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Empleo y reformas en Europa y en España

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Los problemas del empleo, del crecimiento y el mantenimiento de los sistemas de protecci贸n social no son coyunturales, sino estructurales, y Europa no ha sabido darles la respuesta correcta.


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Expasión y Empleo
Las recomendaciones sobre la aplicaci贸n de las pol铆ticas de empleo de los Estados miembros, recientemente aprobadas por el Consejo Europeo, recogen en su pr谩ctica totalidad las conclusiones del Grupo Europeo de Empleo (presidido por el ex primer ministro holand茅s, Wim Kok), y tratan de alentar la aplicaci贸n de las pol铆ticas necesarias para alcanzar los objetivos de la cumbre de Lisboa (fundamentalmente, una tasa de ocupaci贸n de al menos el 70 por ciento, que es la que garantiza oportunidades de empleo para el conjunto de la poblaci贸n y la sostenibilidad de los sistemas de protecci贸n social).

Tales pol铆ticas deben dar prioridad a cuatro grandes l铆neas de actuaci贸n: aumentar la adaptabilidad de trabajadores y empresas; atraer a m谩s personas para que se incorporen y permanezcan en el mercado de trabajo; invertir m谩s, y de forma m谩s eficaz, en capital humano y en educaci贸n permanente; y garantizar una aplicaci贸n eficaz de las reformas y su buena gobernanza.

Defectos del sistema espa帽ol
Para Espa帽a, cuyo esfuerzo en creaci贸n de empleo y en reducci贸n del desempleo en el periodo 1997-2002 se reconoce, se pone el acento en las disparidades regionales, en las bajas tasas de ocupaci贸n femenina y de los trabajadores de m谩s edad, en la alta proporci贸n de contratos temporales, en la baja productividad y en los d茅ficits educativos. Y sobre la base de este diagn贸stico se recomienda promover la modernizaci贸n del trabajo, para potenciar la productividad y la calidad en el trabajo, revisar el marco regulador de contratos indefinidos y temporales para evitar la segmentaci贸n del mercado de trabajo, haciendo a la vez m谩s atractivo el empleo a trav茅s de ETT y suprimiendo los obst谩culos al trabajo a tiempo parcial; y aprovechar las posibilidades que ofrece la diferenciaci贸n salarial en funci贸n de la evoluci贸n de la productividad y de las condiciones locales, regionales y sectoriales.

Por otra parte, se recomiendan pol铆ticas activas de empleo que promuevan la ocupaci贸n femenina, el envejecimiento activo, la inserci贸n laboral de los j贸venes, de los discapacitados y de los parados de larga duraci贸n, y que supriman obst谩culos a la movilidad geogr谩fica. Y, por 煤ltimo, se insta a reducir el abandono escolar y a garantizar la calidad y la pertinencia de la educaci贸n terciaria con respecto al mercado de trabajo, y a potenciar los incentivos al aprendizaje permanente para aumentar la participaci贸n laboral, en particular de las personas poco cualificadas.

Sin embargo, aunque todas estas medidas exigen la adopci贸n de reformas, el "mensaje reformista" no es a煤n lo n铆tido y apremiante que deber铆a ser. Y s贸lo con un decidido impulso a las reformas estructurales pueden alcanzarse los objetivos pretendidos. La timidez o la falta de dichas reformas, las resistencias en todo caso a las mismas, son las que explican la escasez de los avances en la consecuci贸n de Lisboa.

La estrategia europea de empleo, y las pol铆ticas nacionales, por regla general, se han fundado hasta ahora en medidas de naturaleza coyuntural, mientras que los problemas del empleo (el crecimiento y el mantenimiento de los sistemas de protecci贸n social) no son coyunturales sino estructurales. Se ha tratado de dar respuestas meramente coyunturales a problemas que son de naturaleza estructural.

El cambio de la econom铆a, marcado por la globalizaci贸n y las nuevas condiciones de la competencia internacional; la nueva realidad del mercado de trabajo, por una parte con una oferta casi ilimitada a nivel global de trabajo poco cualificado, que impulsa la deslocalizaci贸n, y por otra, con una continua aplicaci贸n de los avances de las nuevas tecnolog铆as en los procesos productivos, que permiten en todo caso ahorros de trabajo muy importantes; la 'bomba demogr谩fica' que ya nos ha estallado, con una poblaci贸n europea que envejece y disminuye (pasaremos de los actuales 303 millones de personas en edad de trabajar a 280 millones en 2030), son factores que, junto con otros, hacen que el problema del crecimiento y del empleo en Europa sea un problema estructural.

Y las respuestas, por tanto, deben ser estructurales, con una apuesta decidida por la liberalizaci贸n de los mercados y la estabilidad presupuestaria, y tambi茅n, con un claro prop贸sito de reforma de los marcos normativos de las actividades empresariales y en particular de las relaciones laborales. Reforma inspirada por la necesidad de introducir mucha m谩s flexibilidad. La seguridad y la calidad en el empleo deben, qu茅 duda cabe, cuidarse, pero Europa no tiene un problema acuciante de seguridad y calidad del empleo. Tiene un problema de flexibilidad de atenci贸n prioritaria.

Y en Espa帽a el problema se agrava. Necesitamos afrontar una renovaci贸n completa del marco regulador de las relaciones laborales y de la negociaci贸n colectiva. S贸lo un marco regulador mucho m谩s flexible, con un papel sindical centrado sobre todo en el gobierno (conjunto) de las exigencias de la flexibilidad, permitir谩 la modernizaci贸n de la organizaci贸n del trabajo, el aumento de la productividad y el crecimiento econ贸mico y del empleo, que son la garant铆a del progreso y de la cohesi贸n social.
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