Del miedo paralizante al miedo heurístico para innovar con TIC

Beatriz Marcano Lárez.
Comunity Manager de Clay Corporate
03/10/2011

El miedo a lo desconocido es el principal freno para el inicio de todas las nuevas tareas que se nos imponen o que  nos exige la realidad.  En la actualidad nos enfrentamos cotidianamente a cambios constantes. Es común vivir la sensación de desorientación cuando nos enteramos de la actualización de la herramienta que estábamos usando para crear nuestros contenidos o del surgimiento de una nueva herramienta con prestaciones más atractivas. Es una sensación con la que estamos aprendiendo a convivir.

Es una reacción casi de defensa psicológica intentar quedarnos en la "zona de seguridad" (la zona conocida) donde sentimos que tenemos las cosas controladas. Además, objetivamente se pueden encontrar buenas razones para justificar esta postura.
  1. El cambio a las nuevas herramientas no garantiza éxito en las tareas: nuevas redes sociales, nuevas interfaces, nuevas herramienta de autor, nuevos recursos web, etc.
  2. La proliferación de herramientas opensource o cerradas, de dispositivos, de software, de lenguajes de programación, códigos, estructuras.... todos  ellos con ventajas y desventajas que se deben sopesar de acuerdo a los intereses del usuario o institución, los usos que se les vaya a dar y las posibilidades de ejecución. 
En un sentido más amplio  se podría señalar al Coste de Aprendizaje un factor explicativo del letargo en las innovaciones educativas con TIC. Ese coste de aprendizaje lo podemos sintetizar en la siguiente fórmula:
CA= rM + rT + rP + t

CA: coste de aprendizaje; rM: recursos materiales; rT: recursos tecnológicos; rP: recursos personales; T: número de horas necesarias para dominar las herramientas y hacer uso pertinente de las mismas.

- Los recursos materiales incluyen todos los dispositivos de conexión móvil  o fija: ordenadores de mesa o portátiles, tabletas, smartphones, etc.

- Los recursos tecnológicos abarca desde el sistema operativo que se maneje hasta todos los recursos software y web que se empleen y se dominen: herramientas de autor, utilidades web 2.0 para  la producción de contenido, recuperación de los mismos, compartirlos y reconstruirlos, herramientas de programación y de diseño.

- Los recursos personales, aquí se abarcan las competencias para el manejo de la información digital, para el tratamiento de las mismas, la utilización crítica y selección de las más pertinentes de acuerdo a los usos y destino del contenido generado, el manejo óptimo de las herramientas tecnológicas, las capacidades comunicativas, la actitud colaborativa en los entornos web. En una palabra, las competencias digitales.

En este rubro también hay que agregar características personales de los actores sociales del ámbito educativo en general. 1. La disposición para el aprendizaje continuo: hay que estar dispuesto a aprender, desaprender y reaprender. 2. La capacidad de riesgo: hay que ir probando los nuevos recursos, las herramientas de diseño de contenidos y de materiales multimedia más actuales, manejar eficientemente los elementos  que se encuentren disponibles en la nube o fuera de ella y estar dispuestos a asumir los resultados. 3. La actitud emprendedora: para ir superando los obstáculos y los miedos que implican las nuevas tareas. 4. La creatividad e iniciativa: para trabajar con lo que se tiene y para inspirar a otros.

- El recurso tiempo, ese es uno de los más complicados de manejar. El aprendizaje requiere un tiempo, un número de horas en el día que se deben dedicar a adquirir el conocimiento, a transformar ese conocimiento en acciones o prácticas perfectibles, esas prácticas deben ser observadas, evaluadas, compartidas para mejorarlas y volverlas eficientes. La eficiencia va a ser valorada en función del propósito para lo que fueron creadas, aunque  también se pueden idear maneras de hacerlas útiles y atractivas. Esta parte puede ser mas larga de lo esperado: las prácticas pueden tomarse su tiempo,  otro número de horas de dedicación. Luego el proceso de evaluación, establecer los criterios de evaluación, procesar la información... hay ciertos datos complejos para los que no siempre se tienen esquemas de codificación. Esta otra parte del proceso involucra también un considerable tiempo de dedicación.

Revisar, corregir, para mejorar... compartir los resultados o difundirlos o sencillamente registrar la experiencia de la práctica realizada consume otro tiempo, minutos, horas... Al final de todo el tiempo invertido se presentan otras exigencias, otras novedades, cambian las necesidades formativas, las herramientas tecnológicas y hay que reiniciar el ciclo de reaprendizaje.

Un reaprendizaje que se alimenta también de la dimensión social. Pero igualmente se convierte en un reto administrar el tiempo para escribir y compartir nuestras experiencias,  para leer las experiencias de los otros,  para reflexionar acerca de los temas de debates que se presentan en las diferentes comunidades en las que participamos o en las redes sociales en las que interactuamos para que no sean solo monólogos de muchos que se encuentran en el mismo teatro -los mismos espacios web- que dejan enlaces y poco más.

Ante estas exigencias, ante estas realidades hay que aprender a ser algo malabarista para saber gestionar la vida, el tiempo, la familia, los amigos, la salud y el trabajo.

Las reflexiones son las mismas, en el sector que se dedica a la formación online. Hay que aprender a manejar muchas cosas simultáneamente  para mantenerse actualizado en el aluvión de herramientas tecnológicas para el diseño y programación, para coordinar los proyectos que se emprenden, darle forma a las nuevas ideas e iniciativas que surjan dentro del equipo de trabajo, mantener la vida social, la salud, las buenas relaciones en la familia y  poder disfrutar del producto del trabajo. Es costoso en tiempo, esfuerzo, recursos físicos, tecnológicos, financieros y emocionales, sin embargo, vale la pena la inversión, especialmente cuando se experimenta la satisfacción del logro.

Retomando la pregunta de inspiración para este monográfico ¿Qué se necesita para innovar en educación con TIC?

Valor, profesionalismo, vocación de servicio, actitud 2.0, creatividad. Hay que atreverse a actuar, hay que convertir el miedo paralizante ante los cambios y las situaciones nuevas, en miedo heurístico. Esto implica sentir la adrenalina de la vorágine tecnológica e informacional que nos remueve, en innovación, en soluciones a los problemas y en atención a las demandas de las personas hiperconectadas, en aprendizaje continuo que autogestionan su formación.
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