El estudio
"Universidad, universitarios y productividad en España" realizado por la Fundación BBVA-IVIE, ha puesto en evidencia la
situación real de la investigación en el sistema universitario. Según los datos presentados después de dos años de análisis, la mayor parte del profesorado universitario no alcanza el reconocimiento por su actividad investigadora, ya que sólo un
69,5% de los catedráticos y un 40,6% de los profesores titulares llevan a cabo proyectos de investigación.
Más de la mitad de la producción científica estatal proviene de 18 universidades públicas, en las que estudian el 36% del alumnado. Los investigadores han constatado que, aunque este patrón es similar al que se produce en Estados Unidos y el resto de Europa, en nuestro caso
la concentración investigadora y la especialización de las universidades es menor. Por eso, los autores consideran que es necesaria
más especialización en la docencia, investigación y transferencia tecnológica, así como incentivar una convincente
evaluación de la calidad del personal, unidades e instituciones de cara a la asignación de recursos.
En este sentido, el estudio advierte de
"importantes fallos" en la selección del profesorado universitario y en el control del rendimiento dentro de los centros. Así, los expertos consideran que la falta de
movilidad de los profesionales, la
escasa competencia efectiva y las
pobres trayectorias investigadoras de los contratados lastran el potencial investigador de la universidad. Para solucionarlo, proponen una
revisión de los criterios de selección y evaluación, adecuarlos al perfil docente o investigador y aplicarlos según los resultados obtenidos.
Otra debilidad de la investigación en las universidades es el contraste entre la producción científica y las patentes. Mientras que los centros universitarios realizan el 75% de la investigación, sólo representan el
13,1% de las patentes. Tal y como queda reflejado en el estudio, esta circunstancia limita las posibilidades de contribuir al tejido productivo y demuestra que las actividades de investigación no se aplican a la transferencia tecnológica.
Por último, el informe también analiza aspectos de máxima actualidad como el
exceso de facultades y la inserción laboral de los titulados. Para Francisco Pérez, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia y director de investigación del IVIE, la permanencia de estudios con escasa demanda, el bajo rendimiento del académico de una parte del alumnado y el pago a todo el profesorado estable para investigar, a pesar de que menos de la mitad acredita resultados, son las principales ineficiencias de la universidad española.
Según los datos presentados, los excesos de demanda permanentes, como es el caso de
Medicina, o de oferta, como las titulaciones de la rama de
Humanidades en algunas universidades, provocan
"preocupantes desajustes". Por ello, los autores del estudio afirman que existe capacidad de ofertar servicios no aprovechada, debido, en parte, a la "rigidez y lentitud" de las universidades a la hora de adaptar y reasignar recursos.