Las nuevas tecnologías crean brechas educativas, generacionales e ideológicas entre los jóvenes

Aula Infantil
07/07/2006

No es verdad que todos los jóvenes estén "enganchados” a las nuevas tecnologías. Tampoco que éstas homogeneicen e igualen a este colectivo social, sino todo lo contrario: crean diferencias entre ellos, sobre todo educativas y también generacionales (no sólo con los padres sino además entre los de mayor y menor edad, quienes manejan con más soltura los ingenios tecnológicos). Tampoco es cierto que tengan una facilidad natural para utilizarlas.
Estos son algunos de los tópicos que desmonta un estudio presentado ayer, elaborado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), el Instituto de la Juventud (Injuve) y la Obra Social de Caja Madrid, que ha preguntado a adolescentes y jóvenes de 12 a 29 años. Si bien el móvil está integrado en la vida de los muchachos, la mayoría de ellos no son internautas (lo es el 41%), y sólo el 63% tiene ordenador.

Brechas digitales
Por una parte, las TICs amplían las desigualdades por edades. En primer lugar, se abre una brecha entre adolescentes y/o jóvenes y sus padres, asumida por ambas partes y que tiende a perpetuar el 'mito' de que las nuevas tecnologías son solo para los jóvenes. En segundo lugar, ya están empezando a detectarse brechas generacionales entre los propios jóvenes: los de menor edad, por ejemplo, utilizan tecnologías que el resto no conocen o no aprovechan al máximo.

Por otra parte también se establecen brechas digitales entre los jóvenes que tienen acceso y usan las nuevas tecnologías y aquellos que no tienen, o no quieren tener, ese acceso y uso. Se trata en definitiva de estar dentro o estar fuera, lo que los jóvenes consideran lo mismo que estar o no estar. Quien no está en Internet, quien no tiene móvil, quien no maneja las nuevas tecnologías, pasará a engrosar la lista de los que pierden oportunidades, tanto laborales como de relaciones sociales.

Bienvenido Messenger
Según datos de la FAD, Internet ha pasado a ser el canal de expresión y participación mejor valorado (51,9% de jóvenes entre 15 a 24 años), seguido por los centros educativos (40.5%), los grandes medios de comunicación (29,2%) y los teléfonos móviles (27,4%).

Dentro de los instrumentos comunicacionales que ofrece la red, el estudio confirma que los foros y chats están en franco declive y que el uso del messenger (mensajería instantánea) sube de forma imparable. Las ventajas que los jóvenes ven en el messenger son muchas y variadas. En primer lugar apuntan a que permite una comunicación continua, prolongada y económica. Por otra parte, les permite comunicarse "a la carta”, es decir, elegir con quien se habla, mantenerse oculto "al acecho” hasta que interesa "aparecer”, ampliar su red relacional o mentir "con las cartas descubiertas” (todos asumen que, más o menos, mienten y que les mienten). Frente a los chats, que exigen una búsqueda activa, el messenger permite estar "pasivamente disponible”.

Lagunas en la educación formal
Tampoco parece cierto que las TICs se utilicen básicamente para la formación y el trabajo de adolescentes y jóvenes ya que, según ellos mismos, el uso posterior de las nuevas tecnologías está enfocado fundamentalmente hacia el ocio y el fomento de las relaciones personales.

Los usos "formativos” o académicos de las nuevas tecnologías son bastante restringidos y parecen limitarse a la ayuda que Internet ofrece para trabajos o "deberes” puntuales -que en muchos casos se limita a un proceso de corta y pega-, el envío de un currículo vitae o situaciones similares.

Familia y escuela
En este ámbito, se han detectado importantes lagunas en la formación sobre nuevas tecnologías dentro de los ámbitos formales (familia o escuela). Por una parte, los padres reconocen su desconocimiento de uso (no pueden enseñar a sus hijos). Por otra, los profesores de primaria y secundaria reconocen graves deficiencias en la formación de TICs en estos niveles: no hay huecos en los planes de estudios para insertar este tipo de aprendizajes, en ocasiones se intenta enseñar cosas de un nivel demasiado básico para la media, y en muchos casos (clases medias y altas) el equipamiento que tienen los alumnos supera al que tienen en la escuela, motivo por el cual pierden el interés.

A pesar de esta deficiencia en la formación (ni padres ni profesores enseñan a usar las TICs) existe en los jóvenes una especie de 'currículum oculto', no oficial, que posibilita su acceso y uso de las nuevas tecnologías. Este bagaje, adquirido por impregnación y no por enseñanza formal, está profundamente condicionado por el entorno tecnológico en el que se muevan, por su clase social y por su grupo de iguales. Es decir, la forma de adquirir este tipo de conocimientos abunda en el ensanchamiento de brechas sociales entre quienes se mueven en entornos tecnológicos y quienes no.
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