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Enric Renau, Editor de Educaweb.com
El desarrollo de un mercado de la formación de postgrado es todavía incipiente
en la mayoría de países de Europa. En general es un mercado
atomizado en su oferta y segmentado en su demanda.
La heterogeneidad de la oferta educativa y la dificultad de evaluar la calidad de los postgrados
por parte de los futuros clientes/alumnos, dificulta la estructuración
de un verdadero mercado. Desde la información que aporta Educaweb
y de los estudios
de evaluación de la calidad y análisis del mercado que realiza
DEP intentamos favorecer la construcción de este mercado de
la formación de postgrado. Europa también se lo está
trabajando desde la Declaración de La Sorbona en 1998.
No obstante, de momento, quien más se cree que una formación de postgrado
tiene una valor para la inserción laboral y promoción interna
en las empresas son los propios alumnos particulares que, de su bolsillo
o el de sus familias, financian en un 69,2% los cursos de master y postgrados
que se realizaron en España en el año 2000.
Por ejemplo, a pesar que más del 75% de las empresas catalanas hicieron algún
tipo de actividad de formación para su personal, ¿cuántas
de ellas financiaron cursos de postgrado a sus empleados en metálico
o en especies? (Fuente: Observatorio de la Formación de la Cambra
de Comerç de Barcelona)
Este curso dispondremos de los resultados de una nueva ola del estudio sobre la
demanda de formación continua en España 2004, y conoceremos
como ha evolucionado este sector.
Lo que parece claro es que hay un déficit de inversión por parte de las
empresas en este tipo de formación y no hay ningún tipo
de estímulo fiscal por parte de las administraciones públicas
competentes que estimule el crecimiento de la formación en másters
y postgrados y que evite otro tipo de problema: las desigualdades de acceso
a la formación por razones de edad, sexo o nivel social de los
empleados o en función de la dimensión de la empresa o el
sector al que pertenece.
Si aceptamos que el escenario económico ha cambiado hacia la sociedad del conocimiento,
aceptaremos que la demanda de nuevas competencias profesionales es creciente
por parte de empresas y empleados. La inversión en formación
continua en general, y de postgrado, en particular, debe ser, pues, una
de las prioridades de la nueva economía.
Actuemos en consecuencia pues y exijamos a nuestros gobernantes su apoyo, en forma
de ayudas fiscales a las empresas -especialmente las PIMES-, y de créditos
blandos a los profesionales. Exijamos a las empresas que inviertan en
la formación de sus trabajadores como fórmula para fidelizarlos
ya sea en dinero, ya sea en tiempo o con acuerdos específicos.
Exijamos, también, a los centros de formación que se estructuren,
que definan mejor sus aspectos diferenciales y que se especialicen de
verdad.
Algunos datos del estudio de la demanda de formación continua en España
2001:
Uno de los problemas de base de la formación continua es su dispersión.
Esta dispersión y heterogeneidad implica, entre otras consecuencias,
que no existen datos fiables que permitan estimar sólidamente su
dimensión dentro del sector de la formación y dentro de
la economía de un país.
Desde Educaweb, quizás debido a nuestro origen como consultores en investigación
sociológica y de mercado en el ámbito educativo y laboral
dentro del Instituto DEP, siempre hemos tenido una obsesión en
cuantificar y analizar el sector donde nos movemos y al que pretendemos
servir.
El Gabinete de Estudios de Educaweb finalizó en el año 2001 un profundo
análisis cuantitativo del sector de la formación entre los
jóvenes España basado en una muestra de 2000 entrevistas
representativas de la población:
En España hay 12.561.000 jóvenes con edades comprendidas entre 16 y 35 años.
A pesar de que el sector de la formación está creciendo
en todos los segmentos de edad, para convertirse en un continuum natural
en la carrera profesional y personal de las personas, aún el mercado
principal y mayoritario de la oferta formativa comprende estas edades.
Dentro de este universo de jóvenes de 16 a 35 años un 23'1% de personas
está realizando o tiene previsto realizar durante el año
2001 un curso de formación continua.
Una formación continua que incluye, por orden de importancia cuantitativa, cualquier
curso de especialización o reciclaje, cualquier otro curso o cursillo
tipo idiomas, informática o aprender a hablar en público,
los cursos de formación ocupacional y los cursos de master y posgrado.
Los cursos de posgrado representan el 9,6% del sector de la formación continua
en España, lo que significa que un 2,22% de los jóvenes
de este país está recibiendo o recibirá durante este
año una formación de este tipo.
Por otro lado, los cursos de master un no despreciable 7,9% del total de alumnos
de cursos de formación continua que están o tienen previsto
estudiar durante el 2001. Esto es un 1,82% de los jóvenes españoles.
Bien es cierto que alguna de estas cifras va a ser matizada definitivamente cuando presentemos
el informe definitivo, por la confusión existente y, en algunos
casos, provocada conscientemente por quien imparte la formación,
en lo que realmente es un curso de posgrado y, sobretodo, de master. Pero
décima arriba o abajo, estas son las cifras.
Ello significa que 278.000 jóvenes están haciendo o recibirán durante
este año algún curso de posgrado y que 234.000 personas
de hasta 35 años están haciendo o harán durante el
2001 un curso de master.
No hagamos extrapolaciones a lo loco, porque dentro de este segmento de cursos hay
una amplia dispersión, pero de lo que no queda ninguna duda es
que la formación continua y, específicamente, los cursos
de posgrado y masters tienen un peso económico y una importancia
social y personal clarísima en esta sociedad contemporánea
del conocimiento.
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