Nuevas posibilidades en la gestión de personas: organizaciones emocionalmente inteligentes y/o empresas felices=empresas rentables

Juan Luis Fernández. Profesor de IDEC-Universitat Pompeu Fabra (Barcelona) y socio Director de Manum Consulting Group
05/11/2007

Nuestro entorno general está sufriendo importantes transformaciones. Ya ningún continente y ningún sector económico se encuentra inmune a estos cambios: nuevas enfermedades, conflictos internacionales, problemas de seguridad, conflictos inter-religiosos, países emergentes, fluctuación de materias primas, desengaño político…

Las organizaciones y las personas que las integran tratan de aprovechar las oportunidades y gestionar las amenazas. Sólo aquellas empresas que realicen el ejercicio de planificar el futuro con objetivos concretos serán capaces de sobrevivir. El futuro no mejorará sólo con esperanza, anhelando que "todo sea como antes” o que aparezca un "político salvador” que solucione nuestros problemas.

Así, los directivos tienen la posibilidad de erigirse en arquitectos del destino de sus organizaciones y hacer que se conviertan no sólo en lugares cada vez más productivos, sino que sean unos entornos donde las personas estén orgullosas de dedicar sus vidas y sus esfuerzos.

Se pueden señalar 10 factores que están marcando diferencias en aquellas organizaciones y empresas que están implementando estas prácticas de excelencia en la gestión del potencial humano en su día a día, y que son hoy considerados como una Organización Emocionalmente Inteligente.

Estas 10 formas de hacer que vengo observando y que se pueden aplicar en cualquier empresa o sector, son las siguientes:

1. Política de selección rigurosa, basada en los valores clave de la compañía, que considere a aquellas personas que aman el trabajo que deben desempeñar y que serán felices cada día en ese esfuerzo.

2. Política de compensación clara, justa y bien articulada con salario variable que contemple tanto el éxito grupal como el individual.

3. Ajustar las cargas de trabajo, de modo que ni se aburra nadie ni que siempre sean las mismas las que deban "tirar del carro”. Implementar unas prácticas sencillas que permitan una conciliación vida personal-vida profesional.

4. Construir unos equipos de trabajo de alto rendimiento con visión y misión única y unos valores y objetivos que unan el potencial individual de todos los miembros que lo componen.

5. Desarrollar un liderazgo bidireccional, que esté orientado fuertemente a resultados donde la eficiencia sea el caballo de batalla y que no se olvide de dar un soporte continuo a las personas, en una dimensión de Dirección por Misiones.

6. Tratar educada y correctamente a las personas, entendiendo que la diversidad forma parte de la fuerza laboral del siglo XXI y que los individuos de diferentes culturas son una gran oportunidad para tener diferentes puntos de vista a los problemas complejos.

7. Ser coherente con el proyecto de empresa y con los objetivos estratégicos marcados. Para ganar las mentes y los corazones de su gente, las organizaciones deben ofrecer formación, favorecer la innovación y la creatividad y demostrar fuerza y coraje para adaptarse a la feroz competencia, siguiendo una línea y un camino que todos entienden y comparten.

8. Asentarse en valores sólidos e intemporales como la honestidad y la integridad, comunicando y actuando con códigos de conducta honrados. Es tan importante el qué se logra como el modo en que nos apoyamos para hacer las cosas. El código ético tanto vale para mirar hacia dentro como para establecer unas relaciones sanas y duraderas con los clientes.

9. Eliminar, a través de una política de comunicación estructurada, los silos departamentales. Hoy los problemas empresariales son lo suficientemente complejos como para que no exista una solución única. Todas las áreas y departamentos tienen como misión la satisfacción y fidelización del cliente, y esto debe iluminar su atención y sus acciones.

10. Promocionar e impulsar el entusiasmo y la energía en toda la organización. El nuevo paradigma de "empresas felices = empresas rentables” es el que nos proporciona la atracción, retención y desarrollo del talento y el que nos ofrece una ventaja competitiva sólida, difícil de "comprar” e imitar por nuestros competidores.

Estas diez buenas prácticas proporcionan diferentes ventajas según la empresa y dimensión. Pero, de forma determinante, se puede asegurar que el papel que tiene el liderazgo emocional en su puesta en marcha y mantenimiento es determinante.

En un mundo globalizado, los entornos de alto rendimiento no es un lujo, ni lo será nunca más. Sólo los directivos que sepan y puedan trasladar y gestionar el cada día más alto nivel de estrés y convertirlo en prioridades ilusionantes para sus equipos, serán los que ganarán la partida en este apasionante juego que nos depara este siglo que acaba de empezar.

Sin lugar a dudas, los caminos de desarrollo que se abren para la educación emocional en las áreas del liderazgo y gestión de personas marcarán las nuevas intervenciones en las Organizaciones del futuro.
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