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Tema
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Educación
y creación de riqueza
Alfons Cornella, Director
y fundador de Infonomia.com
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Si
el conocimiento es riqueza, la educación
es generación de activos. Hoy proponemos
diez reflexiones sobre el futuro de la
educación. En una era en la que
la innovación es esencial, debemos
permitir experimentar a quien genera el
principal activo del futuro: personas
educadas.
Ayer tuve la ocasión de intervenir
en un Foro sobre tecnologías y
educación en la universidad ( http://www.ijlv.uji.es/agenda/nti.htm,
en catalán). Y anteayer estuve
en la presentación de un juego
interactivo dirigido a los escolares de
8 a 14 años españoles, los
Detecticao http://www.detecticao.com/),
en el que participarán más
de 1000 escuelas y unos 30000 niños.
Por tanto, hoy toca reflexión sobre
el futuro de la educación, a cualquier
nivel.
Algunas reflexiones más:
1) El conocimiento es riqueza: las empresas
entienden ya que disponer de ideas diferenciales
(de conocimiento puro y aplicado) es la
clave de la supervivencia y la competitividad.
Por ello, estarán cada vez más
receptivos a establecer "puentes" con
aquellos que disponen de conocimiento
(por ejemplo, con la universidad). El
87% de las grandes universidades norteamericanas
(aquellas con más de 10000 alumnos)
ya ofrecen cursos a distancia ( http://nces.ed.gov/).
Pero, más allá, será
preciso establecer un "mercado del conocimiento",
en el sentido puro de la palabra "mercado",
o sea, un lugar donde oferta (universidad)
y demanda (empresas) puedan "encontrarse
mutuamente", y no simplemente un lugar
donde quien tiene el dinero fuerce a quien
no lo tiene a aceptar investigar sobre
lo que se le propone.
2) La educación es negocio: lo
queramos o no, si el conocimiento es riqueza
para las empresas, la educación
adopta una importancia económica
sustancial que el propio sector productivo
querrá aprovechar. Se estima, por
ejemplo, que el mercado de la formación
para empresas será en el 2003 de
unos 20000 millones de dólares
(véase al respecto el interesante
artículo "The virtual classroom
versus the real one, publicado hace unas
semanas en Forbes, http://www.forbes.com/bow/2000/0911/bestofweb.html
). Se estima también que el coste
para una empresa de la formación,
cuando se realiza online, es del 50 al
90% inferior a cuando se realiza offline
(presencial).
3) Una nueva alfabetización: uno
de los objetivos fundamentales de la "nueva"
educación debería ser formar
a las personas en la cultura de la información.
Se debería enseñar dónde
está la información de calidad
(véase http://www.infonomia.com/extranet/index.asp?idm=1&idrev=1&num=558
), cómo buscar inteligentemente
en ellas, cómo ser crítico
con la información conseguida (qué
podemos creernos y qué no), etc.
4)
El conocimiento tácito, presencial:
dadas las inmensas posibilidades en cuanto
a acceso de información en la Red,
quizás la formación presencial
debería derivar hacia no "dar materia"
sino hacia aportar la visión crítica,
la experiencia concreta, de quién
dirige el proceso formativo. La idea es
que los alumnos trabajen de forma crítica
sobre distintas versiones de las cosas (conocimiento
explicitado en documentos, y accesible en
la Red), y acudan a las clases presenciales
a "disfrutar" de la aportación tácita
(la experiencia inexplicitable) del "maestro"
(en toda su acepción superlativa).
5) Nuevas herramientas: aparte de nuevos
espacios dónde la información
de calidad está organizada, la informática
y las telecomunicaciones van haciendo posible
nuevos tipos de experiencia educativa. La
videoconferencia ya no es una entelequia
(he tenido ocasión de probarlo...),
se pueden preparar materiales para experiencias
educativas muy estimulantes gracias al Web
(véase, por ejemplo, la idea de los
Webquests en http://edweb.sdsu.edu/webquest/webquest.html
). Ya existen propuestas para transmitir
olores por la Red (Aromajets.com o DigiScents.com),
incluso para transmitir cierta sensación
de tacto Immersion.com). Se diseñan
juguetes "tecnológicos" que permiten
aprender a usar las máquinas (véase
http://www.infonomia.com/extranet/index.asp?idm=1&idrev=1&num=562
, o también IntelPlay.com). Hay que
desarrollar también herramientas
para hacer mucho más fácil
la elaboración de material para educación
y formación online. Véase,
en este sentido, las propuestas de SmartForce
http://www.smartforce.com
) y DigitalThink ( http://www.digitalthink.com
).
6) Estímulos y motivaciones: aunque
tengamos nuevas herramientas, y queramos
experimentar con ellas, de nada servirá
todo ello si no sabemos transmitir al alumno
el "por qué" de aprender. Las tecnologías
definen el cómo hacer las cosas,
pero las humanidades tienen que ayudar a
entender el "por qué" conviene que
lo hagamos.
7) Inteligencia colectiva: nadie puede ser
ya Goethe (que supo de todo lo que se sabía
en su momento: un enciclopedista). Nadie
sabe tanto como el colectivo. Y habrá
que empezar a utilizar el recurso del conjunto
de gente, a través de herramientas
de colaboración (véase http://www.infonomia.com/informes/informe2.asp
), y a través de proyectos con objetivos
claros (véase Participate.com, http://www.participate.com
).
8) Aprender a aprender: cada persona tiene
una determinada forma de aprender. Y normalmente
tardamos años (o decenas de años)
en descubrir cuál es nuestra forma
de aprender (algunos lo hacen esuchando,
otros lo hacen leyendo, otros haciendo,
etc). Cuánto tiempo perdido. Una
de las funciones principales de la escuela
debería ser ayudarte a conocer tu
propia forma de aprender, para así
desarrollar maneras de seguir actualizándote
en el futuro.
9) Nuevas maneras de evaluar: los mecanismos
actuales de evaluación miden más
lo que no sabes que lo que sabes (en un
examen te hacen una pregunta y suspendes
si no la sabes; casi nunca te preguntan
qué sabes, sobre qué quieres
mostrar tus conocimientos). En Internet
se deberán desarrollar mecanismos
serios de evaluación. Existen ya
algunas propuestas (véase Intellimetric.com,
http://www.intellimetric.com/
) pero habrá que avanzar mucho más
en este campo.
10) Aliviar la presión de sentirse
ignorante: en un mundo en que la riqueza
está en las ideas, los ricos son
los inteligentes. Y, como consecuencia,
aumentará la presión sobre
aquellos ciudadanos que simplemente no pueden
no sólo entender, sino tan sólo
seguir, los desarrollos de la tecnología.
Habrá que instituir el "derecho a
sentirse ignorante", si deseas serlo, pero
también habrá que estimular
a quien tiene el conocimiento a transmitirlo
de manera comprensible al resto de la sociedad.
Finalmente, me parece vital que se permita
"experimentar" al sistema educativo. Es
paradójico que mientras decimos que
la innovación es crítica para
el sistema económico, permitamos
innovar tan poco a quien prepara al principal
activo del futuro: los educadores.
En este sentido, me parece muy interesante
que existan iniciativas como las de las
"escuelas de aprendizaje productivo". Se
trata de que las personas (de distintas
edades) dispongan de maneras personalizadas
de aprender, en muchas ocasiones a través
de "hacer" más que de "memorizar".
Se aplican en este campo ideas como las
de "la ciudad como escuela" (aprender haciendo,
en distintas tareas productivas que encuentras
en tu entorno ciudadano), el aprendizaje
en empresas, etc. Cada alumno decide con
su formador qué quiere aprender y
por qué (sus intereses y necesidades).
Un ejemplo de este tipo de educación
podemos encontrarlo en el Institut d'Aprenentatge
Productiu Rodolf Llorens i Jordana, en Vilafranca
del Penedès (Barcelona, http://www.vilafrancavirtual.org/idap
) creado en 1994. Forma parte de una red
internacional de "escuelas productivas",
la asociación INEPS, que cuenta con
unas 50 escuelas distribuidas en unos 20
países http://www.vilafrancavirtual.org/ineps/
).
©
Alfons Cornella, 1995-2001.
Extra!-Net, mensaje 564, 19/01/2001
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