TIC TAC de la orientación

Benito Echeverría Samanes. Catedrático Emérito de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación. Universitat de Barcelona
09/02/2009

Acabo de regresar de México, tras una breve estancia en el Instituto Tecnológico de Monterrey. A lo largo de mi experiencia profesional, pocas veces he podido vislumbrar tan de cerca el próximo futuro, tanto en el ámbito educativo en general, como en el de la orientación en particular. Pero, "tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: despertar”.

Si bien "es propio de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza”, conviene afrontar el fenómeno de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) con la actitud del filósofo; "Ese hombre que no quiere dar en el blanco sobre el cual dispara y para ello lo pone más allá del alcance de toda escopeta” (A. Machado).

Las TIC son duales por naturaleza y su impacto depende en buena parte del fin perseguido por el usuario. Pueden propiciar el aprendizaje y desarrollo de las personas, pero en función del sentido y supuestos epistemológicos que sustenten el modelo de la orientación.

Si no queremos errar en el blanco de la Orientación Profesional (UOC 2008), hemos de situarlo más allá de las TIC. Su finalidad es "potenciar el esclarecimiento de posibilidades personales con sentido a lo largo de la vida, mediante la identificación, elección y/o reconducción de alternativas académicas, profesionales y personales, acordes a su potencial y proyecto vital, contrastadas a su vez con las ofertadas por los entornos formativos, laborales y sociales”. Educaweb (Nº 163).

Considerada como una de las cuatro acciones claves de la Estrategia de Lisboa, Educación y Formación 2010, trata de "apoyar el aprendizaje a todas las edades y en diversas estructuras, facilitar a los ciudadanos los medios de gestionar su aprendizaje y su trabajo, en particular allanando su acceso a una extensa gama de posibilidades de aprendizaje y de carreras profesionales y su progresión en dichas formaciones y carreras".

Difícilmente se podrá conseguir esta meta, sin facilitar la accesibilidad de amplios sectores de la población a lo largo de sus vidas y responder a las necesidades de colectivos cada vez más diversos de manera funcional, eficiente y eficaz. Ello exige entre otras cosas reorganización del trabajo, adopción de técnicas y herramientas nuevas e inversión en nuevas tecnologías.

En este contexto las TIC ofrecen un potencial importante - no siempre bien aprovechado - para ampliar el acceso a la orientación profesional, pero la falta de acceso a las mismas, los límites del ancho de banda y la falta de conocimiento operativo de estas herramientas por parte de los orientadores frenan con frecuencia su utilización.

Otro riesgo añadido es concebir las TIC más como herramienta o alternativa de trabajo, que como agente de cambio, al considerarlas como complemento de los servicios de orientación y para algunos políticos substitutivo de los mismos. Pocas veces se alcanza a vislumbrar el tercer papel, aún sabiendo que por ejemplo Internet ha transfigurado muchos servicios.

Los profesionales de la orientación más sensibles a la gran transformación estructural del siglo XXI son conscientes de este fenómeno y acuden a las TIC con el fin de potenciar el esclarecimiento de posibilidades personales y la gestión de las mismas. En concreto, para facilitar el:

- Conocimiento de uno mismo. Por medios informatizados que ayudan a la autoevaluación y a la elaboración de perfiles, desde simples cuestionarios de evaluación hasta pruebas psicológicas sofisticadas.

- Conocimiento de posibilidades. A través de bases de datos que facilitan la identificación de alternativas formativas o laborales y permiten a los usuarios encontrar información precisa. Algunas de ellas incluyen programas de simulación que posibilitan un conocimiento virtual de las implicaciones de determinados trabajos en campos profesionales concretos.

- Aprendizaje de toma de decisiones. Mediante sistemas que permiten cotejar perfiles personales con posibilidades de formación y empleo. Algunos promueven contrastes entre los atractivos de las opciones y la probabilidad de que éstas se materialicen y los hay que añaden recursos para la toma de decisiones.

- Aprendizaje de gestión de las transiciones. Por medio de programas que contribuyen a operativizar las decisiones. Algunos ayudan a preparar CVs, presentar candidaturas o preparar entrevistas de selección. Otros colaboran a elaborar un plan de acción, obtener financiación para determinados estudios o establecerse como trabajador por cuenta propia.

Son diferentes aplicaciones, ya disponibles en CD-ROM y cada vez más en Internet, que favorecen notablemente el acceso a los recursos de orientación profesional. Es un futuro halagüeño, pero no exento de dificultades.

Por ahora, son muchas las personas pobres, de edad madura o residentes en regiones alejadas sin líneas telefónicas fijas, que tienen serias dificultades de acceso a la red. También, los límites del ancho de banda y el coste del acceso a Internet limitan la gama de recursos accesibles.

Pero aún existe otro serio problema a solucionar. Es la falta de competencias de los profesionales de la orientación en la utilización de las TIC y el deficiente desarrollo formativo de las mismas. "En la mayoría de los países, la formación se imparte de la misma manera que hace 50 años” y "las TIC no parecen ser objeto de un interés especial en los programas de formación de orientadores profesionales”, según informes de la OCDE, CEDEFOP, etc.

La mayoría de analistas resaltan la necesidad de fomentar el desarrollo del componente técnico - saber - y metodológico -saber hace - de la competencia de acción de los profesionales de la orientación (ESIC 2005). Tienden a presentar listados de déficits a subsanar, relativos a teorías y principios que sustentan el aprendizaje a distancia, diseño y puesta en práctica de planes de acción tutorial, dominio de herramientas telemáticas (e-mail, videoconferencia, foro, páginas Web....), realización de WebQuest. etc.

Qué duda cabe que el desarrollo de este SABER es ineludible en el presente-futuro, pero, conforme aumente la utilización de estos recursos, más se va a requerir el SABOR de los profesionales de la orientación. Es decir, su saber estar - componente participativo - y saber ser - componente personal -, que deben impregnar su actividad orientadora.

Bienvenido sea el mundo de las TICs, siempre que no se convierta en un tic de moda, que deslumbre al orientador y acabe por olvidar que la esencia de la intervención orientadora radica en TAC:

- Toma de decisiones
- Acordes al potencial y proyecto vital de cada persona
- Contrastadas con las oportunidades formativas, laborales y sociales.
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