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El ámbito sanitario en nuestro contexto social español ocupa a un importante número de profesionales
Jesús Arístegui, Director de A&A Consultores Asociados
El ámbito sanitario en nuestro contexto social español ocupa a un importante número de profesionales. Se consideran profesionales sanitarios los médicos, el personal de enfermería y los auxiliares de enfermería. Su formación de base es buena.
Los médicos, tras una carrera de seis años en Facultades de Medicina que cuentan con un buen nivel de estudios y profesores insertos en el campo asistencial, realizan un programa MIR de especialización, que generalmente les ocupa cuatro o más años.
Las Facultades de Medicina fueron de las primeras que establecieron un numerus clausus, en función de la previsión de profesionales que iban a ser necesarios en el Sistema Sanitario español.
La demanda y la oferta de prestaciones sanitarias se han incrementado de forma progresiva en los últimos cuarenta años, hasta llegar a la actual situación de un Sistema Nacional de Salud que ofrece asistencia universal a todos los ciudadanos españoles, comunitarios, y extranjeros en situación de residencia en España. Paralelamente existe un Sistema privado que ofrece cobertura sanitaria a una amplia parte de ciudadanos.
¿Por qué en un contexto asistencial tan abundante en prestaciones se detecta tanta dificultad para encontrar un empleo estable? Hay unas cifras que pueden ayudarnos a situar la dimensión de este problema. Está en proceso una oferta pública de empleo en el "antiguo territorio Insalud", transferido el 1-1-2002 a las respectivas Comunidades Autónomas. Los aspirantes a las plazas convocadas son: 13.283 Facultativos Especialistas de Área, que esperan consolidar su empleo en uno de los 7.149 puestos que han sido ofertados. Supone que a cada plaza aspiran menos de dos Facultativos (1,86, en concreto). En el caso de Enfermería en el ámbito hospitalario (Atención Especializada) los aspirantes son 36.246 profesionales, para 6.631 plazas (5,46 por plaza), y los auxiliares de enfermería que aspiran a una de las 4.657 plazas convocadas, son 44.306 (9,51 aspirantes a cada plaza).
¿Qué suponen estas cifras? Se me ocurren varias reflexiones: en primer lugar, el Sistema Público de Salud ha mantenido durante años una política irregular de contratación de interinos, debido a varias causas: la necesidad de cubrir muchos puestos de forma inmediata, la dificultad de sacar adelante las diferentes ofertas públicas de empleo que se han intentado, paralizadas en muchos casos en interminables impugnaciones en vía judicial, el ahorro de recursos que ha supuesto la contratación en condiciones de interinidad, etc. No es extraño que haya tan escasa estabilidad profesional en el Sistema.
La situación en el campo del sistema privado de Sanidad tiene características cercanas: la contratación temporal de muchos de los profesionales, los puestos de especialistas cubiertos por profesionales que compatibilizan diversos ámbitos de trabajo, etc., hacen que la falta de estabilidad sea, también, grande.
Las cifras anteriormente aludidas hablan, además, de que los profesionales sanitarios auxiliares de enfermería, formados en el sistema de Formación Profesional, son los que más inestabilidad padecen, cuando no están fuera de la más remota posibilidad de ocupar temporalmente un puesto de trabajo.
No se trata de un problema de formación. Es otra cosa. El personal sanitario dedica abundantes recursos a la Formación Continuada, y el propio Sistema Nacional de Salud dedica muchos recursos al relevo generacional a través de la formación de postgrado. A&A Consultores Asociados es testigo de este esfuerzo a través de su colaboración con numerosas Instituciones Sanitarias en la Formación de sus profesionales. También nuestra Consultora ha colaborado en el actual proceso de consolidación de empleo, orientando a los médicos a preparar su fase de oposición que consiste en la elaboración de una Memoria. Nuestra experiencia es que el colectivo de profesionales sanitarios, tan adecuadamente formado, necesita que se le ofrezcan condiciones de trabajo más estable, para facilitar así un modelo de gestión de recursos humanos más eficiente. En circunstancias de precariedad e inestabilidad de empleo, la motivación en el trabajo es más difícil de conseguir y mantener. De esta forma se hará posible que el rendimiento de los profesionales en su trabajo sea la base de una atención sanitaria de calidad.
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