Los cambios que se producen en el sistema de valores sociales son dif铆ciles de percibir de un a帽o a otro. Normalmente son grandes tendencias que van transformando los estilos de vida, las actitudes y el comportamiento de las personas. Son m谩s visibles los cambios cuando comparamos las cohortes de los j贸venes con la de los ancianos.
En el mundo de la educaci贸n y del trabajo tenemos buenos ejemplos.
Por un lado, observamos como ha perdido prestigio la profesi贸n docente o la de m茅dico con respeto a otras ocupaciones como la de periodista o directivo de empresas, por que, aunque parezca una contradicci贸n, nuestra sociedad actual no valora, realmente, el conocimiento o la actividad asistencial, si no la imagen y notoriedad p煤blica que dan los medios de comunicaci贸n o los ingresos que significa ejercer un cargo directivo en una empresa.
Otro ejemplo. Antes una persona que se atrev铆a a crear una empresa o un peque帽o negocio era respetado. Ahora es un loco o un aventurero. Se prima m谩s la seguridad de un empleo p煤blico o de una entidad financiera.
El 煤ltimo ejemplo se amplia en una noticia de este bolet铆n de actualidad informativa. Los empleados m铆nimamente consolidados prefieren reducir su horario laboral, haciendo un horario intensivo, aunque sea a costa de no optar a promoci贸n en su carrera profesional y asumir nuevas responsabilidades.
Los cambios en los valores no son ni buenos ni malos, a priori, pero afectan al entorno social, econ贸mico y en nuestro caso al marco laboral y educativo.
Por eso, cuando personas de otras culturas y, por lo tanto, con otros valores, asumen funciones y responsabilidades, y tienen 茅xito, tenemos que asumir que, en buena medida, es debido a que nosotros hemos renunciado a ellas.
Enric Renau
Editor
editor@educaweb.com
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