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La inadaptación escolar y la consiguiente inadaptación socio-laboral

Francesc Balagué Puxan, Maestro de educación primaria y Psicopedagogo
13/10/2004
Es de sobra sabido que el sistema educativo presenta grandes carencias en cuanto a la atención de las diferentes necesidades de los alumnos, creando así personas que no se pueden adaptar a dicho sistema. En las líneas siguientes me voy a centrar en la relación entre la inadaptación escolar y la consiguiente inadaptación socio-laboral.

El sistema educativo en general esta diseñado para dar respuesta a las necesidades de la mayoría, partiendo de unos estándares en los que no encuentran lugar una parte de sus destinatarios.
Hay muchas actividades (dentro y fuera de la escuela) para solucionar o disminuir esas diferencias, pero son sólo parches. Estas personas que no acaban de encontrar un lugar en ese sistema, tendrán también muchas dificultades para adaptarse al sistema socio-laboral establecido, ya que se trata de una prolongación del proceso que empieza a la escuela.
Por lo tanto nos encontramos en que debido a la falta de flexibilidad o de un enfoque donde se diseñe la educación partiendo de las necesidades de cada uno, se esta creando un grupo de personas que no se pueden adaptar a él y tampoco al mundo laboral.

Existen muchos programas y recursos para atender a este grupo de población, y desde la orientación se hace un gran trabajo para ayudar a esas personas a que encuentren su camino.
Hace unos días se presentó en Barcelona el programa HIDAEC (www.surt.org/hidaec) que intenta aportar una herramienta para los profesionales que trabajan en este ámbito, centrándose sobretodo en este caso, a la atención de mujeres con baja cualificación.
Creo muy importante también hablar de las nuevas ocupaciones, dónde se esta abriendo un nuevo espacio laboral que debería no excluir a este grupo de personas. Es más, creo que es un espacio que debemos aprovechar ya que da mucho de si y que es tarea de los orientadores y otros profesionales ayudar a esas personas a conocer las nuevas posibilidades (que son muchas) y darles la oportunidad de integrarse en el sistema.
Conocer las características y habilidades de cada uno nos puede ayudar a pensar en ocupaciones hasta ahora inexistentes pero que podrían ser de gran interés para esa persona.

Estos son dos distintos caminos y opciones para trabajar con las personas con dificultades de inserción, pero hay muchos más. Y deben seguir ahí. Pero a la vez, me parece un poco contradictorio que las administraciones subvencionen proyectos y programas de inserción de personas con dificultades pero que se olviden o no pongan todos sus esfuerzos en mejorar el propio sistema, donde no aparezcan esos grupos de personas con problemas de adaptación. Y creo que parte de la responsabilidad de romper esta rueda de inadaptación la tienen las administraciones.
Entender la carrera profesional como un proceso continuo a lo largo de la vida, implica que los sistemas den respuesta a las necesidades individuales y no sólo a los que se ha pensado que son la mayoría. Implica también conocer todas las opciones tanto de formación como laborales y no menospreciar las cualidades de cada persona, al contrario, potenciarlas al máximo. Se trataría de buscar un sistema capaz de adaptarse a las personas, no que las personas tengan que adaptarse a él (cómo ocurre ahora).

En definitiva valoro muy positivamente todo lo que se esta haciendo para atender a este colectivo con dificultades de inserción, a la vez que se están abriendo una inmensidad de posibilidades y que debemos aprovecharlas. Pero eso no nos debe alejar del fondo del problema que radica en el propio sistema, que esta creando personas que no se pueden adaptar a él, y esto debemos modificarlo.
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