|
La realidad nos indica que las aulas de informática están infrautilizadas y el profesorado no saca partido de sus posibilidades
Ramon Barlam Aspachs, Presidente de iEARN-Pangea y profesor de atención a la diversidad (educación secundaria)
Si bien hasta el momento las valoraciones sobre la utilización de internet
han sido de carácter cuantitativo, preocupándose las autoridades educativas
obsesivamente por las ratios alumno/aula (con resultados diferentes según
las fuentes) empezamos a observar (ya era hora) una preocupación creciente
sobre su uso cualitativo. Mi opinión es más bien pesimista: La realidad
nos indica que las aulas de informática están infrautilizadas y el
profesorado no saca partido de sus posibilidades. Los motivos son numerosos
y voy a referenciar algunos de ellos:
· La insuficiente inversión de las administraciones educativas, que si bien
algunas han llevado a cabo un esfuerzo en equipamientos, conexiones y
formación, no facilitan -entre otras cosas- las condiciones apropiadas para
un mantenimiento técnico diario ni un soporte pedagógico suficiente que
estimule al grueso del profesorado. El coordinador de informática debe
tener a su cargo -en muchas ocasiones- un 'parque' tecnológico de más de 50
máquinas, escáners, impresoras, hubs, etc. y mantener la red funcionando
sin problemas con una dedicación de tan solo tres horas semanales.
· La poca flexibilidad de la práctica docente diaria que impide y dificulta
el trabajo multidisciplinar, aspecto que se va a agravar enormemente con la
inminente imposición de la Ley de Calidad Educativa. A esto podemos añadir
la falta de mobilidad del profesorado y una política de incentivos (que no
tienen por qué ser necesariamente económicos): los profesores deberían
poder asistir com más frecuencia a jornadas y congresos (incluso en el
extranjero), como ocurre a nivel universitario, para conocer experiencias,
establecer contactos y en definitiva, estar más formados. Continuamos
encerrados en las paredes de los centros, aislados, y esto no ayuda a
construir lo que hemos definido como 'la escuela en red'.
· El divorcio existente entre universidad/escuela desde los inicios del
proceso de introducción de internet: Existen numerosas experiencias, que
son referencia incluso para otros países, surgidas de las aulas de este
país y que aún hoy son desconocidas en nuestras universidades. Maestros y
profesores de infnatil, primaria y secundaria de nuestra organización
(iEARN-Pangea) han estado desde el 94 hasta el presente en Budapest,
Melbourne, Chattanooga, Pequín, San Juan de Puerto Rico, Ciudad del Cabo y
en otras partes del mundo explicando experiencias infravaloradas e
ignoradas en nuestro país pero consideradas como muy interesantes e
incluso ejemplares por nuestros colegas extranjeros.
No existen, hoy por hoy, redes telemáticas horizontales como las que
existen en otros países y que permiten al profesorado participar
activamente: compartiendo materiales de creación propia, opinar libremente,
etc. No se potencia la difusión de buenas pràcticas educativas relacionadas
con internet. Sólo se dan a conocer aquellas promovidas por
administraciones educativas y las llevadas a cabo por grandes empresas e
iniciativas.
· Y por último, y lo más grave de todo: el profesorado de a pie, aún cuando
una vez más se le da por resolver -sin recursos ni orientaciones
adecuadas- el 'marrón' de la incorporación de internet en las aulas, no ha
sido tenido en cuenta para nada en todo este proceso.
De todos es sabido que la 'nueva tecnología' más difundida entre los
jóvenes es la telefonía móvil. Los 'messanger' son el equivalente en
internet de de este fenómeno que debería despertar más interés entre
sociólogos y lingüistas. Con internet ocurre los mismo que con la TV en su
momento: su uso descontrolado y abusivo conduce a situaciones de
dependencia, patológicas en muchas ocasiones. La paradoja es que nos
encontramos ante una herramienta de gran potencia, como lo han demostrado
los ciudadanos con sensibilidad y conciencia global que detuvieron
lapidaciones en Nigeria, o los consumidores catalanes doblegando la
arrogancia de la empresa de lácteos Pascual. Como lo han demostrado los
millones de ciudadanos que han intentado parar la guerra y continúan
protestando.
En las altas esferas del poder ésta debe ser precisamente una de las
máximas preocupaciones y quizas sea el internet que quieren ver alejado de
las aulas.
Todo ello demuestra y resume en mi opinión cuál es el estado real de
internet en estos momentos. Como en otras muchas cuestiones: en la cola de
Europa. Pero ahí estamos, intentando dignificar la profesión docente y no
perder el tren pese a tantas dificultades, con la cara bien alta.
|