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Faut-il câbler la tour d'ivoire ? (¿Hace falta "cablear" la torre de marfil?)
Miguel Santamaría Lancho, Director de Tecnologías Avanzadas de la UNED
Esta frase colocada sobre una pancarta en una fachada de uno de los viejos edificios de La Sorbona (torre de marfil donde las haya) recibía a finales de septiembre del 2000 a quienes participábamos en un Seminario Internacional sobre las nuevas tecnologías y la Universidad. Nuestros vecinos del norte siempre han encontrado bellas palabras para plantear los problemas. Mi decano, aunque sólo es de Córdoba, cuando discutíamos en mi Universidad sobre estos problemas, nos decía que no era lo mismo cablear un edificio de nueva planta (en alusión a las modernas universidades virtuales que han surgido en los últimos años) que cablear un palacio del siglo XVI (en referencia a las Universidades que, como la mía, surgieron antes de que las nuevas tecnologías nos invadieran. Quien esto escribe ni es francés, ni tan siquiera de Córdoba, nació en Madrid y piensa que en realidad lo que hemos cableado no ha sido ni una torre de marfil, ni un palacio del siglo XVI, sino uno de esos poblados de absorción que surgieron en la España de los últimos años del franquismo para paliar los desequilibrios del desarrollismo de los años sesenta. Sobre esta experiencia pretendo reflexionar en las líneas que siguen.
En los últimos cuatro años mi Universidad como casi todas las Universidades españolas se ha hecho la pregunta que encabeza esta intervención y le ha dado una respuesta. Lo cierto es que la repuesta ha generado otras muchas preguntas para las cuales aún no tenemos todas las respuestas. Permítanme compartir con ustedes esas preguntas con la intención de compartir también sus respuestas. Para responder al reto que supone la utilización de Internet, la UNED diseñó lo que se denominó Plan de Virtualización de la Universidad que ha conseguido en la actualidad ofrecer más de 500 cursos virtuales de las diferentes licenciaturas y postgrados, en los que 77.000 estudiantes son atendidos por 3.000 tutores.
La primera reflexión que deseo plantear es que el reto de la incorporación del uso de Internet no ha sido distinto para la UNED respecto a otras universidades presenciales. Los profesores de la UNED han visto esta incorporación como una nueva exigencia con relación a las tareas que venían desarrollando hasta la fecha.
Uno de los problemas que hemos encontrado ha sido la escasez de incentivos que el sistema de promoción del profesorado en la Universidad española establece para estimular la labor docente de los profesores. El peso asignado a las tareas de investigación en la promoción del profesorado relega a un papel secundario la actividad docente. La incorporación de Internet a la docencia implica profundos cambios en el papel del profesor, y en la forma en que se relaciona con los estudiantes. La adaptación al nuevo rol, la preparación de materiales y el mayor tiempo dedicado a la atención de los estudiantes es visto por los profesores como una amenaza al progreso de su carrera académica, pues les resta tiempo de su actividad investigadora. Sería de desear que las autoridades competentes, si están convencidas de la importancia de contar con profesores dedicados a tareas docentes, modifiquen la situación actual.
Por otra parte, el profesor siente desconcierto e inquietud frente a sus nuevas obligaciones. El marketing de la enseñanza en línea (un profesor a su disposición las 24 horas del día) genera expectativas en los estudiantes y una cierta angustia en los profesores. Cuando se contrata a un profesor para impartir docencia siempre están delimitadas las horas de clase y las horas de consulta, pero cuando se le contrata para atender un curso en línea es imposible decirle cuantas horas le llevará atender su curso, cúantos mensajes habrá de responder, etc. . Hemos de reconocer que en muchos casos la implantación de cursos en línea se está haciendo a costa de un sobreesfuerzo de los docentes que los atienden. Es cierto que para los estudiantes el acceso a sus profesores es mucho más sencillo y reciben una mejor atención, pero ello requiere asumir para quienes deseen implantar esos sistemas de enseñanza unos elevados costes en recursos humanos.
La adaptación al nuevo papel, menos tiempo dedicado a las clases y la preparación de materiales requiere, dotar al profesor de una serie de apoyos técnicos y metodológicos. Fue necesario crear una nueva Unidad dentro de Universidad. Asi surgió la Unidad de Virtualización Académica, a ella se incorporaron no solo informáticos sino principalmente jóvenes licenciados en las disciplinas que se iban a virtualizar. Fue más sencillo entrenar a estos licenciados en derecho, psicología o económicas en el uso de herramientas informáticas, que a informáticos en Derecho, Psicología o Economía. El perfil de los especialistas incorporados a la Unidad de Virtualización facilitó el diálogo con los docentes y que estos recibieran sugerencias sobre materiales adaptados a la web y adecuados a la naturaleza de sus respectivas disciplinas. Esta Unidad ha alcanzado rápidamente unos elevados niveles de eficiencia y calidad en la producción de contenidos para Cursos Virtuales.
La implantación del uso de Internet entre el profesorado ha supuesto también un reto de formación. En la UNED ha sido necesario ofrecer una formación básica en el uso de Internet y en la metodología básica de la enseñanza en línea a más de 2600 tutores repartidos por todo el territorio en los últimos tres años. También es cierto que la propia Red ha ofrecido soluciones muy eficaces para resolver esos problemas de formación.
Han surgido nuevos espacios de comunicación e interacción. Desde hace dos años viene funcionando un espacio en el que los profesores tutores de la Universidad pueden comunicarse entre sí. En la actualidad tienen acceso a esta zona más de 3000 tutores. ¿Imaginan ustedes que cualquier profesor dispusiera de un medio tan sencillo de utilizar como un foro, para dejar bien claro a todo el mundo sus motivos de descontento?. En un proceso tan complejo no siempre fue posible preveerlo todo, ni hacer que las cosas funcionasen sin problemas. El malestar y el descontento ha encontrado una forma de difusión eficaz en los foros. Para las autoridades académicas ha sido un reto mantener abierto este canal de comunicación y ha exigido por todos un fructífero ejercicio de la capacidad de diálogo y negociación.
También estos espacios han generado conflictos y tensiones respecto a los sistemas de representación. El mecanismo tradicional de representación se ha visto en ocasiones puenteado por la eficacia de los nuevos sistemas de comunicación. Para todos ha supuesto un desafío el abrirnos a nuevas formas de participación y representación.
Finalmente, estos espacios masivos de comunicación e interacción han hecho aparecer de forma espontánea grupos de trabajo como ACTA (Aplicaciones y Contenidos Telemáticos Abiertos) en el que se han integrado profesores tutores y docentes de diferentes lugares para promover el uso del software libre y abierto dentro de la Universidad, así como de contenidos didácticos.
Desde el punto de vista económico los principales desembolsos, contra lo que pudiera pensarse en un principio, no han tenido que ver con la tecnología, ni siquiera con la creación de contenidos, el principal desembolso es la retribución de los profesores tutores que atienden a los estudiantes. Estos pagos representan el 85% del total de los costes, frente a un 10 por ciento de la virtualización de cursos y un 5 de la infraestructura técnica (software y servidores).
Por lo que se refiere a los estudiantes los servicios de tutorización telemática están disponibles para todos los alumnos matriculados en las 14 titulaciones (Licenciaturas y Diplomaturas) incluidas en el Plan de Virtualización. Una de nuestras sorpresas ha sido comprobar que aún estando disponibles para todos, un porcentaje muy significativo de los estudiantes no hacen uso de estos medios. Es decir, muchos siguen prefiriendo el sistema tradicional de aprendizaje a distancia que combina materiales impresos con metodología específica y la tutorización presencial en los 60 Centros Asociados que la Universidad tiene distribuidos por todo el territorio. Excepto en titulaciones relacionadas con la Informática o las titulaciones técnicas el porcentaje de alumnos de la UNED que utilizan Internet es ligeramente superior al porcentaje de usuarios de Internet en el conjunto de la población española. Es decir, aún no existe una demanda universal por parte de los estudiantes en lo que se refiere a servicios de apoyo docente a través de Internet. Quizás esto explique el crecimiento del alumnado de la UNED en Cataluña, pese a la puesta en marcha a mediados de los 80 de una importante universidad virtual como la U.O.C. Esta Institución y la UNED están atendiendo demandas de formación a distancia diferenciadas. La situación, sin embargo, es muy distinta en el caso de las enseñanzas de postgrado, especialmente aquellas dirigidas a profesionales que desean reciclarse o completar su formación.
En definitiva, el camino solo ha comenzado, muy probablemente el "cableado" va a modificar sustancialmente el trabajo de los profesores y tendrá implicaciones metodológicas. El aprender ira relegando al enseñar y los estudiantes pasarán a adoptar actitudes cada vez más activas en la construcción de su propio conocimiento.
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