Enric Renau. Editor
La movilidad no tiene ser vista como una obligación. No obstante, el conformismo vital, la comodidad de nuestra sociedad opulenta y la pereza de enfrentarse al sacrificio de pequeños o grandes cambios, pueden convertirse en un déficit personal y social futuro. Uno no tiene que sentirse obligado a vivir o estudiar fuera. Pero probarlo voluntariamente durante un tiempo no hace daño. Y después, que cada uno elija.
23/04/2007