|
Elementos clave a tener en cuenta en el desarrollo de actividades de formación on-line
Alvaro Gómez Vieites y Manuel Veloso Espiñeira, Profesores del Área de Nuevas Tecnologías de la Escuela de Negocios Caixanova
Los obstáculos de partida
Existen una serie de obstáculos de partida que pueden condicionar el desarrollo de la actividad formativa on-line, y que a nuestro juicio es importante tener en cuenta antes de diseñar un curso de teleformación:
-En algunos casos el alumno tiene la percepción de la formación on-line como una formación de segundo nivel. Esta percepción en parte está condicionada por la tradicional consideración de la formación a distancia en nuestro país, y por la irrupción de iniciativas de teleformación carentes de un planteamiento serio y profesional.
-También puede existir una cierta percepción por parte del alumno de que una actividad on-line representa una menor carga de trabajo frente a las alternativas tradicionales.
-La flexibilidad constituye sin lugar a dudas una de las principales ventajas de la formación on-line, pero frecuentemente se vuelve en contra del propio programa si se produce un seguimiento deficiente por parte del alumno.
-La motivación del alumno resulta fundamental. En este sentido, todos los eventos y actuaciones que permitan despertar la motivación del alumno deberían ser tenidos muy en cuenta a la hora de diseñar un programa de formación on-line. Sin duda, el complemento de una cierta actividad presencial refuerza el vínculo del alumno con el programa y el sentimiento de pertenencia a un grupo.
-La selección de los alumnos también constituye un factor crítico. Uno de los principales inconvenientes de un programa formativo on-line es el abandono o el inadecuado aprovechamiento por parte del alumnado. Si bien el pago actúa como incentivo al seguimiento del programa, éste puede realizarse de una forma deficiente si la vinculación no es lo suficientemente efectiva.
El papel del profesorado
La formación on-line cuenta con ciertas peculiaridades que hacen que un formador exitoso en la modalidad presencial pueda tener dificultades importantes para adaptarse a los nuevos métodos y herramientas. Resulta obvio que determinados modelos no son aplicables: así, la clásica lección magistral tiene un difícil traslado al entorno virtual.
Existen ciertos aspectos que resultan esenciales, como una cierta soltura del profesor en el manejo de los servicios básicos de Internet (WWW, chats, correo electrónico, ftp…), así como el conocimiento de la plataforma de teleformación a través de la cual se presten los servicios.
No obstante, creemos fundamental enfatizar que el papel del profesor on-line debe contar con un matiz adicional. No debemos olvidar que nos movemos en un entorno rico en información y, como hemos planteado anteriormente, resulta esencial contar con una adecuada motivación del alumno. Por ello, el papel de profesor on-line debe prestar especial atención a dos aspectos:
-Por una parte, debe actuar como "facilitador" en ese entorno rico en información, constituyendo un punto de apoyo para la gestión de esa información, indicando las fuentes adecuadas (direcciones de Websites, grupos de noticias, listas de correo…) para que el alumno pueda realizar un cierto proceso investigador del que obtendrá un aprendizaje más fructífero y satisfactorio. El profesor debería conocer las funciones avanzadas de las herramientas de búsqueda en Internet, así como las características de los agentes inteligentes ('search agents') que facilitan la organización y clasificación de las fuentes de información.
-Por otra parte, también debe desarrollar un papel motivador del alumno, ya sea con la inclusión de diversos eventos o mediante la creación de grupos de trabajo que realicen determinadas tareas. En este sentido, puede resultar de especial interés la dinamización de grupos de discusión entre los alumnos, fomentando el debate y la participación mediante el comentario de noticias o artículos publicados a través de los medios on-line.
En lo que se refiere a la retribución para el profesorado de los programas on-line, creemos más conveniente adoptar un sistema basado en un importe por unidad dentro de cada módulo formativo. Un modelo basado en horas representa un riesgo importante, ya que resulta muy difícil cuantificar con antelación la dedicación que un determinado módulo pueda exigir a un profesor. Esta dedicación dependerá de la participación de los alumnos y de las consultas que se planteen a través de tutorías síncronas y asíncronas.
Además, dado que resultan especialmente importantes para el éxito de la formación on-line las tareas de seguimiento e interacción con el alumno, se podría adoptar un sistema retributivo con una componente variable basada en el reconocimiento de este esfuerzo por parte del profesor.
Por otra parte, dentro de los programas de formación on-line también creemos importante destacar el papel de otros agentes que pueden intervenir en la explotación un determinado servicio de teleformación: el tutor y el autor/adaptador de contenidos.
El tutor, como su propio nombre indica, realizaría funciones específicas de tutorización y seguimiento de las actividades de los alumnos. Consideramos importante el papel desempeñado por esta figura cuando el número de alumnos es excesivamente alto (y ello supone una importante carga de trabajo en cuanto a tutorización), o bien cuando el profesor responsable de los contenidos no tenga la suficiente soltura con las herramientas tecnológicas (navegador, chat, lector de correo…) o su agenda se encuentre demasiado apretada como para poder dedicar el tiempo necesario a la tutorización.
Por su parte, el autor/adaptador de contenidos sería una persona con la adecuada capacitación técnica para el desarrollo de materiales para el entorno Web y conocimientos sobre pedagogía. Puede ser una persona de apoyo a la generación de materiales por parte del profesor.
La generación de contenidos
Otro aspecto que merece especial atención es el desarrollo y adaptación de materiales para su utilización en una plataforma de teleformación. Por nuestra experiencia en la realización de este tipo de trabajos, si se desea crear unos contenidos con un diseño atractivo y dotados de elementos multimedia (sonido, animaciones, algún vídeo del profesor con la exposición de algún concepto clave…), que además incorporen una cierta capacidad de interacción, el coste de producción se dispara en relación con el desarrollo de "materiales tradicionales", basados en documentación en papel y diapositivas de Power Point. Además, en la actualidad las herramientas de autor todavía resultan un tanto complejas en su manejo.
En nuestra opinión, no basta con una simple adaptación de los materiales en soporte papel para su incorporación a la plataforma de teleformación. Resulta imprescindible rediseñar estos materiales dado que el medio en el que se van a utilizar, así como la metodología empleada, difieren totalmente de los de la formación presencial. No se puede incluir directamente un documento de texto preparado en Word o unas diapositivas de Power Point, para que el alumno descargue el fichero correspondiente, lo imprima y lo lea en papel. Con este planteamiento se estaría actuando de un modo similar al de los cursos a distancia tradicionales, utilizando Internet como un simple canal de distribución de los materiales.
Para tener éxito, y conseguir motivar al alumno, los materiales de un curso on-line deberían tener las siguientes características:
-Materiales más atractivos, incluyendo alguna animación, gráficos, esquemas, conceptos clave…, pero sin abusar de los textos, adaptándolos para su correcta visualización en una pantalla de ordenador
-Materiales que incorporen una cierta capacidad de interacción, para facilitar el seguimiento personalizado de los distintos itinerarios formativos planteados en el curso.
-Materiales que tengan en cuenta las actuales limitaciones tecnológicas (no todo el mundo dispone de una conexión de banda ancha, sobre todo en los hogares), para que puedan ser descargados con rapidez y facilidad desde cualquier tipo de conexión a Internet. En este sentido, cobra especial importancia la utilización de tecnologías "streaming" que facilitan la visualización de contenidos multimedia a medida que se van descargando de un servidor en Internet.
Teniendo en cuenta todas estas consideraciones, y contando con nuestra experiencia en el desarrollo de acciones formativas on-line para directivos, creemos que la preparación de materiales específicamente adaptados al nuevo medio puede representar un coste de desarrollo entre 5 y 10 veces superior al de los materiales tradicionales (entendiendo como tales la creación de un documento en Word o unas diapositivas en Power Point).
Se trata, en definitiva, de la creación de un "producto digital", cuya primera copia tiene un coste de desarrollo muy elevado. Sin embargo, el coste de su distribución es prácticamente nulo, ya que no se requiere un soporte físico ni un transporte o almacenamiento del producto. En este sentido, podemos considerar que no existe coste por copia adicional, lo cual permite explicar la aplicación de la "Ley de Rendimientos Crecientes" en los productos digitales (una de las leyes que definen el comportamiento de la Economía Digital).
Otro problema a tener en cuenta relacionado con los contenidos digitales es la Protección de la Propiedad Intelectual, dado que resulta muy fácil copiar y distribuir estos productos (y hasta goza de una cierta aceptación social por la cultura de la gratuidad hasta ahora imperante en Internet).
Se han planteado distintas soluciones tecnológicas que controlan y limitan el número de copias realizadas, y en la actualidad existen varios productos en el mercado especializados en la distribución segura de contenidos digitales (evitando la piratería). Se trata una cuestión de vital importancia que debería ser contemplada a la hora de preparar un curso on-line.
|