“ La educación musical no necesita justificarse en función de su influencia en los aprendizajes propios de otras áreas, sino que tiene su propia misión en el desarrollo humano ”

Entrevista a Pep Alsina Masmitjà. Profesor Titular del Departamento de Didáctica de la Expresión Musical y Corporal de la Universitat de Barcelona
13/02/2008

¿Qué repercusión tiene la educación musical en el desarrollo de la persona (en el aspecto cognitivo, de la capacidad de aprendizaje, de la personalidad, etc.)?

La educación musical ha ido siempre unida al concepto de desarrollo integral del ser humano. La música fue uno de los cuatro pilares del Quadrivium, asociándose al orden y la armonía del universo, junto con la aritmética, la geometría y la astronomía. En la actualidad, en algunos foros, se le atribuye un papel como área fundamental y una determinada influencia en la adquisición de destrezas relacionadas, entre otras, con el lenguaje o la matemática.

No obstante, no existe consenso. Mientras que algunas investigaciones afirman que el contacto con la música incrementa los resultados académicos del alumnado en otras áreas y que la educación musical temprana facilita una mayor conectividad entre los dos hemisferios cerebrales, otras investigaciones comunican que la educación musical contribuye exclusivamente al desarrollo de la inteligencia musical aunque ello, posiblemente, tenga algún tipo de repercusión en todas las demás inteligencias.

Mi opinión es que la educación musical no necesita justificarse en función de su influencia en los aprendizajes propios de otras áreas sino que tiene su propia misión en el desarrollo humano. Además, es una puerta más para el acceso al conocimiento que requiere estar entreabierta o disponible para toda aquella persona que necesite cruzarla (algunos alumnos, a través de la música, han encontrado una vía de inclusión social).

En este sentido, por las características intrínsecas de la actividad musical, la educación musical tiene la particularidad de que favorece determinados aspectos que la sociedad actual considera prioritarios. Estos aspectos, que se pueden encontrar por separado en otras disciplinas, se combinan en la actividad musical.

Me refiero a aspectos relacionados con el desarrollo personal como el esfuerzo prolongado, la motivación, la capacidad de atención dividida y sostenida, la creatividad, la sensibilidad, la educación de las emociones o la abstracción. Y otros relacionados con el desarrollo de habilidades sociales o de relaciones interpersonales como el trabajo colaborativo, el sentimiento de pertinencia a un colectivo, la tolerancia y el conocimiento intercultural o, simplemente, el ocio.

Sí, posiblemente existe algún tipo de repercusión real de la educación musical en el desarrollo del ser humano pero, quizá, tiene menos trascendencia que aquello que nosotros mismos nos creamos de la potencialidad de la educación musical

¿Considera que el sistema educativo actual da suficiente importancia a la educación musical dentro del currículo de secundaria?

Por su propio recorrido en la historia de la educación, la música ocupa un lugar en los currícula pasados y actuales de todas las etapas educativas. Sin embargo, hoy en día, ese lugar es muy pequeño: la música es un lenguaje y, como todo lenguaje, requiere de un tiempo mínimo de dedicación. La educación musical no es posible sin ese tiempo y por ello, su lugar o su espacio es muy reducido. En apariencia está presente pero, en realidad, representa una gran ausencia.
La música es un lenguaje con una presencia intensa y constante en la existencia del ser humano, desde sus primeros minutos: la música es indisociable de la vida interior y exterior del niño.

Si en edades tempranas forma parte del juego, en edades más avanzadas como la adolescencia, forma parte de la identificación con modelos y con ideas. En este sentido, puede ser una plataforma de un valor inestimable pero, para ello, es necesario que esa presencia no sea meramente un escaparate.

¿Cuáles son las principales dificultades que se encuentran los maestros de educación musical a la hora de impartir su asignatura?

La principal dificultad, más que cualquier otra, está en el tiempo de que dispone el área. Ese pequeño espacio y ese breve tiempo a que me he referido anteriormente, generan un lógico desconcierto entre los profesionales de la educación musical: ¿qué finalidad tiene la música en el currículo de la educación obligatoria?, ¿qué se debería priorizar?

Con esas "migas” curriculares y, sobre todo horarias, es imposible que el alumnado desarrolle un mínimo conocimiento del lenguaje musical en su sentido más convencional. Estos conocimientos y sus respectivas habilidades o destrezas se acostumbran a adquirir en otros contextos educativos ajenos a la educación obligatoria, de forma que se contradice el principio de igualdad de oportunidades ya que, la educación obligatoria, es aquella parte de la educación que se asegura para toda la ciudadanía.

Otro aspecto a considerar es la ausencia del área en las pruebas de acceso a la universidad. Así, la educación musical, tal y como está en la actualidad, es un complemento prescindible de la educación. Este aspecto, también condiciona el planteamiento y la planificación que el profesorado hace sobre su propia labor.

¿Existe alguna metodología didáctica que esté en auge en Educación Musical?

Es necesaria una renovación en los métodos para la educación musical. Si bien es cierto que de métodos principalmente reproductivos hemos pasado a propuestas de tipo perceptivo y creativo, también lo es que las tecnologías de la información y la comunicación podrían abrir puertas que todavía no se han explorado plenamente y no se aprovechan en toda su potencialidad. Actualmente, existen entornos virtuales que permiten el registro y la trascripción de música sin necesidad de conocimientos musicales previos considerables y, por lo tanto, el aprendizaje de la música: una breve visita a YouTube, por ejemplo, nos puede dar una idea del aprovechamiento de la red para el autoaprendizaje de la música.

Teniendo en cuenta su experiencia como profesor universitario, ¿cree que con la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior aparecerán más titulaciones oficiales relacionadas con la música? ¿Es necesario que aparezcan?

El Espacio Europeo de Educación Superior pretende armonizar los planes de estudios de las universidades europeas con la finalidad de alcanzar una ponderación. El llamado sistema ECTS (European Credit Transfer System), una unidad de medida trasnacional establecida para los créditos en función de la dedicación del alumnado, además de la transferencia, incorpora el concepto de acumulación de créditos. Desde la perspectiva de la educación musical, la acumulación de créditos resulta de gran interés porque puede incorporar y certificar el itinerario musical del alumnado y constituir parte del suplemento al título.

En este sentido, es posible que aparezcan ofertas relacionadas con la música (por ejemplo, becas para estancias en el extranjero) pero, aunque deseable, no creo que aparezcan más titulaciones: recordemos que la llamada Convergencia Europea ha condicionado la desaparición de titulaciones y especialidades.

¿Considera necesaria una mejor coordinación entre los centros educativos, academias privadas especializadas en música y los centros de enseñanza de régimen especial?

A pesar de que existen experiencias reconocidas y muy valiosas, es imprescindible la implementación de un plan nacional y autonómico de coordinación entre las diversas tipologías de centros. El más perjudicado por este abandono es el alumnado: se forma en universos distintos que están aislados unos de otros.
Por otra parte, la colaboración entre centros permitiría potenciar el intercambio de experiencias y de recursos de forma que todos los alumnos y profesores, y los barrios y municipios, resultaran beneficiados.

¿Cree que las funciones de cada uno de estos centros son complementarias o existe la tendencia a que alguna desaparezca?

La existencia de los centros educativos, las academias o los centros de enseñanza de régimen especial, responde a las necesidades y demandas de la sociedad. La sociedad prevé una formación musical, principalmente, en tres dimensiones: fundamental, aficionada y profesional. Cada tipo de centro responde a esta demanda y, en este sentido, se complementan.

Estas tipologías de centros funcionan en sí mismas (internamente son coherentes) y, dentro de su propia autonomía, no presentan disfunciones. El problema aparece en el cambio de una vía a otra, cuando debemos o queremos pasar de un sistema coherente a otro sistema coherente. Entonces, las disfunciones se hacen evidentes y la coherencia interna pierde credibilidad. Es en este sentido que es necesario un plan nacional de coordinación, construido a partir de las aportaciones y consideraciones de los principales agentes implicados.

Por último, ¿considera que las profesiones artísticas en general y la música en particular están suficientemente valoradas desde el punto de vista educativo?

Considero que las aficiones y las profesiones artísticas y, entre ellas la música, están infravaloradas en el mundo educativo. Esto, está afectando al desarrollo personal del ser humano, de la ciudadanía, pero su incidencia va más allá: afecta también a la industria artística. La educación musical puede ser uno de los elementos más combativos contra la piratería musical indiscriminada porque, justamente, la valoración personal sobre el mérito y valores del arte es uno de los aspectos que puede potenciar.
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