Existen innumerables opciones que permiten estudiar en el extranjero, lo que puede provocar incertidumbre en la persona que ha tomado dicha decisión. En EEUU, por ejemplo, hay más de 3000 universidades y colegios universitarios donde elegir. A esto hay que añadir que la variedad de los programas y títulos está por encima de la media de otros lugares del mundo. Existen numerosas universidades de prestigio por lo que inicialmente la libertad de elección del alumno es superior a otros países. En Europa destaca, además de su buena oferta universitaria, su variedad cultural. En este plano el estudiante puede elegir el país y la universidad que mejor se adapten a su ritmo de vida y expectativas académicas, siempre con el inconveniente de la diversidad de idiomas. Una vez seleccionado el país, se nos presenta el problema de elegir el tipo de centro donde estudiaremos. Después de tener claros los aspectos académicos, debemos considerar nuestras posibilidades económicas. Hay que tener en cuenta que cada país tiene diferente nivel de vida y grado de subvención en el ámbito educativo, lo que provoca diferencias apreciables en el coste de la educación para el alumno. ![]()
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