Artículo de opinión
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Nuevo contexto para una orientación de calidad

Alfredo Álvarez Rivera. Profesor de Secundaria y Jefe del Departamento de Orientación en el IES Salvaterra de Miño; Rosa María Martín Fernández. Profesora de Secundaria, Jefa de Estudios y Orientadora en el IES Pazo da Mercé (Galicia)
08/02/2010
Los continuos cambios de nuestra sociedad y las nuevas demandas del mercado laboral exigen una adaptación de la orientación académica y profesional al nuevo escenario internacional. En un mundo en donde el conocimiento y la información cobran una importancia capital, la ciudadanía precisa de nuevas capacidades profesionales que le permitan adaptarse a entornos de vida y de trabajo en continua transformación. Los profesionales de la orientación se convierten en figuras clave en un proceso estructurado de ayuda técnica en el que se deberá facilitar y clarificar la información necesaria para el desarrollo de los procesos de toma de decisiones de forma realista y eficaz.

Los efectos de la globalización y descentralización de las empresas traen consigo una creciente movilidad de personas trabajadoras y por lo tanto la necesidad de trabajo en equipo entre profesionales de diferentes culturas. Este hecho pone en valor habilidades de relación con los demás y la capacidad de adaptación a nuevos entornos de trabajo. Durante estos últimos años se ha incrementado también la participación por parte del alumnado en programas europeos de movilidad y becas de formación en el extranjero que les permiten ir adaptándose al nuevo marco europeo.

A su vez, la situación internacional derivada de la crisis económica y la consecuente disminución de la estabilidad en el empleo requieren de una mayor flexibilidad en cuanto a la especialización profesional de las personas y una formación continua que les permita la inserción y reinserción laboral cuando sea necesaria. Para ello es indispensable un aprendizaje permanente, es decir, una formación a lo largo de la vida.

Así, en un entorno cada vez más tecnificado, se nos abren nuevos contextos de formación y empleo, pudiendo acceder a ellos incluso desde nuestro propio domicilio, siendo fundamental un aprendizaje en el uso de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), una alfabetización digital. Con el fin de acelerar la integración efectiva de las TIC en los sistemas educativos y formativos de Europa se creó, ya en mayo de 2000, la iniciativa eLearning (formación electrónica) de la Comisión Europea, consistente en el empleo de nuevas tecnologías multimedia y de Internet para mejorar la calidad de la formación, ofreciendo acceso a recursos y servicios y la oportunidad de establecer intercambios y colaboraciones a distancia. Garantizar que todas las personas puedan utilizar y aprovechar con eficacia las TIC en su vida y en su trabajo se ha convertido ya en una prioridad para Europa.

La orientación académica y profesional también ha incorporado las TIC como herramienta de trabajo. Esto supone una apertura de los servicios de orientación a otros ámbitos además del educativo. Esta tendencia hacia una tele-orientación da un mayor peso a un modelo de programas que, desde un soporte digital, tiene una mayor capacidad para llegar a colectivos y contextos diversos y donde la autoorientación va ganando cada vez más peso.

En este contexto nos encontramos con nuevos colectivos susceptibles de orientación académica y profesional. Además de atender a diversidad de estudiantes escolarizados, los y las profesionales de la orientación deberán prestar servicio a otros grupos como los formados por hombres y mujeres en activo que precisan formación permanente, aquellas personas que abandonaron tempranamente el sistema educativo y que no poseen una cualificación profesional, personas de más de 55 años, mujeres y otros grupos con especiales dificultades de integración laboral como, por ejemplo, personas discapacitadas, minorías étnicas, inmigrantes, parados de larga duración y, en general, personas en riesgo de exclusión social. La orientación académica y profesional es un proceso de ayuda con un fuerte componente socializador y compensador de desigualdades, en cuanto que facilita la incorporación de los individuos a la sociedad desde la elección, preparación y desempeño de una profesión.

Se nos plantean, por lo tanto, nuevas necesidades entre las que cabe destacar la adquisición de competencias académicas básicas, el desarrollo de aptitudes y destrezas para el trabajo, el entrenamiento en habilidades sociales y de relación con los demás, la capacidad de trabajar en equipo, la adquisición de competencias de liderazgo, la consecución de hábitos de trabajo autónomo, la búsqueda de información y el aprendizaje de procesos de toma de decisiones, las estrategias de búsqueda de empleo y, de nuevo, la capacidad de autoorientación.

Las actuaciones que los servicios de orientación deberán concretarse y adaptarse a cada colectivo como grupo y contribuir, a su vez, al desarrollo individual y al proyecto vital de cada persona. Para ello deberán contemplar la flexibilidad en la formación, la oferta modular y la diversidad de horarios, la posibilidad de formación on-line, la igualdad de oportunidades entre sexos, y el reconocimiento, evaluación y acreditación de cualificaciones.

La acreditación de cualificaciones se entiende como un conjunto de actuaciones dirigidas a reconocer, evaluar y acreditar las competencias profesionales adquiridas mediante la experiencia laboral o de vías no formales de formación. Estas actuaciones se desarrollan siguiendo criterios que garanticen la fiabilidad, objetividad y rigor técnico de la evaluación. En nuestro país, el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales sirve de referencia objetiva en este procedimiento. Así, la Ley Orgánica 5/2002 de las Cualificaciones y la Formación Profesional señala la necesidad de coordinar estrategias para el empleo orientadas hacia una población activa cualificada y apta para la movilidad y libre circulación. Esta ley presenta como finalidad de la información y orientación profesional la de informar sobre las oportunidades de acceso al empleo, las posibilidades de adquisición, evaluación y acreditación de competencias y cualificaciones profesionales y del progreso en las mismas a lo largo de la vida, además de informar y asesorar sobre las diversas ofertas de formación y los posibles itinerarios formativos para facilitar la inserción y reinserción laborales, así como la movilidad profesional en el mercado de trabajo.

Los servicios de orientación deberán, por lo tanto, ser accesibles a cualquier persona de cualquier colectivo y contexto, y abarcarán todo el ciclo vital, es decir, se ofertarán a lo largo de toda la vida. Esto exige una mayor conexión con el mundo laboral, un trabajo coordinado con los servicios de empleo y empresas a través de redes y del uso de las tecnologías de la información y la comunicación. Los servicios de orientación podrían mejorarse además con la introducción de normas y descriptores de calidad como ya se vienen usando, con éxito considerable, en muchos centros educativos que certifican así la calidad de sus procesos formativos.

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