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Hoy el estudiante es reacio a la metodología clásica de comprensión, análisis y síntesis y hace bueno aquello de que una imagen vale más que mil palabras
Xavier Catalán Aznar, Director Departamento de Informática de Esic Valencia
Es difícil evaluar el impacto real que Internet tiene hoy como herramienta de trabajo orientada a la metodología educativa. Sin embargo sí es posible dictaminar desde la perspectiva de la experiencia, cómo está penetrando en las distintas organizaciones educativas e, incluso, hacer una previsión de cual puede ser, o debe ser, su papel en el futuro.
Es indudable que Internet nos obliga a replantearnos algunos axiomas que hasta ahora casi eran dogma de fe en el sistema educativo; hoy el estudiante es reacio a la metodología clásica de comprensión, análisis y síntesis y hace bueno aquello de que una imagen vale más que mil palabras aprendiendo de manera intuitiva a través de impulsos visuales. Para él su libro, su cuaderno, su lápiz y papel se circunscriben a las 17 pulgadas de la pantalla de su ordenador. ¿Por qué? Porque sabe que ahí encuentra casi todo lo que le interesa: conocimiento, amigos, entretenimiento. La pizarra tradicional y el papelógrafo tienen hoy una importancia relativa para él.
Internet por tanto debe ser usado y así lo es ya en nuestra Escuela y en otras muchas, no solo como una herramienta de apoyo al conjunto de materias que componen su ciclo educativo, sino como un elemento troncal dentro de ese conjunto. Por ello introducirle en su conocimiento y manejo debe ser competencia de cada Institución.
Esto conlleva un trabajo adicional para el profesorado. Hasta ahora el alumno iba siempre por detrás, hoy en algunos aspectos, sobre todo en los tecnológicos, va por delante. Y no podemos caer en el maniqueísmo de buenos y malos. Hemos de hacer un esfuerzo para adecuarnos a una realidad que el alumno entiende necesaria, y como tal la maneja, y adoptarla a nuestra metodología de enseñanza.
Nuestra Escuela, como tantas otras, cede de manera gratuita sus aulas de informática para que cada alumno pueda usarlas durante las horas lectivas. Está comprobado que el 80% del tiempo que un ordenador esta conectado está siendo usado para acceder a servicios Web. El 20% restante lo es para realizar trabajos de otro tipo. Estamos pues ante una demanda brutal, me atrevo a decir, de búsqueda o intercambio de información en tiempo real. Y aquí podemos hacernos una pregunta ¿verdaderamente hay falta de motivación por parte del alumno para atender y, con ello, aprender en sus horas de clase, o bien el alumno hoy no se motiva necesariamente al son de un horario? ¿Nos hemos planteado que, quizá, el alumno necesita menos explicación y más aplicación?
Son preguntas que, intencionadamente, dejo en el aire porque hoy todavía no tengo una respuesta clara para ellas; pero sigo trabajando en esa posibilidad.
Lo que es incuestionable es que las posibilidades son infinitas. Se habla de Comercio Electrónico, de E-Bussiness, de B2B, C2C, P2P, y ¿por qué no hablar de P2A o A2P? Es decir, profesor-alumno-profesor o viceversa. Tutorías, evaluación de trabajos, metodología de grupos, enunciado de casos, apuntes de trabajo, etc. Todo ello puede ser ofrecido y accedido desde un entorno Web. Muchos ya lo estamos haciendo. Con sus ventajas, indudables, y sus inconvenientes, ciertos también.
Vamos, queramos o no queramos hacia una formación cada vez más virtual y menos presencial. No va a ocurrir mañana, pero ocurrirá y muy probablemente antes de que nos demos cuenta. Por tanto seamos previsores.
Todo lo dicho genera como es lógico ciertos problemas siendo la seguridad de las instalaciones informáticas uno de los más importantes. El uso indiscriminado de los ordenadores en una Institución conlleva el riesgo de la aparición de virus, de la actuación de hackers desde dentro incluso de la propia Escuela, el acceso no deseado a información restringida etc. Por ello el sistema informático debe tener una fiabilidad absoluta, con la dificultad que esto conlleva.
Podemos concluir diciendo que se ha abierto el camino a una fluidez total en la comunicación, a la libertad más absoluta para plantear cualquier cuestión sólo frenada por la restricción técnica de la velocidad en la transmisión de ese conocimiento. Se ha abierto la vía para ofrecer y recibir lo mejor, y desgraciadamente, también lo peor que cada uno llevamos dentro. Es tarea nuestra depurar en el alumno sus vías de acceso, sus inquietudes, sin restricciones coercitivas pero sí con consejos y el ejemplo diario de que esta, que ellos sienten como propia, revolución de Internet, es también la nuestra.
Ese es el gran reto que tenemos. Vamos a por él.
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