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La preocupación más evidente para los alumnos on-line y, en general, para el público internauta, es el "factor seguridad"
María Rodrigo López, Fundación MAPFRE Estudios
¿Cuál es la realidad actual de la utilización de Internet en las escuelas y organizaciones educativas para los estudiantes y para el profesorado?
Referente a la situación actual de la enseñanza virtual y en cuanto a lo que se refiere más concretamente al ámbito especializado de la Fundación MAPFRE Estudios cuyos programas de formación a distancia están relacionados con las áreas del seguro y la seguridad, podemos decir que la utilización de Internet es cada vez más numerosa. Ciertamente, no se llega a los niveles de contratación on-line que en los productos bancarios, pero es cada vez más elevado el volumen de alumnos que se inscriben en los cursos de seguros y de prevención de riesgos laborales, crecimiento que se encuadra en el volumen de contratación general de todos los negocios virtuales. En nuestro Centro son cada vez más los profesores y estudiantes que nos solicitan ampliar todas las posibilidades que ofrece Internet para mejorar el desarrollo de las clases y facilitar la comunicación entre todas las partes: institución, alumnos y profesores. Actualmente se está trabajando intensamente en la adaptación del Portal Interno para todos las personas interesadas en la Fundación MAPFRE Estudios.
Un número considerable de los alumnos de nuestros programas de formación a distancia via Internet son financiados por las empresas en las que desarrollan su labor y, todavía no es apreciable el despegue de este servicio en cuanto al ámbito de formación por parte de las empresas para sus empleados. Es en la formación de las compañías donde las estimaciones contemplan crecimientos elevados de matrículas para programas de formación on-line, consecuencia del mayor número de empleados que irán utilizando Internet.
¿Cuáles son sus ventajas y sus inconvenientes?
El contenido de los cursos en este soporte electrónico representa una herramienta básica de consulta, de fácil uso y manejo, que permite a todo profesional planificar a su medida el tiempo de dedicación, sin necesidad de desplazamientos. Por otro lado, estos cursos pueden ser utilizados para obtener información por distintos empleados en una entidad, permite una óptima explotación de la información del usuario, disponiendo de la información varios destinatarios; hay que añadir que el almacenamiento de estos programas de formación no ocupa ningún espacio físico. Una de las herramientas de este tipo de formación, el e-mail, proporciona una gran agilidad y claridad en las contestaciones frente al tradicional correo postal, más lento y más caro que el correo electrónico.
Otras ventajas que proporciona este medio es la permisibilidad de diversificar los productos; economizar los costes de impresión; reducir los gastos iniciales de inversión y mantenimiento de las instalaciones, aulas y edificios; minimizar gastos de personal, ya sean técnicos, profesores o de servicios generales; facilitar el acceso a la formación a lugares lejanos y la optimización de los servicios de asistencia.
El acceso a elegir este medio de formación depende en gran medida, aunque cada vez menos y, especialmente en los primeros accesos, de la tradición en el trato, tradición que en el modelo de formación ha venido siendo el trato directo con el alumno.
En la formación virtual a distancia, la asistencia telefónica y el servicio personalizado de tutorías es vital como apoyo, ya que el canal Internet es un canal directo y virtual en el que el alumno puede sentirse desorientado con facilidad y, por esta facilidad, el grado de calidad de la asistencia telefónica y el del régimen de tutorías deben ser elevados.
La preocupación más evidente para los alumnos on-line y, en general, para el público internauta, es el "factor seguridad", por eso algunas entidades han reaccionado con medidas técnicas de seguridad de gran detalle como registrarse como usuarios, protocolos de acceso, tratamiento de los datos de carácter personal y bancario, rigor en las transacciones electrónicas, y facilitar la utilización de diversos medios de pago como la tarjeta de crédito para ir abandonando la domiciliación bancaria.
Para finalizar es conveniente aclarar que los centros de formación deberán satisfacer los deseos de los consumidores para afianzar el uso del canal Internet -algunas ya están encaminadas hacia este objetivo- lo que sin duda supondrá un enorme reto para el sector, que de cumplirlo, le permitirá avanzar lejos de los tópicos tradicionales.
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