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Máxima seguridad para los MIR
Más de veinte mil licenciados realizaron el examen MIR, una prueba necesaria para incorporarse al cuerpo sanitario público. Prosegur movilizó a 200 personas para velar por el 'top secret' antes y después de la prueba.
Trabajar en la sanidad pública no es fácil. No basta obtener una buena nota en la selectividad, ni tampoco con cursar brillantemente los cinco o seis años de licenciatura. La prueba de formación sanitaria especializada, el conocido examen MIR, es el último filtro que los candidatos médicos, farmacéuticos, químicos, biólogos, psicólogos, radiofísicos y enfermeros deben superar para hacerse un hueco en la función pública y poder desarrollar en ella su carrera profesional.
Muchas personas para pocas plazas. En concreto, el pasado sábado eran 20.469 aspirantes para sólo 5.860 vacantes. Médicos (9.927) y enfermeros (7.559) son los que acudieron en mayor número a la convocatoria de este año.
La prueba, que desde 1997 sólo se realiza una vez al año, se celebra el mismo día a la misma hora en toda España, incluida Canarias, que avanza una hora la prueba. Para afrontar las duras cinco horas del examen, los ya licenciados se preparan durante todo el año. Algunos de ellos, incluso, se han convertido en unos desafortunados veteranos que repiten suerte hasta que lo consiguen.
La alta competitividad que suscita el examen ha provocado que el Ministerio de Sanidad, responsable de la convocatoria, contrate también cada año un importante dispositivo de seguridad para salvaguardar el secreto de cada uno de los exámenes y evitar así las agrias polémicas que podrían generarse si se descubriera algún caso de aprovechamiento ilícito. Prosegur es, desde hace algunos años, el responsable del dispositivo de seguridad de la convocatoria. El sábado movilizó sesenta furgones blindados y a cerca de doscientos guardias de seguridad. Expansión y Empleo - 27 de febrero de 2002
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