7 de febrero de 2001, número 8 Suplemento del boletín de educaweb
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  • OPINIÓN DE LOS EXPERTOS

    Educación y creación de riqueza
    Alfons Cornella
    , Director y fundador de Infonomia.com

    Si el conocimiento es riqueza, la educación es generación de activos. Hoy proponemos diez reflexiones sobre el futuro de la educación. En una era en la que la innovación es esencial, debemos permitir experimentar a quien genera el principal activo del futuro: personas educadas.

    Ayer tuve la ocasión de intervenir en un Foro sobre tecnologías y educación en la universidad ( http://www.ijlv.uji.es/agenda/nti.htm, en catalán). Y anteayer estuve en la presentación de un juego interactivo dirigido a los escolares de 8 a 14 años españoles, los Detecticao http://www.detecticao.com/), en el que participarán más de 1000 escuelas y unos 30000 niños. Por tanto, hoy toca reflexión sobre el futuro de la educación, a cualquier nivel.

    Algunas reflexiones más:

    1) El conocimiento es riqueza: las empresas entienden ya que disponer de ideas diferenciales (de conocimiento puro y aplicado) es la clave de la supervivencia y la competitividad. Por ello, estarán cada vez más receptivos a establecer "puentes" con aquellos que disponen de conocimiento (por ejemplo, con la universidad). El 87% de las grandes universidades norteamericanas (aquellas con más de 10000 alumnos) ya ofrecen cursos a distancia ( http://nces.ed.gov/). Pero, más allá, será preciso establecer un "mercado del conocimiento", en el sentido puro de la palabra "mercado", o sea, un lugar donde oferta (universidad) y demanda (empresas) puedan "encontrarse mutuamente", y no simplemente un lugar donde quien tiene el dinero fuerce a quien no lo tiene a aceptar investigar sobre lo que se le propone.

    2) La educación es negocio: lo queramos o no, si el conocimiento es riqueza para las empresas, la educación adopta una importancia económica sustancial que el propio sector productivo querrá aprovechar. Se estima, por ejemplo, que el mercado de la formación para empresas será en el 2003 de unos 20000 millones de dólares (véase al respecto el interesante artículo "The virtual classroom versus the real one, publicado hace unas semanas en Forbes, http://www.forbes.com/bow/2000/0911/bestofweb.html ). Se estima también que el coste para una empresa de la formación, cuando se realiza online, es del 50 al 90% inferior a cuando se realiza offline (presencial).

    3) Una nueva alfabetización: uno de los objetivos fundamentales de la "nueva" educación debería ser formar a las personas en la cultura de la información. Se debería enseñar dónde está la información de calidad (véase http://www.infonomia.com/extranet/index.asp?idm=1&idrev=1&num=558 ), cómo buscar inteligentemente en ellas, cómo ser crítico con la información conseguida (qué podemos creernos y qué no), etc.

     

    4) El conocimiento tácito, presencial: dadas las inmensas posibilidades en cuanto a acceso de información en la Red, quizás la formación presencial debería derivar hacia no "dar materia" sino hacia aportar la visión crítica, la experiencia concreta, de quién dirige el proceso formativo. La idea es que los alumnos trabajen de forma crítica sobre distintas versiones de las cosas (conocimiento explicitado en documentos, y accesible en la Red), y acudan a las clases presenciales a "disfrutar" de la aportación tácita (la experiencia inexplicitable) del "maestro" (en toda su acepción superlativa).

    5) Nuevas herramientas: aparte de nuevos espacios dónde la información de calidad está organizada, la informática y las telecomunicaciones van haciendo posible nuevos tipos de experiencia educativa. La videoconferencia ya no es una entelequia (he tenido ocasión de probarlo...), se pueden preparar materiales para experiencias educativas muy estimulantes gracias al Web (véase, por ejemplo, la idea de los Webquests en http://edweb.sdsu.edu/webquest/webquest.html ). Ya existen propuestas para transmitir olores por la Red (Aromajets.com o DigiScents.com), incluso para transmitir cierta sensación de tacto Immersion.com). Se diseñan juguetes "tecnológicos" que permiten aprender a usar las máquinas (véase http://www.infonomia.com/extranet/index.asp?idm=1&idrev=1&num=562 , o también IntelPlay.com). Hay que desarrollar también herramientas para hacer mucho más fácil la elaboración de material para educación y formación online. Véase, en este sentido, las propuestas de SmartForce http://www.smartforce.com ) y DigitalThink ( http://www.digitalthink.com ).

    6) Estímulos y motivaciones: aunque tengamos nuevas herramientas, y queramos experimentar con ellas, de nada servirá todo ello si no sabemos transmitir al alumno el "por qué" de aprender. Las tecnologías definen el cómo hacer las cosas, pero las humanidades tienen que ayudar a entender el "por qué" conviene que lo hagamos.

    7) Inteligencia colectiva: nadie puede ser ya Goethe (que supo de todo lo que se sabía en su momento: un enciclopedista). Nadie sabe tanto como el colectivo. Y habrá que empezar a utilizar el recurso del conjunto de gente, a través de herramientas de colaboración (véase http://www.infonomia.com/informes/informe2.asp ), y a través de proyectos con objetivos claros (véase Participate.com, http://www.participate.com ).

    8) Aprender a aprender: cada persona tiene una determinada forma de aprender. Y normalmente tardamos años (o decenas de años) en descubrir cuál es nuestra forma de aprender (algunos lo hacen esuchando, otros lo hacen leyendo, otros haciendo, etc). Cuánto tiempo perdido. Una de las funciones principales de la escuela debería ser ayudarte a conocer tu propia forma de aprender, para así desarrollar maneras de seguir actualizándote en el futuro.

    9) Nuevas maneras de evaluar: los mecanismos actuales de evaluación miden más lo que no sabes que lo que sabes (en un examen te hacen una pregunta y suspendes si no la sabes; casi nunca te preguntan qué sabes, sobre qué quieres mostrar tus conocimientos). En Internet se deberán desarrollar mecanismos serios de evaluación. Existen ya algunas propuestas (véase Intellimetric.com, http://www.intellimetric.com/ ) pero habrá que avanzar mucho más en este campo.

    10) Aliviar la presión de sentirse ignorante: en un mundo en que la riqueza está en las ideas, los ricos son los inteligentes. Y, como consecuencia, aumentará la presión sobre aquellos ciudadanos que simplemente no pueden no sólo entender, sino tan sólo seguir, los desarrollos de la tecnología. Habrá que instituir el "derecho a sentirse ignorante", si deseas serlo, pero también habrá que estimular a quien tiene el conocimiento a transmitirlo de manera comprensible al resto de la sociedad.

    Finalmente, me parece vital que se permita "experimentar" al sistema educativo. Es paradójico que mientras decimos que la innovación es crítica para el sistema económico, permitamos innovar tan poco a quien prepara al principal activo del futuro: los educadores.

    En este sentido, me parece muy interesante que existan iniciativas como las de las "escuelas de aprendizaje productivo". Se trata de que las personas (de distintas edades) dispongan de maneras personalizadas de aprender, en muchas ocasiones a través de "hacer" más que de "memorizar". Se aplican en este campo ideas como las de "la ciudad como escuela" (aprender haciendo, en distintas tareas productivas que encuentras en tu entorno ciudadano), el aprendizaje en empresas, etc. Cada alumno decide con su formador qué quiere aprender y por qué (sus intereses y necesidades).

    Un ejemplo de este tipo de educación podemos encontrarlo en el Institut d'Aprenentatge Productiu Rodolf Llorens i Jordana, en Vilafranca del Penedès (Barcelona, http://www.vilafrancavirtual.org/idap ) creado en 1994. Forma parte de una red internacional de "escuelas productivas", la asociación INEPS, que cuenta con unas 50 escuelas distribuidas en unos 20 países http://www.vilafrancavirtual.org/ineps/ ).


    © Alfons Cornella, 1995-2001.
    Extra!-Net, mensaje 564, 19/01/2001



     

     

     

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