La innovación educativa a través de las TIC

Laia Mestres i Salud. Redacción de Educaweb
03/10/2011

La progresiva introducción de las TIC en el contexto educativo supone una redefinición de las funciones docentes y del proceso de enseñanza aprendizaje. Y no sólo eso, también afecta a la organización del centro y sus recursos, la dinámica del aula, la comunicación con la comunidad educativa y la relación con las familias, el rol del alumnado en clase, la innovación en las metodologías didácticas, etc.

Utilizar las TIC en el aula implica adaptar el sistema educativo a una sociedad cambiante y a unas necesidades específicas. Pero, ¿cuál es la mejor forma para hacerlo? En el monográfico de 2011 sobre TIC y Educación hemos recopilado interesantes y variadas opiniones sobre cómo innovar con las TIC en el aula y qué repercusión tiene esta innovación en la organización escolar, la formación de los docentes, etc.

Elementos clave para la innovación con TIC

En el anterior monográfico sobre gestión e innovación en los centros educativos, vimos que la  innovación se ha convertido en un elemento fundamental para la mejora de la gestión de las organizaciones. Innovar requiere analizar las necesidades y buscar alternativas creativas que mejoren la eficiencia y eficacia. En el contexto educativo, la innovación implica mejoras en los planes y programas de estudio, los procesos educativos, la aplicación de las TIC y las mejoras comunicativas y, por supuesto, innovación en la gestión y dirección del centro educativo.

Una de las conclusiones de las jornadas ITWorldEdu de 2010 es que es necesario acompañar la innovación pedagógica, con apoyo de TIC, de cambios más profundos como la organización escolar, la formación, el liderazgo, etc. Así pues, ¿por dónde se empieza?
Para Mercè Gisbert, Vicerrectora de Política Docente y EEES de la Universitat Rovira i Virgili, incorporar las TIC no indica necesariamente que el centro sea más innovador. De hecho, para que las tecnologías cumplan su función es necesario que estén bien integradas desde el momento mismo de la planificación. A partir de aquí, es necesario pensar en la formación del profesorado, los recursos disponibles, la potencialidad de las TIC y el cambio en las metodologías educativas.
La introducción de las TIC en la planificación implica también cambios en la organización. En este sentido, Juan Miguel Muñoz Micolau, en su entrevista, se muestra taxativo: la organización del centro debería sufrir cambios radicales, desde la agrupación de los mismos hasta los espacios de aprendizaje. Por eso es necesario preguntarse: ¿la disposición de las aulas facilita el aprendizaje a través de las TIC? ¿La organización del alumnado es la más adecuada?

Para Fanny Majó, maestra y miembro de la Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica de Cataluña, las TIC pueden dar a la comunidad educativa la oportunidad de gestionar el aula como un espacio en el que el alumnado pueda crecer, evolucionar y expresarse al máximo de sus posibilidades. Por eso, hay que entender la tecnología como un instrumento que permita construir aprendizajes de calidad, siempre y cuando se cuente con el apoyo de nuevas metodologías de enseñanza y cambios en la organización escolar.
Los docentes deben ser capaces de manejar de forma adecuada y pedagógica las TIC y combinar las metodologías tradicionales con formas innovadoras de enseñanza. Según Beatriz Plaza Marina, Vicepresidenta y Responsable del Área Editorial de educaLine, a menudo las iniciativas de implantación de las tecnologías en el aula fracasan, en parte, debido a dos razones fundamentales: 1) el uso de lenguajes diferentes entre docentes y alumnos, que son nativos digitales; y 2) la falta de adaptación de los contenidos digitales a las necesidades del docente.

Juan Miguel Muñoz Micolau, considera que resulta imprescindible un cambio de mentalidad del profesorado: pasar de un rol vertical, de depositador de conocimientos en el alumnado, a un rol mucho más horizontal, basado en el acompañamiento, la motivación por el aprendizaje, la guía y orientación permanente para ayudar a aprender al alumnado.

Para lograrlo, la formación continua es básica. Actualmente, la formación en el uso instrumental de las TIC no es el principal problema; el profesorado se preocupa por lograr las destrezas básicas en el manejo de la tecnología y existen muchos cursos de introducción a programas y herramientas informáticas ofertados por la administración, instituciones y los propios centros.

Por eso, el objetivo de la formación en TIC del profesorado es dotarles de las habilidades y competencias para aprovechar al máximo las posibilidades de la tecnología en el contexto educativo, fomentar la necesidad de crear o conocer nuevas metodologías didácticas e introducirlas en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Innovar con las TIC significa un cambio de paradigma en el proceso de enseñanza aprendizaje. La tecnología no persigue perpetuar la enseñanza tradicional de la clase magistral con un alumnado aprendiendo de forma memorística. Las nuevas metodologías didácticas favorecen el aprendizaje colaborativo y una forma de enseñar centrada en el alumno.

Las TIC y las redes sociales ofrecen muchas herramientas colaborativas, que facilitan al docente y al alumnado la interacción educativa; sin embargo, es necesario recordar que el valor de la tecnología se entiende a partir del uso que le da el alumnado, por eso, ellos deben centrar toda la atención a la hora de planificar las estrategia y metodología educativa y elegir los recursos tecnológicos.

Así pues, una prioridad es resolver de qué forma se aplican las nuevas tecnologías en el aula (planificación), cómo se dirige la formación del profesorado para que resulte eficaz y cómo se produce el cambio en la metodología didáctica.
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