El mediador ante el actual cambio social y tecnológico

Artículo de opinión

  • 29/06/2009

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Mª del Carmen Caldeiro Pedreira. Realizando la tesis doctoral en el Departamento de Filosofía Moral. Universidad de Santiago de Compostela
Partimos de la situación socio-política del siglo XXI en el que vivimos para de este modo analizar o señalar algunos de los principales factores que hacen inminente la necesidad de la figura del mediador bien sea en el contexto educativo como, en ocasiones en el social en general.

Vivimos en un mundo movido por varios factores, donde prima fundamentalmente el aquí y el ahora. La urgencia, el individualismo, la inmediatez con el que se desarrollan los hechos, son rasgos que caracterizan no sólo está época sino también las relaciones que se desarrollan entre nosotros. Esto nos conduce, en ocasiones, a situaciones conflictivas o de violencia, disyuntivas en las cuales tenemos que escoger aquello que es mejor, y esto no es lo peor, si la elección entre varios no perjudica a ninguno de los integrantes del grupo. El problema surge cuando para decantarse por una opción descalificamos otra o la condenamos a la inexistencia anulándola, menospreciándola. Ello puede conducir a situaciones conflictivas o violentas.

La violencia cada vez más está presente no solo en las escuelas sino también en la sociedad. Sólo tenemos que encender el televisor o abrir cualquier suplemento de la prensa diaria para percatarnos de la magnitud de tal hecho. No podemos olvidar que la escuela es como el "espejo del alma”, los niños proyectan a diario las imágenes e información que por diversos medios reciben. Cuando aludimos a los diversos medios incluimos, como no, los audiovisuales. La sociedad del siglo XXI reclama por tanto, ante tal situación, un control. Es desde la educación desde donde podemos, de alguna forma, poner solución o aportar algunas medidas que contribuyan a paliar tal cuestión. La acción preventiva debe llevarse a cabo no sólo desde ésta sino desde las tres máximas entidades socializadoras: escuela, familia y medios de comunicación. Tiene que acompañarse también de la acción mediadora y reguladora.

Es necesario ir formando receptores críticos, autónomos, capaces de emitir y forjar su propio juicio frente a las diversas situaciones a las que pueden tener que enfrentarse. Se hace preciso que desde la educación se prevenga la influencia de factores situacionales en el sujeto de manera que éste esté capacitado para discernir lo positivo y lo negativo. La cuestión de la violencia escolar como tal es un aspecto al que contribuyen diversos factores y la tarea de los profesores es por tanto determinante y fundamental y se complementa con el esfuerzo de la familia, medios de comunicación y sociedad en general. Todos/as debemos trabajar hacia un fin común: la consecución de un individuo moral, reflexivo, crítico y autónomo, capaz de solventar las situaciones conflictivas que se le presenten sin necesidad de hacer uso de la violencia. Actualmente se habla de la competencia comunicativa o de la formación del docente para el correcto desarrollo de su tarea. Ambas son fundamentales y muy necesarias ya que, la evolución y el cambio social han provocado la necesidad de que valores como el respeto, responsabilidad o tolerancia deban estar cada vez más a la orden del día. Esta evolución conlleva la necesidad de convivencia de diversas culturas en una misma aula o contexto. Por tanto, es desde aquí desde donde se debe enseñar a vivir con los demás, debe construirse la identidad cívica que surge de la convivencia de varias culturas en un mismo contexto. Esto conlleva al necesario entendimiento de todos/as, a la resolución pacífica de situaciones donde existen posturas diversas. La evolución social ha provocado que una pluralidad de grupos culturales conformen la mayoría de comunidades políticas, lo cual provoca, en ocasiones, que pueda llegarse a situaciones en las que el entendimiento entre iguales se haga difícil. Llegando a una situación que puede degenerar en el conflicto, por esto surgen figuras como la de los mediadores que ante situaciones de ese tipo deben intervenir para buscar la convivencia pacífica. Es por ello que existen programas denominados de mediación escolar que tienen como objetivo el trabajo con mecanismos que atiendan a la creciente conflictividad escolar.

La mediación escolar se entiende por tanto como una herramienta que contribuye a la solución de situaciones violentas además de fomentar la oportunidad para formar jóvenes para la vida democrática, la paz y los derechos humanos.

Además la mediación es una herramienta aplicable a todos los ámbitos de las relaciones interpersonales, siempre que se produzca una situación de conflicto que no se ha canalizado de forma adecuada. Derivado de ello, en la escuela surge la figura del mediador imparcial o el alumno ayudante que de forma reflexiva y dialogada deben conducir al pacto, al acuerdo entre iguales, no a la imposición ni coacción. Con este método se pretende también el fomento en el alumnado de valores como la tolerancia, respeto o la empatía. De esta forma el conflicto será visto como una oportunidad para aprender o adquirir habilidades comunicativas. Para el desarrollo de esta tarea consideramos imprescindible la comunicación, ya que, si aprendemos a hablar y escuchar las posiciones de los demás, sus sentimientos y necesidades estaremos contribuyendo a la superación del conflicto por la vía pacífica.

Llegados a este punto, y antes de proseguir, debemos apuntar que no es lo mismo conflicto que situación violenta. Ya que, en esta última la persona sale agredida y en el conflicto no, además éste puede ser positivo y es consustancial a las relaciones humanas, mientras que la violencia siempre es negativa y aprendida.

El mediador será, como hemos señalado, un tercero imparcial que se apoya para actuar, sobre el aspecto comunicacional buscando un consenso, una intercomprensión entre las partes. Ante situaciones de conflicto se requiere de la actuación del mediador, si bien, no podemos olvidar que todo individuo, y el docente en particular, deben prevenir tanto dentro como fuera del aula, que una situación de conflicto degenere en violencia. Por ello es necesario que el personal docente conozcamos y utilicemos la forma de gestionar conflictos para poder enseñarla al alumnado, tratando de crear un cuadro de comunicaciones entre los individuos con el objeto de establecer o restablecer un lazo social. Este restablecimiento es distinto dependiendo del momento histórico al que nos refiramos. Así de esta forma, actualmente y debido como hemos señalado, a la necesidad de que varias culturas no sólo coexistan sino que convivan en un mismo espacio, se hace precisa una mediación centrada además de en la resolución de conflictos en, según señala Pérez Crespo, "la adecuación de las instituciones a los cambios que se producen tras la llegada de inmigrantes.”(1)

Ante tal situación debemos referirnos a la convivencia entre grupos sociales culturalmente diferenciados, o lo que es lo mismo, la convivencia intercultural. Se trata de establecer un diálogo entre culturas desde el reconocimiento y la valoración, desde la comunicación entre personas con distintos referentes culturales. El reto de la educación es por tanto cada vez mayor, debe preparar a la nueva sociedad para la vida y la convivencia en espacios plurales, diversos culturalmente hablando. Por esto el papel del mediador, al que anteriormente nos hemos referido, es fundamental pues ya en las edades más tempranas sirve de puente entre el centro educativo y el ambiente en el que el educando se desarrolla. Trata de superar todo tipo de barreras comunicacionales que puedan llegar a producirse. Debe favorecer la convivencia y facilitar la incorporación de minorías étnicas y culturales y esto ya no de manera exclusiva en la escuela, sino en situaciones cotidianas de la vida diaria. A nivel escolar, es muy importante que, además de superar las barreras comunicacionales, favorezca la integración del alumnado de diversas culturas. Para ello es fundamental que interactúe con el profesorado y que le ayude a programar actividades de apoyo para trabajar tanto con el alumnado como con sus familiares. Esta tarea es necesario que se realice tanto desde la escuela como desde el tiempo de ocio, se trata por tanto de que se desarrollen actividades escolares y también extraescolares que persigan esta finalidad. Es muy importante que todo se lleve a cabo para de este modo poder paliar la actual situación comunicacional que nos conduce irremediablemente a la pérdida o crisis de valores en la sociedad. Situación que viene desarrollándose desde la década de los sesenta; etapa protagonizada por la aparición del cuarto poder, es decir, los medios de comunicación, formadores de buena parte de las tendencias sociales.

Éstos comienzan a hacerse eco de la situación escolar que se está desarrollando, aunque en ocasiones es muy cuestionable la forma en como lo hacen. A menudo nos preguntamos cuánto hay de cierto en la realidad que los medios de comunicación nos transmiten, o más bien construyen. La cuestión del bullying escolar por ejemplo, se difunde de forma rápida sin mostrar un control ni con la forma ni el modo de ofrecer esta información por parte de los medios. Cada vez más el cambio social, la incorporación de la mujer al mundo laboral o el abandono de los niños frente al televisor se sitúan como los principales indicadores sobre los que se construye o desarrolla esta cuestión. Se trata de una responsabilidad compartida y de la que nadie quiere hacerse cargo, esto es, la familia, la escuela y los propios medios de comunicación deben aunar esfuerzos y trabajar en la misma línea evitando y previniendo la violencia escolar, según Carlos Salazar "El ámbito escolar, junto con el de la familia y la comunidad en su totalidad deben ser el marco donde los integrantes de la comunidad educativa tengan como misión la creación de una sociedad sin agresividad, basada en el respeto mutuo. En la familia pasa exactamente igual. Ese es el tropo donde se debe cultivar la tolerancia, el respeto, el afecto mutuo y sencillo, los valores de siempre.” (2)

Todos/as debemos contribuir a la integración de la ciudadanía con un fuerte sentido crítico y político y tenemos que hacerlo desde la convivencia no desde la violencia. Desde la intervención si es preciso de un tercero: mediador que, a través de la negociación entre las partes proponga soluciones que contribuyan a disminuir o a eliminar el conflicto. Que supongan la desaparición de los titulares mediáticos en los que se alude a la violencia en instituciones educativas y en la sociedad en general. Según señala Diego Murciano "se trata de no ignorar el conflicto sino de crear habilidades para gestionarlo de forma constructiva, creativa y no violenta.” (3)

Por último, no podemos olvidar que la violencia en los medios de comunicación se considera desde varios puntos de vista: el informativo, publicitario y el de los programas de entretenimiento, esta última se desarrolla en los horarios de mayor audiencia y al igual que la violencia publicitaria somete al espectador. Esta proliferación de conflictos en la vida en general redunda, como hemos apuntado, en la violencia en el ámbito educativo poniendo, como hemos visto, en tela de juicio la educación autoritaria, la disciplina tradicional donde predominaba la coacción. Según apunta Carmen Boqué "la paz no se logra por la fuerza ni en la escuela ni fuera de ella.” (4)

Para la consecución de este objetivo: la paz, hemos propuesto la mediación o lo que es lo mismo, la gestión positiva del conflicto. Los programas de resolución de conflictos nos llevan pues a la sociedad donde se originan los conflictos, lugar en el que tendrán que desenvolverse los ciudadanos/as que se forman en la escuela. Con esto concluimos por tanto que la correcta educación del niño supone no sólo el trabajo del mediador y del docente, sino el esfuerzo de la sociedad entera.

Conforme avanzan las sociedades y el entramado se va haciendo más complejo la tarea del mediador se va complicando pues cada vez son más los factores que confluyen a la hora de analizar una situación de conflicto entre dos o más personas. Por tanto, aunque la labor del mediador conforme cambia la situación se va a haciendo más compleja y dificultosa en tanto que nuevos factores hasta el momento inexistentes comienzan a entrar en juego, también se va haciendo más necesaria.

Notas al pie:

1. Tomado de Pérez Crespo, M J (2002): "La mediación escolar, proceso de suma de dos modelos de inmigración” en Revista Educación y Futuro. Diciembre 2002.

2. SALAZAR, C V: (2009): "Violencia escolar y medios de comunicación” en Revista Iberoamericana de Educación núm. 48/4. 10 febrero 2009.

3. MURCIANO, C y otros (2005): La mediación escolar. Una estrategia para abordar el conflicto. Ed. Grao, Barcelona. Pág 30.

4. BOQUE TORREMORELL, M CARME (2005): Mediación escolar:unidos ante el conflicto en Revista Perspectiva CEP, núm 8.

Bibliografía:

- AGUIRRE, A (2005): Mediación escolar. Una estrategia para abordar el conflicto. Ed Grao, Barcelona.
- BINABURO ITURBIDE, J A (2007): Educar desde el conflicto. Guía para la mediación escolar. Ed CEAC, Barcelona.
- BOQUE TORREMORELL, M CARME (2005): Mediación escolar:unidos ante el conflicto en Revista Perspectiva CEP, núm 8.
- GÓMEZ H, CARLOS: "Los medios de comunicación masiva: identidad y territorio frente a la globalización de la información” en Revista Iberoamericana de educación, núm 18.
- MEC (2007): El desarrollo de las competencias docentes en la formación del profesorado. Fer/ Edígrafos, Madrid.
- MURCIANO, C y otros (2005): La mediación escolar. Una estrategia para abordar el conflicto. Ed. Grao, Barcelona.
- PÉREZ CRESPO, M J (2002): "La mediación escolar, proceso de suma de dos modelos de inmigración” en Revista Educación y Futuro. Diciembre 2002.
- SALAZAR, C V: (2009): "Violencia escolar y medios de comunicación” en Revista Iberoamericana de Educación núm. 48/4. 10 febrero 2009.
- TORREGO, J C (coord.) (2000): Mediación de conflictos en instituciones. Ed Narcea, Madrid.
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