"El estudiante de este siglo debe exigir cada vez mayor calidad, debe ser más exigente con el tiempo que emplea para adquirir competencias en la universidad, y requiere competencias muy orientadas al mundo del trabajo (saber como hacer y saber hacerlo) y a su mundo interior (satisfacción y posibilidad de desarrollo intelectual, emotivo y personal)."
¿Qué entendemos por sociedad de la información?
De igual forma que en la segunda guerra mundial y posteriormente, el centro geopolítico estaba en el control de la energía nuclear, hoy sigue siendo la energía un elemento importante, pero, en el ojo del huracán aparece un nuevo vecino, "el control de la información y el conocimiento".
Quiero decir con esto, que la información es un elemento estratégico en nuestra sociedad -siempre lo fue- solo que actualmente se ha convertido en la naturaleza y materia prima necesaria para que los pueblos y las sociedades evolucionen conjuntamente en un planeta cada vez más global.
No obstante, pienso que habría que hablar más de la Sociedad de la Comunicación, pues gracias a esta, el acceso a la información, las transferencias y creación de nuevos contenidos, el conocimiento de los pueblos… ha evolucionado estrepitosamente.
¿Cómo se traduce esta definición en la práctica y panorama actual universitario?
Actualmente las universidades están sufriendo cambios muy rápidos y profundos. Y están tomando consciencia del reto que la sociedad le está demanda en este tema. Las universidades les está costando mucho sacrificios para estar a la vanguardia del conocimiento y seguir con el patrimonio del "control de la información y creación del conocimiento".
¿Qué papel deben jugar las universidades frente a los cambios tecnológicos que se están produciendo actualmente?
Como decíamos, la universidad debería ser, como en otros tiempos lo fue, la pionera y la vanguardia del conocimiento en estos cambios. Actualmente está teniendo una buena competidora en las empresas y corporaciones, siendo éstas últimas cada vez más autónomas e independientes de las universidades, incluso, de la propia política estatal. Si jugamos con las mismas reglas podremos competir, esto puede ser positivo.
¿Cómo afectarán los cambios producidos por las TIC en la docencia universitaria?
Si el control de la información "es poder" y esta información ya no es patrimonio de la propia universidad, es posible que éstas en un primer momento hagan valer lo que en estos momentos es su mayor valor, su credencial de excelencia y calidad, la capacidad de certificación.
El peligro puede estar en hacer valer solo este valor y no crear otros nuevos, pues cada vez más este valor cambiará de peso y de protagonistas, con lo que la competencia aumentará.
Hoy un estudiante puede obtener más información en internet -quizás en ocasiones no siempre -, y con mayor rapidez que el propio profesor de la asignatura.
Lo que actualmente pueden hacer los profesores es cambiar su papel de transmisor de información en un guía o maestro que ayude a los estudiantes a seleccionar la información más relevante en esa cantidad existente en internet, a conocer el valor ético de su profesión, a facilitarle las competencias necesarias para trabajar entre profesionales, y en un futuro a veces incierto, promover la capacidad de tomar iniciativas y decisiones frente a los cambios que serán cada vez más rápidos,… En definitiva, a cumplir un papel cada vez más importante y casi imposible de sustituir por la tecnología: ser un maestro.
Por su parte, las universidades deberían realizar estudios estratégicos y prospectivas. Cooperar con el tejido empresarial más próximo en su desarrollo y ayudado por estas tecnologías. Y desarrollar proyectos con otras universidades y empresas para evolucionar juntos, compartiendo las excelencias y los valores que cada una posee.
¿Cómo cree que será el perfil del estudiante universitario en la universidad del siglo XXI?
No lo se sinceramente, he visto como predicciones muy brillantes no se han cumplido con el tiempo. Es posible que si aplicamos cierto sentido común, el estudiante de este siglo exija cada vez mayor calidad, sea más exigente con el tiempo que emplea para adquirir competencias en la universidad, y requiera competencias muy orientadas al mundo del trabajo (saber como hacer y saber hacerlo) y a su mundo interior (satisfacción y posibilidad de desarrollo intelectual, emotivo y personal).