Descripción

El ser humano siempre ha necesitado expresarse con el cuerpo y darle un valor artístico a dicha necesidad. Parece que los pensamientos, las ideas y en definitiva todo acto comunicativo se tiene que realizar mediante palabras escritas o verbales. Pero ¿qué pasa cuando damos a nuestro cuerpo las herramientas necesarias para expresarse? Mucha gente piensa que al retirar la palabra, la voz desaparece. Pero ¿qué sucede si reinterpretamos esa voz a través del cuerpo? Está claro que somos únicos, diferentes y cada uno lleva una mochila de experiencias distinta al resto, y eso nos hace realmente especiales y valiosos. Entonces, ¿por qué no darle el peso necesario a esa otra manera de hablar, de comunicarnos? ¿por qué desperdiciar la preciosa idea de que cada cuerpo es diferente, por lo tanto cada manera de moverse será única e irrepetible?
Hay múltiples disciplinas de baile: clásica, contemporáneo, jazz lírico, jazz moderno, street dance, funky, hip hop, bailes de salón, etc. Siempre se ha entendido que la danza había que diferenciarla según su género. Estoy de acuerdo con eso, pero ¿por qué a la hora de dar clase se ha seguido dividiendo el aprendizaje? ¿Por qué enseñar estas disciplinas como departamentos estancos, en horas distintas y en clases separadas? A pesar de ser estilos diferentes, parto de la base de que todos beben de todos. Por ejemplo, sin un mínimo de técnica en danza clásica será difícil que puedas ejecutar limpiamente las otras disciplinas; y sin conocer la profundidad emocional del contemporáneo, difícil será que bailes con alma. Así que tras años de experiencia como estudiante primero y después como pedagoga, he podido comprobar que a la hora de aprender a bailar es bueno que el futuro bailarín o bailarina aprenda los diferentes estilos en una misma clase. De esta forma todos empiezan a integrarse en el cerebro de una manera global, volviéndolo más plástico y más creativo.
Por otra parte, he aprendido que todo lo que el alumno lleva en su ADN influye a la hora de aprender a bailar. Por lo tanto en esta escuela se enseñará al bailarín no solo a adquirir la técnica que le permita la ejecución precisa de una partitura de movimientos, sino también a conocerse a sí mismo y a conocer su entorno para convertirse en un artista, un ser humano que reflexiona y dialoga con sus semejantes a través de su cuerpo, plantándoles un espejo donde poder mirar sus miserias, sus logros, sus angustias, sus miedos y sus deseos: todo lo que nos hace esencialmente humanos.

Carlota Baró
Directora de la Diplomatura de Danza

Temario

Primer curso:
En este primer curso iniciamos el despegue del bailarín. Lo haremos proporcionándole las herramientas básicas a través de la Danza, la Música, la Técnica Interpretativa y la Historia de la Danza, con el fin de desplegar el mapa esencial de la formación. Un mapa que nos guiará a lo largo de los tres años, para construir al futuro profesional de este oficio.
Entendemos que un bailarín no solo es un ejecutor de la técnica, sino un intérprete de la misma, que la mejora y amplía gracias a la investigación y desarrollo del plano emocional y personal. Siguiendo estas coordenadas, en la asignatura de Danza I nos centraremos en inicialmente en ofrecer un primer contacto con la técnica de la Danza Clásica, propia de la formación brindada por los distintos conservatorios, entendiendo ésta como la madre del baile; para después integrarla de manera orgánica a través de la Danza Contemporánea; finalizando el recorrido de este año con una introducción a la improvisación dancística, con el objetivo de tomar conciencia de cómo el cuerpo sin la emoción, es decir, sin la mochila personal de cada intérprete, carece de vida. De forma paralela, en Historia de la Danza inauguramos el recorrido cronológico desde las primeras manifestaciones del baile en la humanidad en adelante. La música, un elemento fundamental para el bailarín, nos acompañará también como asignatura: Música aplicada a la Danza I. En ella abordaremos sus diferentes códigos y mecanismos, para lograr ampliar capacidades como el sentido del ritmo y el oído. Por último, consideramos que la interpretación es fundamental a la hora de formar a un bailarín. Por eso, en éste primer curso, en Técnica Interpretativa se proporcionarán las herramientas esenciales de la Técnica Layton, con el objetivo de que el bailarín pueda establecer un contacto honesto consigo mismo, adquiriendo las bases necesarias para interpretar las coreografías.
Colocar las alas del bailarín, darle forma y sentido a la belleza del baile, comprendiendo que ésta nace del conocimiento profundo del enorme mundo que rodea a la Danza, pero también del conocimiento honesto de uno mismo.

Asignaturas troncales: Danza I, Música aplicada a la danza I, Técnica de Interpretación I, Historia de la danza I.

Segundo curso:
El vuelo del alumno se vuelve seguro y se abre a la construcción profesional de un bailarín que sigue trabajando por el dominio de unos cimientos enérgicos y estructurados. Este año en Danza II no solo enseñamos una disciplina de baile, sino que entendemos que el bailarín es un ser en potencia lleno de mapas y herramientas distintas. Por ello, se nos presenta un panorama más propio de la Modernidad con el Jazz Lírico y todas sus variantes: Modern Jazz, Broadway, Cabaret e incluso funky. "All that Jazz" será nuestro lema, y los elementos de la Danza clásica y Contemporánea, nos ayudarán a sumergirnos en el excéntrico y bello Baile Moderno. La infinidad de pasos van abriendo camino, un camino que nos ayudará a sujetar y embellecer el vuelo del ave que conoce su horizonte. Hemos despegado pues.
La técnica de la danza clásica seguirá siendo el motor que permita mantener nuestras alas fuertes para seguir volando libres. Una técnica que irá penetrando mas profunda y personalizada en nosotros, más consciente y amplia, más profesional y propia de un bailarín clásico. Seguiremos insistiendo en todo aquello que hace de cada bailarín un artista distinto del otro y que tiene conciencia de su cuerpo en movimiento. Le sumaremos un inicio a la exploración libre del cuerpo, ya no desde cada individuo, sino interactuando con otro intérprete y en grupo. ¿Qué ocurre cuando ya no bailo solo? En la asignatura de Técnica Interpretativa II continuaremos con las improvisaciones Layton y con la aplicación de sus herramientas en el baile. Y además, el aprendizaje del análisis de conflicto y la comprensión del momento a momento, introducirán los primeros textos contemporáneos que podremos en funcionamiento también a través del cuerpo. Seguiremos explorando la Historia de la Danza y la Música aplicada a la Danza a partir del siglo XIX e inicios del XX, viajando por este nuevo mundo que poco a poco fue dibujando el Jazz, a través de las danzas negras y la música de los esclavos.

Asignaturas troncales: Danza II, Música aplicada a la danza II, Técnica de Interpretación II, Historia de la danza II.

Tercer curso:

Después del arduo trabajo de los dos años anteriores, este último curso se centrará en la creación de una pieza final. Para abordar este reto, el alumno tiene que poner al servicio de la creación coreográfica todos los elementos técnicos y creativos aprendidos hasta ahora. En Danza Clásica nos despedimos de la barra, creando una clase más universal y acorde con el mundo profesional. Llegados a este punto, en Interpretación se abordará la creación de personajes. Danza e interpretación irán estrechamente relacionadas para hacer del bailarín un artista independiente. Así, la incorporación y juego con todos los elementos narrativos y dramáticos que nos ofrece el Arte Escénico, ayudarán a componer y cargar un mensaje que el bailarín ejecuta con su cuerpo gracias a la formación profesional adquirida, la conjunción de ambas partes, hará germinar nuestro arte en la pieza final desarrollada. Finalmente, aquí se demuestra que un bailarín, es aquel que ofrece un Arte honesto, bello y personal. Siguiendo un orden cronológico en Historia la Danza, llegamos al estallido de modalidades y formas del siglo XX y a su posterior desarrollo hasta llegar a la actualidad. Ya no se concibe la danza como algo arcaico y limitado, sino como un arte moderno y vanguardista. Un medio de exploración que junto con su compañera, la Música, nos permite adquirir un sentido del baile libre de moldes, llegando a un nuevo concepto: el bailarín total.
Eres quien quieres: no hay baile mejor ni peor, sino tantas maneras de interpretar la danza como bailarines haya. El bailarín que termina el tercer curso posee sus propias alas, reforzadas con la técnica y alentadas por la sensibilidad y la valentía. Tiene las herramientas suficientes para convertirse con tesón y paciencia en el artista que desea, tiene criterio, es humilde para con su arte y por supuesto, moldea y ejecuta el baile a su antojo y, al hacerlo, puede permitirse ser él mismo.

Asignaturas troncales: Danza III, Música aplicada a la danza III, Técnica de Interpretación III, Historia de la danza III.

Requisitos

Tener 18 años o cumplirlos antes de diciembre de 2021. Tener conocimiento extenso del castellano.

Precio

Menos de 250 €
250 euros al mes de octubre a julio.

Ventajas del curso

En La Manada somos conscientes de que no hay dos bailarines iguales y de que cada alumno tiene sus propias inquietudes artísticas. Por eso además de las asignaturas troncales, obligatorias para todos los alumnos de nuestra escuela, ofrecemos asignaturas optativas. Son unos talleres que duran entre tres y seis meses y que tienen la función de complementar y completar la formación regular. En ellas el futuro bailarín puede especializarse en distintas áreas de su interés: canto, danza, teatro musical, lucha escénica, etc. Todos estos talleres están dirigidos además por profesionales del más alto nivel en nuestro país. Siendo también estas asignaturas un modo para que el alumno se abra al mundo y a la realidad profesional.
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