s贸lo ha mejorado tres puntos en siete a帽os y se sit煤a en un 71%. Ello significa que el incremento generalizado de los presupuestos p煤blicos en educaci贸n superior y de la cuota de la matr铆cula pagada con los fondos p煤blicos hasta el 90% no ha significado una mejora del objetivo principal de la pol铆tica universitaria: formar mejor a m谩s personas.
En ambos casos, mi conclusi贸n es parecida. Las pol铆ticas educativas generales tienen un efecto a medio-largo plazo. La aceleraci贸n del cambio en algunas din谩micas como la reducci贸n del abandono escolar o el retraso o abandono universitario exigen actuaciones concretas a la medida de las necesidades espec铆ficas de los distintos colectivos que menores resultados acad茅micos obtienen y que simbolizan las desigualdades sociales que influyen en la educaci贸n.
No me parecen mal los intentos de primar los centros que mejores resultados obtenga su alumnado, ponderando, de alg煤n modo, el esfuerzo realizado en funci贸n de los colectivos a los que formen. No me parece mal que la dotaci贸n p煤blica a los centros tenga relaci贸n con el 茅xito, siempre que no se afecte a la calidad docente, lo que implica un esfuerzo de evaluaci贸n permanente y transparente y de comprensi贸n iy reequilibrio de los resultados en funci贸n del contexto socioecon贸mico en el que impacta.
Enric Renau Editor
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