Editorial
PuntuarPésimoMaloNormalMuy BuenoExcelente

Europa es una pizza bolognesa

Enric Renau. Editor
11/04/2011
Para que la pizza se prepare adecuadamente, hace falta un buen chef. Un maestro artesano especializado en salsa bolognesa que dirija toda la operación culinaria. Un/a cocinero/a –la política- y sus pinches –los rectores- que sepan picar finamente la cebolla –hacer los ajustes a los planes de estudio- y el ajo –la economía-. Sofreír en un poco de aceite –la diplomacia- hasta que empiece a tomar color y, en ese momento, añadir la carne -estudiantes y profesores-.
Una pizza bolognesa requiere 250g de masa de pan, 200g de carne de ternera, 200g de carne de cerdo, 1 cebolla, 1 diente de ajo, 300g de tomate triturado, 100g de queso rallado y sal, pimienta, orégano, aceite.

La receta para la pizza se puede adaptar para el Proceso europeo del mismo nombre que tenia por objetivo iniciar y completar un proceso de reforma centrado en la creación del Espacio Europeo de Educación Superior. Un Espacio basado en la cooperación internacional y el intercambio académico. El proceso de Bolonia trabaja para facilitar la movilidad de estudiantes, graduados y el personal docente, quiere preparar a los estudiantes para sus carreras futuras y para la vida como ciudadanos activos en las sociedades democráticas, y apoya su desarrollo personal; principios democráticos y la libertad académica.

La base de la pizza bolognesa son las universidades. En algunos países hay una masa de calidad y en otros no. La carne son los alumnos y los docentes. El tomate es la movilidad, ingrediente esencial que esparcido permite darle un buen gusto a la pizza europea. El queso rallado son las competencias homologables. La cebolla son los ajustes que han tenido que hacer los planes de estudio, y el ajo es la economía. El orégano y la pimienta aportan el aroma de las ganas de conocer Europa y pasárselo bien por parte del alumnado.

Para que la pizza se prepare adecuadamente, sin embargo, hace falta un buen chef. Un maestro artesano especializado en salsa bolognesa que dirija toda la operación culinaria.

Un cocinero –la política- y sus pinches –los rectores- que sepan picar finamente la cebolla –hacer los ajustes a los planes de estudio- y el ajo –la economía-. Sofreír en un poco de aceite –la diplomacia- hasta que empiece a tomar color y, en ese momento, añadir la carne -estudiantes y profesores-, previamente picada. Rehogar todo junto, salpimentar y añadirle el tomate, es decir la estrategia y programas de movilidad. Dejar cocer lentamente hasta que esté todo bien cocido y espeso. Estirar la masa y repartir por encima el preparado anterior; espolvorear con orégano –las ganas de conocer Europa- y el queso rallado –para facilitar que se forme en competencias-. Introducir en el horno hasta que este en su punto.

Enric Renau
Editor

Categorías

Comentarios

1 Comentario
1
Manuel Piñeiro
Hace 3 años y 4 meses
Muchos símiles se pueden pensar para explicar la Educación Universitaria Europea, por tanto, me permito la licencia de expresar una opinión más: Si de análisis se trata, yo considero el Plan Bolonia vigente, más bien parecido a un ornitorrinco político jurídico de tufo anglosajón, el que en apariencia, busca adecuar la oferta académica y sus titulaciones a las necesidades del mercado laboral con una visión más global. Pero, ¿será verdadera esa premisa?, ¿será inclusiva o excluyente? Para v

Comentar

Nombre
Correo (No se mostrará)
CAPTCHA
Change the CAPTCHA code
Escribe los carácteres
Título
Comentario Límite 500 carácteres. Sólo puedes introducir texto sin formato HTML.
He leído y acepto la política de privacidad
PUBLICIDAD