María Luisa Rodríguez Moreno, Catedrática de Orientación Profesional. Universidad de Barcelona
10/10/2006
La orientación académica, hace años denominada orientación educativa, presenta actualmente varias facetas en el ámbito de la Unión Europea. Una de ellas es, por supuesto, el márqueting que las instituciones educativas, sobre todo las privadas, hacen de la bondad de sus ofertas para captar alumnado que desee conseguir ciertos objetivos más o menos lejanos en el desarrollo de su vida formativa. Otra, es la intensidad y el interés de las instituciones educativas de cualquier nivel por ofrecer orientación académica, con objetivos de orientación profesional posterior, para ayudar a los usuarios a escoger aquellas enseñanzas que se adecúen a su bakground personal y aptitudinal.
Hacer márqueting es una tarea tan saludable y aceptable como otra cualquiera en la sociedad moderna siempre y cuando esté respaldada por una información veraz. La información destilada en las campañas de márqueting ha de coincidir con los principios de la información profesional que, brevemente, destacaré como: 1) El empeño en atender a las necesidades de la clientela; 2) La veracidad de los contenidos; 3) La facilidad para que sea comprendida; 4) La pertinencia de los contenidos que se están transmitiendo; 5) la utilidad y la facilidad de uso ; y 6) la adaptabilidad y adecuación a la tipología de los usuarios. (Presento simplemente algunas de las recomendaciones de los trabajos de la OCDE entre 2002 y 2005, realizados por autores como A. Tricot, N. Grupp o P. Plant). Siempre y sobre todo en el marco de la orientación profesional y de la long life guidance. Se trata de evitar al máximo la inadecuación de la información profesional en la era de la información.
¿Qué quiero decir con esto? Simplemente que cualquier organización educativa, pública o privada goza de toda la legitimidad que quiera para publicitar sus ofertas; pero que también ha de informar y ofrezcer una serie de productos educativos instalados en la honestidad de la orientación y en la aproximación al usuario en términos de inteligibilidad y de realismo.
En los países menos ricos, como es el nuestro, dispendios exagerados y derroches sin control como son los "Salones de la Enseñanza" ya populares en la mayoría de las Comunidades Autónomas, habrían de ser reconsiderados. Mucha de la información profesional cae en terreno baldío; y, por lo tanto, muchos de los dineros gastados en el márqueting también son malgastados. Se informa demasiado a gentes que no van a usar dicha información, algunas personas, muchas, acuden a los Salones sin un objetivo concreto ni una planificación seria. El márqueting, de por sí ya tan costoso, es un esfuerzo baldío. La orientación, de por sí tan escasa y costosa en recursos humanos, es poco aprovechada.
Orientadores y directivos habrán de ponerse, definitivamente, de acuerdo para racionalizar y hacer más sostenible el gasto en materia educativa. Márqueting y orientación deberían complementarse mutuamente. Los sitios web que pueden realizar orientación on line serían una buena manera de empezar a ahorrar dinero y esfuerzos. En España ya se empiezan a dar pasos por ese camino.
Hacer márqueting es una tarea tan saludable y aceptable como otra cualquiera en la sociedad moderna siempre y cuando esté respaldada por una información veraz. La información destilada en las campañas de márqueting ha de coincidir con los principios de la información profesional que, brevemente, destacaré como: 1) El empeño en atender a las necesidades de la clientela; 2) La veracidad de los contenidos; 3) La facilidad para que sea comprendida; 4) La pertinencia de los contenidos que se están transmitiendo; 5) la utilidad y la facilidad de uso ; y 6) la adaptabilidad y adecuación a la tipología de los usuarios. (Presento simplemente algunas de las recomendaciones de los trabajos de la OCDE entre 2002 y 2005, realizados por autores como A. Tricot, N. Grupp o P. Plant). Siempre y sobre todo en el marco de la orientación profesional y de la long life guidance. Se trata de evitar al máximo la inadecuación de la información profesional en la era de la información.
¿Qué quiero decir con esto? Simplemente que cualquier organización educativa, pública o privada goza de toda la legitimidad que quiera para publicitar sus ofertas; pero que también ha de informar y ofrezcer una serie de productos educativos instalados en la honestidad de la orientación y en la aproximación al usuario en términos de inteligibilidad y de realismo.
En los países menos ricos, como es el nuestro, dispendios exagerados y derroches sin control como son los "Salones de la Enseñanza" ya populares en la mayoría de las Comunidades Autónomas, habrían de ser reconsiderados. Mucha de la información profesional cae en terreno baldío; y, por lo tanto, muchos de los dineros gastados en el márqueting también son malgastados. Se informa demasiado a gentes que no van a usar dicha información, algunas personas, muchas, acuden a los Salones sin un objetivo concreto ni una planificación seria. El márqueting, de por sí ya tan costoso, es un esfuerzo baldío. La orientación, de por sí tan escasa y costosa en recursos humanos, es poco aprovechada.
Orientadores y directivos habrán de ponerse, definitivamente, de acuerdo para racionalizar y hacer más sostenible el gasto en materia educativa. Márqueting y orientación deberían complementarse mutuamente. Los sitios web que pueden realizar orientación on line serían una buena manera de empezar a ahorrar dinero y esfuerzos. En España ya se empiezan a dar pasos por ese camino.