Las actividades fuera del ámbito del aula son una parte fundamental por ejemploe del sistema educativo estadounidense. Existen toda una serie de actividades sociales, clubes, deportes, trabajos voluntarios, etc. y tomar parte en algunas de ellas es considerado como un aspecto fundamental para completar la formación académica y el curriculum vitae. El lugar de residencia durante el curso académico variará mucho dependiendo del tipo de estudios que se estén realizando. Si se tiene la intención de realizar algún curso de enseñanza secundaria, lo normal será vivir con una familia residente cuyas características concuerden con la personalidad del estudiante o bien en un internado. En el caso de tener intención de estudiar una carrera universitaria o un curso de posgrado las opciones quedan abiertas a la elección o posibilidades del estudiante. Normalmente la propia universidad ofrece un sistema de alojamiento (on campus) que proporciona al estudiante que lo solicite habitación, apartamento, casa compartida u otras opciones similares, procurando que exista cierta afinidad entre los compañeros de habitación, casa, etc. También asesora al estudiante que decide alojarse fuera del campus (off campus). En este caso, se debes realizar con antelación por la dificultad que entraña en algunas ciudades encontrar vivienda. Ambas opciones de alojamiento tienen ventajas e inconvenientes. La opción on campus tiene la ventaja de que te integras antes en la vida universitaria, la facilidad para conocer gente es mayor y tienes cerca los distintos servicios de la universidad. Por el contrario la vida es más ruidosa y activa socialmente, lo que dificulta el ambiente de estudio. El alojamiento off campus, por el contrario, no presenta este problema, pero supone asumir un mayor número de responsabilidades, como hacer frente a las facturas, traslados más largos, etc. En Europa también podemos encontrar dificultades para encontrar alojamiento en grandes ciudades, si bien algunos ayuntamientos disponen de ayudas para pisos de estudiantes. Los centros de estudio estadounidenses, tanto en la enseñanza secundaria como universitaria, tienen una buena calidad de alimentación, incluyendo productos dietéticos específicos para los estudiantes que lo requieran. El estudiante encontrará diferencias en el tipo de platos, que son distintos a los de la clásica dieta mediterránea, y puede tener problemas de adaptación en este sentido. En el plano extra-académico, la oferta culinaria abarca prácticamente toda clase de cocinas típicas del mundo. Los campus estadounidenses tienen generalmente un servicio de ofertas de empleo para los estudiantes que deseen tener unos ingresos complementarios para costear su carrera. El coste medio del año académico en una universidad norteamericana ronda los 30.000 dólares tanto en universidades privadas como públicas (para los estudiantes extranjeros), a lo que hay que sumar el dinero para costearse la vida: alojamiento, comida, ocio, etc., lo que en la mayoría de los casos hace imprescindible decantarse por esta opción. En la Unión Europea la posibilidad de trabajar es equiparable a la de cualquier ciudadano del país al que nos trasladamos porque gozamos de los mismos derechos por ley. El horario es otra de las muchas diferencias que vemos entre nuestra cultura y por ejemplo la estadounidense. Los horarios de clases, comidas y ocio son notablemente distintos de los nuestros. En el resto de Europa también existen este tipo de diferencias, con una tendencia a comenzar la jornada más temprano y finalizarla antes. ![]()
|