Gestión y dirección de centros: claves formativas para la profesionalización de la dirección de centros educativos

Laura Barba López,
Responsable de calidad académica de Postgrado y Business School de la Universidad Francisco de Vitoria (Madrid)
22/09/2014

En el entorno educativo español, en la mayoría de los casos, el cargo del director del centro queda simplificado funciones meramente administrativas y organizativas sumadas a su carga docente, por lo que suele verse como un puesto alejado de la realidad educativa al considerar este perfil profesional más administrativo que docente y aún más alejado del perfil de liderazgo.

Si es verdad que las leyes de educación que se han implantado en España no han venido apoyando la profesionalización de los directores de centros educativos, la oferta y la demanda de estudios en este ámbito nos revela que son muchos los que garantizan y apuestan por la idea de que un centro educativo estará bien gestionado y obtendrá resultados de calidad si está dirigido por un equipo de dirección formado en liderazgo y  gestión.

En los centros educativos de nuestro país han ido apareciendo diferentes perfiles de director a raíz de lo que recogían sobre este tema las diferentes leyes de educación implantadas a lo largo de nuestra democracia: perfil administrativo, perfil burocrático, perfil institucional, perfil integrador y perfil innovador. Lo cierto es que todos estos perfiles directivos tienen características positivas a tener en cuenta a la hora de ponerse a dirigir un centro, pero lo importante es no centrarse solo en uno de ellos sino poder ampliar la capacidad profesional del director recogiendo características de cada uno de estos perfiles. Sin duda una sola persona no puede abarcar todas las características de los diferentes perfiles directivos, pero un buen director es aquel que es capaz de reunir en un equipo directivo todas aquellas cualidades necesarias para gestionar adecuadamente un centro educativo. Una dirección profesionalizada requiere formarse, de forma permanente, en diferentes aspectos que hagan del director un líder que sepa gestionar eficazmente no sólo los recursos del centro, sino también su equipo docentes.

Un director tiene que tener habilidades sociales y de comunicación para poder solucionar de forma efectiva los conflictos que puedan surgir en el día a día del centro. El director va a tener que relacionarse con diversos colectivos de personas por lo que saber comunicarse adecuadamente, ser empático y saber escuchar a las personas con las que trabaja, entre otras, son habilidades imprescindibles del puesto directivo en el mundo de la educación.

Un director tiene que tener una visión empresarial, considerando al centro educativo como una empresa en la que su principal objetivo es ofrecer la mejor educación a sus estudiantes, lo que garantizará unos resultados académicos de calidad. Unido a esto será relevante que el director promueva una evaluación institucional de la docencia para poder mejorar el rendimiento tanto de los docentes como de los alumnos en función de los resultados obtenidos. La nueva ley de educación, Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), recoge esta cultura de mejora continua en la que se evaluará la calidad docente con el objetivo de que se tomen las mejores decisiones para el buen funcionamiento del centro a través del diagnóstico de fortalezas y área de mejora, de ahí, la necesidad de que el director conozca herramientas de evaluación y diagnostico en educación para su adecuada aplicación en el centro.

El director deberá saber gestionar el estrés, tanto el suyo propio como el de su equipo para lograr una gestión eficaz de los recursos humanos.Además, deberá saber administrar el tiempo, recurso sin duda útil e imprescindible, pero también caro y valiosopara el equipo y el proyecto educativo, por lo que quedará en su mano  gestionarlo de manera adecuada para que no derive en un abuso o pérdida del mismo y consecuentemente provocar situación de estrés.

Ante todo, un director debe de ir más allá de la función de un docente con cargos administrativos, y acercarse a la de un líder positivo capaz de dirigir grupos de personas con unos mismos objetivos. Aunque el concepto de liderazgo en las organizaciones educativases un concepto relativamente nuevo e innovador en España, en otros países de la Unión Europea esta cualidad del director del centro se asume como imprescindible. Aquel director que sepa acompañar y guiar a sus colaboradores mediante una gestión dinámica e innovadora del equipoes realmente al que podemos considerar un líder educativo.

Además, para profesionalizar la función directiva es imprescindible que su labor y entrega se vean reconocidos no solo de forma económica sino también ampliando la autonomía de los centros para que puedan implantar proyectos y medidas innovadoras en pro de la calidad de los centros que dirigen.

Todas estas claves formativas unidas a la vocación e interés por la actividad docente y por la educación garantizarán la profesionalización de la actividad directiva y el mejor funcionamiento del centro pudiendo ofrecer y garantizar la mejor educación a sus estudiantes.Por tanto, la formación continua en dirección y gestión de centros educativos, teniendo en cuenta tanto la dirección de personas como de recursos, será garantía de una eficaz función directiva.
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