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"Que aparezca en un aula un niño proveniente de otro país tiene que ser un ejercicio de enriquecimiento mutuo"
Entrevista a Miquel Àngel Essomba, Departamento de Pedagogía Aplicada de la Universitat Autònoma de Barcelona
Defina "escuela intercultural"
Se trata de una escuela que responde a un modelo social de relación entre diversos grupos étnicos y culturales que también es intercultural. Una escuela que considera que las culturas no son estáticas sino dinámicas, que las relaciones entre individuos con orígenes culturales diversos están condicionadas no sólo por aspectos axiológicos sino también políticos, económicos, etc... Una escuela que, en definitiva, asume la igualdad de derechos entre las personas y el mestizaje como unos de los contenidos nucleares de su proyecto educativo.
En el libro 'Construir la escuela intercultural' usted dice que el sistema educativo es probablemente el espacio social más adecuado desde donde trabajar para la integración de las personas inmigrantes. ¿Qué se hace desde la escuela en este sentido?
Debemos recordar que la escuela es, hoy por hoy, la única institución social por la cual pasa toda la población sin excepción durante un período de tiempo que se extiende a un mínimo de 10 años. Esto es incuestionablemente significativo. Por lo tanto, la escuela no es sólo un espacio dedicado a los aprendizajes (cada vez menos) sino también a la socialización, a la adquisición de cantidad de códigos y al desarrollo de cantidad de comportamientos que serán básicos para el ejercicio de derechos y deberes en la vida adulta. En este sentido, lo que la escuela hace en estos momentos es poner en contacto a los hijos e hijas de familias inmigradas con los contenidos propios del grupo mayoritario. Que eso se haga desde una óptica de inclusión o bien de asimilación es otra cuestión.
¿Y qué podría hacer el sistema educativo pero no lo hace porque se encuentra con limitaciones? ¿Cuáles son los límites legales, sociales, económicos… con que choca?
El sistema educativo tiene los límites que las autoridades educativas quieren que tenga. Hace falta, en primer lugar, voluntad política clara y firme de impulsar el proceso de inclusión de alumnos pertenecientes a minorías culturales desde una aproximación de justicia social y equidad. Y una vez eso, tomar la temperatura a la realidad actual para saber de cuánto tiempo se deberá disponer y cuántas energías se deberán dedicar para poner en marcha los dispositivos de cambio e innovación. Aun así, no deberíamos ser ingenuos y, además de reclamar un sistema educativo inclusor, exigir un sistema socioeconómico que garantice que la igualdad de oportunidades educativas de todos los alumnos, con independencia de su origen, podrá realmente ser ejercida. Y para conseguir eso mucho tendrán que cambiar las leyes y los planteamientos
generales actuales con respecto a la situación de los extranjeros extracomunitarios en España.
Por
lo que respecta a la atención a la diversidad
en el aula ¿sabría decirnos cuál es
la zona geográfica de España más
experimentada y preocupada por el tema? ¿Existe
mucha diferencia entre el trato a la diversidad
de las escuelas españolas y el trato de las
escuelas de otros países europeos?
La atención a la diversidad surge como un principio nuclear del diseño del sistema educativo propugnado por la LOGSE, ya que según Coll (1999) los sistemas educativos comprensivos (y el nuestro lo es) que mejor funcionan son aquellos que han invertido grandes esfuerzos y recursos en atender mejor la diversidad del aula. De todos modos, y haciendo referencia a Europa, la diversidad es una cuestión que se aborda sobre todo al hablar de secundaria, puesto que en todos los países la cultura educativa de esta etapa se ha caracterizado por ser, en mayor o menor grado, instructiva, propedéutica y selectiva, una concepción muy alejada de lo que debería ser una visión inclusiva del aula y comprensiva de la enseñanza. En este sentido estamos igual, puesto que aquí el debate de la diversidad se está centrando en la aplicación de la ESO, la etapa protagonista
del nuevo sistema. Pero hay algo que sí debemos aprender, como mínimo dos cosas. En primer lugar, debemos tener en cuenta que, tal como afirma Contreras (1999), la actual reforma ha cambiado los discursos pero no ha cambiado las prácticas en la mayoría de los casos. Y en segundo lugar, teniendo como referente la experiencia del sistema educativo suizo durante los últimos 20 años, un incremento sin más de los recursos no se traduce automáticamente en una mejora de la calidad de la atención a la diversidad en las aulas.
En un aula con alumnos de diferentes culturas, ¿cuáles son las principales dificultades con que se encuentra el profesorado?
Es difícil responder de forma generalizada a esta pregunta. Yo diría que las dificultades que encuentra el profesorado van asociadas directamente a la propia ideología docente. Un profesor insensible a la diversidad cultural no tendrá ningún problema ante un muchacho o muchacha de origen extranjero recién llegado, simplemente lo ubicará fuera del aula con algún profesor de apoyo externo para que aprenda la lengua y en el momento que el alumno demuestre una competencia lingüística suficiente, le permitirá entrar de nuevo a clase y le tratará como a uno más, sin tener en cuenta todo el bagaje diferenciado que es persona puede llevar. Sin embargo, un profesor preocupado por satisfacer las necesidades de todos sus alumnos y que cree en la educación como un instrumento compensador de las desigualdades sociales, se verá involucrado en un montón
de debates éticos y metodológicos que tendrá que afrontar para conseguir ofrecer la calidad educativa y el trato personal que se merece el niño inmigrado. Temas como el aprendizaje comunicativo y no exclusivamente lingüístico, el respeto a los valores positivos propios de cada cultura, etc... serán motivo de preocupación y de indagación para este último.
¿Cómo afrontar estas dificultades y ayudar al niño inmigrante a adaptarse al resto del grupo (y viceversa)?
Hablar de adaptación es algo que deberíamos desterrar de nuestro discurso pedagógico. Por suerte, el enfoque que cada vez toma más fuerza en el campo educativo es el de la inclusión, que entiende que el proceso de ajuste entre individuos con características diferentes pasa por un reconocimiento equitativo de todos ellos y de intervención a partir de las características propias de cada uno. Que aparezca en un aula un niño proveniente de otro país no tienen que ser más que un ejercicio de enriquecimiento mutuo a partir de la potencialidades y los aspectos positivos que todos los alumnos tienen. El vaso siempre está medio lleno y no medio vacío. Un ejercicio muy sano para trabajar en esta línea es, por parte del docente, intentar mirar al alumno extranjero del aula desde todas la dimensiones (cognitiva, social, emocional, ...) excepto la cultural,
para darse cuenta así de la cantidad de variables que también puden tenerse en cuenta de esa persona.
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¿Algunos de los problemas en el aula pueden provenir del desconocimiento entre culturas y de prejuicios existentes?
Lo del desconocimiento es relativo, si partimos del principio dinámico de cultura. Lo que hace daño de verdad es el sistema de prejuicios asociado a determinados colectivos o grupos. A veces en las escuelas, con la mejor de las intenciones, se comenten errores descomunales. Por ejemplo, llega un niño marroquí, y a la hora de comedor sin ninguna consulta previa se le priva de comer cerdo porque se parte del presunto principio que los musulmanes no pueden comer este tipo de carne. ¿Es que todos los niños marroquíes son musulmanes? ¿Es que todos los niños musulmanes siguen estrictamente los preceptos religiosos que imperan en su país de origen? ¿Por qué no se le ha preguntado a sus padres qué tipo de régimen alimenticio quieren que siga su hijo? Además, debemos tener en cuenta que no es lo mismo ser marroquí en Marruecos que marroquí, por ejemplo, en Ciudad
Real. El entorno hace que la propia identidad cultural adquiera nuevos matices, puesto que la identidad cultural también está asentada en un principio de dinamismo y transformación constante.
Un alumno nuevo,
con diferente cultura y diferente idioma, ¿tiene
que ser uno más en la clase o necesita un
tratamiento especial?
Las dos cosas, pero cada cosa a su tiempo. Está claro que un niño de incorporación tardía necesita de una atención inicial personalizada, que le ayude sobre todo en el proceso de inclusión en el nuevo centro y contexto sociocultural, pero a la larga se debe ir avanzando hacia una concepción de este alumno como uno más en la clase, si eso quiere decir que, como al resto, se le ofrecerá una correcta atención a sus características individuales y no participará de un entorno que impone pautas y procesos uniformizadores para todos, incluidos los autóctonos.
Así ¿ve la integración en la escuela como un proceso de asimilación cultural o como un respeto a las diferencias?
La inclusión en la escuela (que no la integración) no es ninguna de las dos cosas. Incluir en las aulas alumnos de diferentes procedencias significa creer en el principio de mestizaje cultural, es decir, tomar partido por reelaborar y reinterpretar los contenidos culturales presentes en el aula y potenciar la construcción de nuevas unidades de significado compartidas por todos los individuos y abiertas al diálogo con el entorno.
¿El actual currículum escolar tiene en cuenta estas diferencias culturales?
Insisto en que esto de las diferencias culturales es muy relativo. Podemos encontrar grandes diferencias entre los miembros de la primera generación de inmigrados y la población autóctona, ya que los primeros han nacido y crecido en un entorno social y cultural diferente al español. Pero los alumnos extranjero de nuestro sistema, personas que han nacido o crecido ya en España, desarrollan un complejo proceso de construcción de su identidad personal basado en las aportaciones fruto de su socialización primaria (la familia) y secundaria (la escuela), con lo cual es muy fácil encontrarse con un chaval de familia paquistaní o una chica de origen filipino que vista con chándal, que beba Coca-Cola y que escuche música rock o reggae como cualquier otro muchacho español. Así, el currículum lo que debe tener en cuenta es la condición de ofrecer oportunidades
a todo el mundo para que pueda ser reconocido en su propia identidad libremente construida y para que pueda encontrar espacios donde desplegar sus potencialidades.
Si no es así, ¿cómo adaptar el currículum pensado para una cultura occidental a otra cultura y religión?
La adaptación del currículum, válida para todo tipo de alumnado, pasa inevitablemente por un mayor grado de autonomía y descentralización de los centros educativos, dinámica que debe verse acompañada de un incremento de recursos y una aceptación radical de la diversidad no sólo de personas sino también de instituciones. Con un currículum flexible, abierto y conectado con las necesidades del entorno y de los individuos de la escuela, no tendría sentido interrogarnos sobre el proyecto curricular en estos términos.
Haga la carta
a los Reyes Magos, ¿qué pide para la escuela
en relación a este tema? ¿Y qué pide
para el profesorado?
A la escuela le pido mucha memoria para que no olvide, como la sociedad ha hecho desde hace largo tiempo, que en nuestras aulas todavía hay niños y niñas gitanos que presentan unas características socioculturales diferenciadas a las de la mayoría social, alumnos que tienen tanto derecho a recibir una enseñanza adecuada a sus necesidades específicas desde una óptica inclusiva como los niños extranjeros. Creo que, casi como siempre, la aparición de un nuevo fenómeno, nos ha llevado a considerar de forma implícita y errónea que el fenómeno anterior ya ha desaparecido. Y al profesorado le pido muchos libros y una actitud receptiva y abierta a los cambios, algo que debe ir acompañado inevitablemente de una profunda transformación del panorama educativo y de enseñanza que está dibujando en estos momentos el Gobierno español.
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