Buscando un nuevo 'contrato social' entre ciencia y sociedad

Redacción de Educaweb
04/10/2017

Diversas iniciativas reivindican la necesidad de invertir más en Investigación, Desarrollo e Innovación, así como reducir las diferencias de género entre investigadores
 
Cada último viernes del mes de septiembre la Comisión Europea y el Parlamento Europeo nos recuerdan la importancia de acercar la ciencia a la sociedad, y viceversa. Este 27 de septiembre más de 300 ciudades se han sumado a una nueva edición de la Noche Europea de los Investigadores, que en esta ocasión ha llevado por lema Mujeres y hombres que hacen ciencia para ti.

Durante la jornada nocturna se han organizado diferentes eventos para mostrar, de manera amena e interactiva, la contribución de los profesionales de la investigación científica a la sociedad, así como orientar a los y las más jóvenes para que tengan un mejor conocimiento de la carrera científica. 

Coincidiendo con esta celebración se han organizado diversos concursos, como el  certamen europeo de Jóvenes Investigadores (EUCYS) que premia los mejores trabajos de investigación realizados por estudiantes de ESO, Bachillerato y Formación Profesional. Celebrado entre el 22 y 27 de septiembre en Tallín (Estonia), el premio INTEL ISEF se ha concedido a un proyecto de investigación en biología realizado por Claudia Rodríguez Rodríguez y Juan Sánchez Mateos, alumnos del IES Maestro Gonzalo Korreas de Jaraíz de la Vera (Cáceres). Ambos estudiantes han ganado una invitación a la Feria Internacional INTEL de la Ciencia y la Ingeniería que tendrá lugar en mayo de 2018 en Pittsburgh (Pensilvania, Estados Unidos) por su trabajo sobre el funcionamiento del corazón de la larva de la llamada mosca de la fruta, según informa el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
 
Entre el 26 y el 27 de septiembre se ha celebrado también una nueva edición de Science is wonder-ful! (La ciencia es maravillosa), un evento gratuito desarrollado en Bruselas  con el fin de estimular el interés y la curiosidad por la ciencia y la investigación. Entre las novedades de este año, destaca el Falling Walls Lab, un concurso donde se han mostrado los proyectos científicos más prometedores. Los ganadores de este certamen podrán acudir a la final que se celebrará en noviembre de 2017 en Berlín. Entonces competirán 100 promesas de la investigación y los tres ganadores recibirán el título de Joven Innovador del año, un premio en metálico y la oportunidad de hablar ante más de 600 invitados a la Falling Walls Conference del 9 de noviembre.

La Noche Europea de los Investigadores, organizada desde 2005, se halla financiada por la Comisión Europea dentro de las Acciones Marie Sklodowska-Curie destinadas a impulsar la carrera de los investigadores. Estas acciones, a su vez, se enmarcan dentro del programa Horizonte 2020 que pretende que la UE invierta un 3% del PIB en Investigación y Desarrollo para esa fecha.
 

La inversión en en I+D+i en España, por debajo de las expectativas ciudadanas


La Investigación y Desarrollo en España se halla todavía muy por debajo de ese 3%, a pesar de que numerosos estudios muestran que la inversión en I+D genera retorno económico, empleo y un enorme abanico de beneficios para la sociedad. En 2015, el país invirtió un 1,22% de su PIB en Investigación y Desarrollo, mientras que la media europea en la UE-28 fue del 2,02%, según indica el informe Investigación e Innovación: ¿qué nos jugamos?, publicado recientemente por el Observatorio Social de La Caixa.

En dicho dossier se explica también que la inversión en I+D por parte de las empresas alcanzó el 46% del total de dichas inversiones, cuando debería llegar como mínimo al 66%, según Luis Sanz Menéndez y Laura Cruz Castro, del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. La situación mejora algo en el caso de la financiación por parte del sector público nacional, que representó un 45,2% del total en 2015, una cifra más próxima a la media de la Unión Europea.

Los investigadores también han observado que en España se sigue un patrón procíclico, esto es, que la inversión suele aumentar en tiempos de bonanza y disminuye en las de crisis, algo que no se produce en otros países, y no tan lejanos, como Portugal.

Estos datos contrastan, a juicio de los autores, con las expectativas de la ciudadanía, que en general percibe la ciencia y el trabajo de investigadores y universidades de manera muy positiva. Así, casi un 20% de los ciudadanos encuestados en  2016 indicaba que prefería aumentar las partidas en I+ D como prioridad, cuando sólo un 0,9% de la población española se dedica a este tipo de actividades.

El informe también muestra como todavía existe una brecha de género entre quienes se dedican a la ciencia, pues sólo un 21% de las mujeres consigue acceder a una categoría académica superior. Las investigadoras universitarias también consiguen más contratos parciales y precarios que sus homólogos masculinos, y la brecha salarial en 2010 se situaba en el 17,7%, dos décimas menos que la media de la UE-28. Por todo ello reclaman, no un Pacto por la Ciencia, limitado a su juicio como una mera reivindicación presupuestaria, sino un nuevo ‘contrato social' entre la ciencia y la sociedad española.
 

La relación entre políticos y científicos, también mejorable


El 26 de septiembre se han celebrado además los 60 años del Joint Research Centre, un centro de investigación y conocimiento al servicio de la Comisión Europea. El centro  ha dedicado su conferencia anual a EU4FACTS: Evidence for policy in a post-fact world, con el fin de poner en valor la importancia de tomar decisiones políticas basadas en evidencias.

A lo largo de la jornada ha salido a relucir la necesidad de que los científicos estén más informados de los procesos legislativos para poder "proporcionar los hechos relevantes en el momento adecuado, en el lugar adecuado y en el lenguaje adecuado", en palabras de Tibor Navracsics, Comisionado europeo de Educación, Cultura, Juventud y Deporte. Los políticos, por su parte, deben mejorar a la hora de anticipar las evidencias que necesitarán para tenerlas a mano cuando hayan de tomar decisiones. Y ambos, científicos y políticos, han de abrirse a la ciudadanía, bien en forma de contenidos divulgativos, bien en forma de acciones participativas. Los ciudadanos, por su parte, deben responsabilizarse de la calidad de la información que eligen y participar activamente en el proceso de toma de decisiones.
 
 
 
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