El enemigo invisible del docente

Artículo de opinión

  • 15/01/2007

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Francisco Javier Martín Serrato. Profesor de Formación y Orientación Laboral en el Centro Escuela de Arte de Sevilla
Todos los seres vivos, incluido los seres humanos, responden bioquímicamente a su ambiente como mecanismo universal de adaptación al medio circundante. Los humanos también responden psicológicamente. Las respuestas de estrés son intentos fallidos del organismo por adaptarse a las condiciones externas del ambiente o tratar de cambiarlo.

El estrés laboral es un síntoma de que algo no funciona bien en el trabajo, no un punto débil del individuo. Los estudios realizados indican que más de un cuarto de los trabajadores de la Unión Europea cree que el estrés laboral afecta a su salud. Una carga excesiva de trabajo puede contribuir a crear estrés laboral.

El síndrome de Burnout, es una de las consecuencias más documentadas hoy día, también llamada, síndrome de "estar quemado/a” (SEQ). Se trata de una respuesta múltiple derivada de un estrés emocional crónico y que cursa con: agotamiento emocional y psicológico, actitud fría y despersonalizada con los demás, y sentimientos de no adecuarse a las tareas a desarrollar. La persona efectivamente siente que no puede ofrecer nada a nivel afectivo, presenta falta de energía y recursos emocionales. Se suele dar entre los trabajadores docentes, y cuando decimos que el profesional está quemado queremos expresar que la situación le ha desbordado, y su capacidad de adaptación ha quedado reducida.

Entre los estresores en el ámbito escolar se pueden explicitar, según Guerrero y Vicente: las condiciones de trabajo, las presiones de tiempo, el devaluado contexto escolar, el conflicto o ambigüedad de rol, el nivel de participación en la toma de decisiones, los sistemas de premios, la autonomía en el ejercicio de la actividad profesional, la evaluación del profesorado, la relación profesorado/alumnado, la falta de promoción y el apoyo que recibe de la organización, la autoestima o la orientación vocacional, las dificultades en el manejo de las interacciones en el aula, los problemas y la falta de disciplina, la apatía, los bajos resultados en las evaluaciones, los abusos físicos y verbales, la baja motivación del alumnado, las presiones temporales, la baja autoestima y estatus social, los conflictos entre el propio profesorado, los cambios rápidos en las demandas curriculares, etc.

Entre los efectos del burnout se pueden destacar consecuencias tanto desde el punto de vista profesional (impuntualidad, abundancia de interrupciones, evitación del trabajo, absentismo, impuntualidad, falta de compromiso en el trabajo, un anormal deseo de vacaciones, una disminución en la autoestima, así como una incapacidad para tomarse a la escuela en serio, e incluso al abandono de la profesión); y por ende económico, como desde el aspecto humano (Bardo P, 1979; Alvarez y Fernández, 1991; Guerrero y Vicente, 2001). Las personas afectadas parecen presentar una mayor vulnerabilidad a padecer accidentes laborales, síntomas médicos (como depresión, hipertensión, alteraciones de tipo gastrointestinal…), pérdida de la voz e incluso abuso de drogas, incluyendo el tabaco. También influye en el rendimiento académico del alumnado. Téngase en cuenta que el alumnado percibe y evalúa la conducta del profesorado y actúa en consecuencia.

Aunque el estrés ocupacional no es específico del profesorado, diversos estudios muestran que el burnout es un problema más importante en la profesión docente que en otras profesiones con similares demandas académicas y personales (Kyriacou, 1987).


20 MEDIDAS PARA EL AFRONTAMIENTO POSITIVO DEL ESTRÉS


1. Desarrollar estrategias que neutralicen o eliminen las consecuencias del síndrome, como, por ejemplo, técnicas de control del estrés, técnicas de resolución de problemas, etc.
2. Desarrollar habilidades de comunicación interpersonal.
3. Fortalecer las redes de apoyo social.
4. Es importante modificar los procesos cognitivos de autoevaluación de los profesionales.
5. La realización de ejercicio físico controlado: un ejercicio físico moderado puede producir efectos tranquilizantes significativos.
6. Aplicar técnicas de relajación: combinar ejercicios de respiración con técnicas de relajación física y mental.
7. Técnicas cognitivas: intentando volver a evaluar y reestructurar las situaciones problemáticas para que dejen de serlo.
8. Rediseñar la realización de tareas, organizarse mejor la agenda de trabajo.
9. Clarificar la toma de decisiones.
10. Establecer objetivos claros para los roles profesionales.
11. Mejorar las redes de comunicación organizacional.
12. Aprovechar las oportunidades que favorezcan desarrollo de la carrera
profesional.
13. Involucrarse en la toma de decisiones.
14. Participar e implicarse en el trabajo en equipo.
15. Establecer líneas claras de autoridad y responsabilidad.
16. Apoyo social de compañeros.
17. Separar los tiempos laborales y extralaborales.
18. Incrementar la vida social (paseos, reuniones, asistencia a eventos...)
19. Promover y desarrollar las propias capacidades, destacando la autoestima y el control.
20. Contribuir al enriquecimiento de las tareas, tales como: variedad, autonomía, identidad de la tarea, información sobre los resultados, trato con los demás y la interacción con los compañeros.
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