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Existe en nuestra realidad educativa y formativa gran heterogeneidad tanto en la intensidad como en el nivel de uso de Internet entre unas organizaciones educativas y otras
Juan Manuel Núñez Colás, Pedagogo, Departamento de Educación de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid
Quizá la palabra que mejor define a la primera de las preguntas es "dispar". Existe en nuestra realidad educativa y formativa gran heterogeneidad tanto en la intensidad como en el nivel de uso de Internet entre unas organizaciones educativas y otras. En general, los centros educativos de infantil, primaria y secundaria se encuentran más desprovistos y tal vez más desatendidos en lo que a equipamiento tecnológico se refiere. A medida que pasamos a ciclos formativos y bachillerato aumenta su inserción que, sin duda, se hace más patente en universidades y otros centros de formación. La pregunta que surge entonces es ¿no sería más lógico que esta implantación fuese más equilibrada o incluso que tuviese mayor peso cuanto más jóvenes y permeables son nuestros alumnos y alumnas, con el fin de que se fuesen familiarizando con esta realidad?
La llegada y el desarrollo en nuestras aulas de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) y más concretamente de Internet, debe pasar por una serie de fases que han completarse con éxito: una primera, en la que se dote a los centros de la tecnología necesaria para el uso de este potente y valioso recurso, una segunda, en la que se forme a los docentes en el uso de los equipos y tecnologías que ya poseen, y en las habilidades y destrezas necesarias para enfrentarse a los cambios tecnológicos que sin duda habrán de llegar. Y por último, una tercera, en la que logremos que la comunidad educativa en general, y docentes y discentes en particular, sean capaces de aprovechar al máximo las posibilidades que Internet nos ofrece y encuentren la forma de optimizar pedagógicamente estas herramientas. Analice usted la situación de su centro, de alguno que conozca o la suya propia en caso de ser docente y sitúese en una de las fases, la balanza tiene por desgracia, en la mayoría de los casos, una inclinación clara.
Pero este cambio no puede recaer, como lo hace habitualmente, en la labor altruista y desinteresada de algún profesor o profesora convencido de que el uso de Internet puede mejorar la calidad de su acción docente. Es necesaria la implicación de toda la organización (pública o privada) así como la dotación material y humana necesaria para llevar a cabo el cambio necesario. Pero... ¿por dónde empezamos? Sinceramente creo que habría que afrontar este reto desde diferentes ángulos:
Desde la implantación de Internet en nuestros centros y organizaciones educativas a través de planes estructurales, serios, consensuados y realistas. Planes como Info XXI o el europeo e-Europe vienen a trabajar en esta línea, pero se nos antojan insuficientes, especialmente si atendemos a la demanda de los profesores, y no digamos ya de los alumnos.
Desde la formación inicial de nuestros maestros y maestras, que en la actualidad pasa por una asignatura en tercer curso de su diplomatura dedicada de manera integra aunque excesivamente general a la Tecnología Educativa. Parece que la actual demanda social a los maestros y maestras requiere de una mayor formación en este campo, lo que revertirá además en uso e incorporación de Internet a nuestros procesos de aula y en definitiva a que nuestros alumnos más noveles entren en contacto con la Red de la manera más natural posible.
Desde la formación inicial de nuestros profesores universitarios, de secundaria, bachillerato, ciclos formativos, etc. quizá con extensiones o especializaciones de su formación específica, más orientada a la didáctica de sus estudios o a una posible salida profesional relacionada con el mundo de la educación y de la formación.
Desde la formación permanente de todos ellos, a través de planes específicos, como ya se ha comentado anteriormente. Sin duda la incorporación a los centros de la figura del "Tecnólogo Educativo" que dinamice, gestione y en su caso forme en el uso de las TIC a profesores y alumnos, sería positiva y probablemente supondría un salto cualitativo importante en nuestra incorporación a la Red de redes. Las facultades de Pedagogía y de Ciencias de la Educación tendrán que dar un paso adelante en lo relacionado con esta cuestión.
Pero no caigamos en el pesimismo, aunque el estudio sobre "La disponibilidad y utilización de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación" publicado por la Oficina Estadística de las Comunidades Europeas (EUROSTAT), revele que en nuestro país la tasa de ordenadores personales (14 por cada 100 habitantes) es todavía baja, tanto respecto a la Unión Europea (35/100) como respecto a los Estados Unidos (59/100) desde la llegada a España de Internet, hace poco más de 10 años el camino recorrido ha sido fructífero y esperanzador. Estamos inmersos en una transformación que sin duda significará una importante reestructuración en los roles educativos tanto de profesor como de alumno, significará un nuevo concepto de educación y un nuevo sistema de relaciones. Preparémonos y aprovechemos nuestra corta edad tecnológica para aprender con entusiasmo y amplitud de miras. El futuro está aquí y no hay que dejarlo escapar.
Desde un punto de vista más pedagógico, y si definimos los recursos didácticos (Gonzalo, 1994) como los medios (materiales, humanos y organizativos) que el profesor puede utilizar para planificar y desarrollar las actividades de enseñanza y aprendizaje, podemos concluir que Internet es sin duda uno de ellos, quizá el más potente, útil y aglutinador pero, en definitiva, con las mismas características que cualquier otro. Por ello habrá que aprender a utilizarlo didácticamente si queremos que contribuya a la mejora de nuestros procesos de enseñanza y aprendizaje. Y aprender a sacar partido de un recurso supone conocerlo, manejarlo y ser consciente de sus ventajas y de sus inconvenientes.
Pero hablar de ventajas y desventajas de la Red es algo complejo, para empezar por que no en pocas ocasiones lo que para algunos sectores supone algo positivo, para otros implica un retroceso. Apuntaremos aquí las que nos perecen especialmente destacables.
Internet es un espacio libre, sin fronteras, y precisamente esta concepción de la Red, hace que nuestro pequeño ordenador de sobremesa se convierta en una ventana al mundo y nos dé la posibilidad de viajar virtualmente allí dónde queramos sin limitaciones políticas, sociales o económicas. Esta característica, a priori positiva, puede volverse contra nosotros desde el momento que ofrece también gran cantidad de información poco relevante, poco contrastada e incluso ofensiva o que atenta contra la dignidad de las personas y sus derechos fundamentales.
: Internet ofrece además acceso a gran cantidad de información. Esto se convierte en una ventaja siempre y cuando poseamos las habilidades y destrezas necesarias para poder discernir lo que es válido de lo que no, accediendo a la Red de un modo crítico. Igualmente se convierte en una desventaja cuando lo que provoca es hastío ante la ingente cantidad de información, cuando logra que los alumnos se disipen y cuando les hace pensar que "todo está en Internet" y desechan otras fuentes también válidas de información.
Internet es también un gran "sistema" de comunicación. Así, y en lo que a procesos formativos se refiere, podemos valernos de él, además de para obtener información, para comunicarnos a todos los niveles (alumnos, profesores, personas interesadas en un determinado tema, contactos multidisciplinares y multiculturales...) a través de múltiples herramientas y posibilidades.
Internet es, por último, una herramienta motivante, que puede dar pie a nuevas dinámicas y metodologías y, por ende, aumentar el interés y llegar a públicos diversos, cansados ya de metodologías más tradicionales.
Y, por último, un breve comentario sobre los supuestos procesos de deshumanización que provoca la Red. Efectivamente, el uso excesivo y poco crítico de Internet puede traer consigo problemas y patologías a las que habrá que estar atentos, pero desde mi punto de vista, Internet supone más bien un conjunto de formas nuevas y distintas de comunicación interpersonal y de transmisión del conocimiento, y curiosamente lo uno y lo otro, la comunicación y la transmisión de conocimientos son los dos ejes de cualquier proceso educativo o de formación.
BIBLIOGRAFÍA
Gonzalo, I. En clave de reforma: los recursos didácticos. Ministerio de Educación y Ciencia. Editorial SM. Madrid. 1994.
Adell, J. Tendencias en Educación en la sociedad de las tecnologías de la información. [en línea] Edutec. Revista Electrónica de Tecnología Educativa. Nº 7. http://www.uib.es/depart/gte/revelec7.html 1997 [Consulta el 8 de Septiembre de 2002]
Oficina Estadística De Las Comunidades Europeas (EUROSTAT). La disponibilidad y utilización de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (statistiques sur la société de l'informacion) [En línea]. En: http://www.comadrid.es/iestadis/descarga/ue100402.pdf [Consulta del 13 de enero de 2003]
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