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Hay que enseñar a los alumnos teniendo en cuenta las posibilidades reales que nos presentan las nuevas tecnologías
Noelia Sánchez, Enseñanza on Line Escuela Censana
Cuando se habla de la relación entre nuevas tecnologías y educación, hay que plantearse como mínimo tres preguntas: Primero, ¿a qué nos referimos con los términos Nuevas Tecnologías?. Segundo, ¿cuál es el papel de las escuelas dentro de esta nueva era o sociedad de la información? Y tercero, y más importante, ¿qué cambios comporta el uso de las Nuevas tecnologías en las aulas?
Nos referimos a Nuevas Tecnologías de la Comunicación y la Información como la convergencia de dos fenómenos tecnológicos. El primero es el progreso conseguido en los últimos años en todas las tecnologías que se emplean para trabajar con números. La tecnología para trabajar con los números se desarrolla cada vez más rápidamente, ya sea para transmitirlos en mayores cantidades, a mayores distancias y en menos tiempo o para almacenarlos cada vez en espacios más pequeños. Pero al mismo tiempo hemos aprendido a codificar cualquier información en forma de números, que es lo que llamamos digitalización. Por tanto en estos momentos somos capaces de codificar y transmitir a una velocidad de vértigo cualquier información, ya sea en forma de números, texto, sonido o imagen. Este impulso provoca unos cambios fundamentales que afectarán al futuro de nuestras sociedades.
Aún así no hay que dejarse llevar por el entusiasmo, pues aunque la tecnología avanza a pasos agigantados, la realidad es que la sociedad necesita un tiempo de adaptación a los cambios. La historia de la tecnología demuestra que las sociedades y las personas adoptan las nuevas tecnologías en función de sus necesidades e intereses y las usan a partir de sus valores y cultura. Es por este motivo que dentro de esta transformación, el papel de las escuelas respecto a la sociedad de la información es clave.
Una escuela, un liceo o una Universidad están inmersos en el flujo, producción y transformación de información, es por ello que integrar tecnológicamente las escuelas es una necesidad indiscutible. El alumno o estudiante debe ser capaz de sumergirse en este flujo de conocimientos, retroalimentándose, es decir, participando de una forma activa como receptor y también como emisor, integrando los conocimientos adquiridos y usando éstos para producir nueva información. Por otro lado, como ya apuntábamos, la inmersión en las nuevas tecnologías ha de ser gradual y son las escuelas y los organismos educativos los encargados de llevar a cabo este proceso de adaptación.
Sin embargo, diversos estudios realizados entre la población en relación a su adaptación a las Nuevas Tecnologías, -el uso y acceso a Internet, correo electrónico, transferencia de ficheros, telefonía móvil de última generación, etc-, y el equipo tecnológico de los hogares españoles, demuestran que hay un factor sumamente importante que hay que catabolizar. Se trata de la existencia de una gran diferencia en la cultura y el uso de las Nuevas Tecnologías en función de las edades, además de otros factores como la educación, los ingresos, el género o la ocupación profesional.
El hecho de que nos encontremos con un gran estrato de población adulta que no está familiarizada con las nuevas tecnologías y sobre todo que no acaba de decidirse a abordar este asunto por diversos motivos, representa un punto de inflexión en la implantación de la sociedad red. Como la esperanza de vida es muy alta, el peso relativo de los grupos de población con menos educación tecnológica seguirá siendo considerable durante mucho tiempo, lo cual quiere decir que el desarrollo de la sociedad red pasa por iniciativas públicas o privadas que eleven el nivel educativo y la familiaridad con el nuevo entorno tecnológico de los grupos de edad madura y avanzada. Esto no es simplemente una medida de carácter social para evitar la marginación tecnológica de las personas mayores, sino que se trata de un proceso de recualificción de la fuerza de trabajo, que, a partir de los 40 años aparece poco familiarizada en su mayoría con los usos de las Nuevas Tecnologías.
El hecho es que Internet genera en los adultos no informatizados el clásico miedo a lo desconocido, que lleva a que surjan mitos y prejuicios no siempre coincidentes con la realidad. Miedos como el de empezar a navegar y hundirse en el mar de información que ofrece Internet. Es por ello que cuando hablamos de escuelas como centros de adquisición de conocimiento no nos referimos solo a los centros de educación reglada sino que debemos incluir a todas aquellas escuelas que se encargan del reciclaje.
La mayoría de las veces es mucho más fácil poner a disposición del alumno la información y la forma de comunicación con el centro usando las vías tradicionales, es decir, enviando el material docente impreso en papel a través de correo convencional y poniéndose en contacto con el alumno a través del teléfono o fax. No se trata de condenar estas vías de comunicación por ser anticuadas, sino de reforzarlas con las nuevas, acelerando el proceso de comunicación. Paralelamente, hay que hacer un esfuerzo por integrar las nuevas tecnologías en la forma en que se transmite la información, ya que el texto impreso adquiere una nueva dimensión al ser transformado e indexado, con la utilización de gráficos animados, hipervínculos y material multimedia.
Hay que enseñar a los alumnos teniendo en cuenta las posibilidades reales que nos presentan las nuevas tecnologías. Y la realidad es que en este momento el acceso a la tecnología no está al alcance de cualquiera, pues los equipos, aunque cada vez se abaratan más, resultan aún caros. Por ello hay que comenzar enseñando a rentabilizar los equipos y las conexiones, a planificar, a utilizar los horarios de tarifas telefónicas reducidas, y en el caso de Internet, a grabar lo que sea de interés y luego, realizar todo el resto del trabajo (leer, discutir, imprimir) off line, es decir, desconectado.
El alumno-estudiante del siglo XXI debe salir preparado en el área de las Nuevas Tecnologías tanto como debe salir preparado en biología, lenguaje o matemáticas. Es una nueva forma de aprender a escribir y leer, a desechar la información que no interesa. Primero porque las Nuevas Tecnologías tienen mucho que enseñar, no se trata solo de historia de evolución de la humanidad -que no es poco-, y segundo porque el estudiante de hoy en día no puede negar las Nuevas Tecnologías está inmerso o por lo pronto, rodeado de ellas. Uno de los miedos más comunes es decir que "los alumnos pierden la capacidad de investigar y redactar y hasta la buena ortografía", sin embargo no hemos dejado de sumar por usar la calculadora, y por supuesto la palabra sigue siendo palabra en una hoja impresa o en una ciberpantalla de plasma. Lo importante es el uso que se hace y no la herramienta en sí. Si buscamos en librerías y bibliotecas públicas y privadas encontraremos verdaderos bodrios impresos en papel y lujosamente encuadernados. De la misma manera encontraremos en la red amplios cubos de basura entre material realmente interesante. Lo importante en Internet es el contexto, no el contenido. Cuando la información es escasa, entonces si es lo más importante. Pero cuando el volumen de información es poco más que abrumadora, lo más importante es el contexto de la información, el saber buscar y el darle un significado a cada dato. Es necesario educar ofreciendo a los alumnos herramientas necesarias para darle sentido a las cosas y para comprenderlas.
El uso de las nuevas tecnologías en las aulas no deriva a la desaparición de éstas, sino a un cambio en el sistema de adquisición de la información, con una amplia proliferación del lenguaje audiovisual y los soportes multimedia.
Esto, desde el punto de vista de los educadores, es fundamental, porque nuestros esquemas mentales tienen que cambiar, ya que asociamos la falta de conocimientos con la falta de información y eso ahora, evidentemente, ha cambiado, porque la causa principal de la falta de conocimiento es principalmente el exceso de información, además de la falta de habilidad para procesar la información necesaria en este contexto donde nos encontramos hoy. Las habilidades de antes -recoger mucha información- con las de ahora -procesar la inmensa cantidad de información disponible- no tienen nada que ver. Es un vicio que todavía tenemos debido a la escasez de información que antes teníamos. Un vicio que debemos erradicar paulatinamente hasta conseguir utilizar las nuevas herramientas de que disponemos y de las que dispondremos en un futuro próximo.
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