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La formación es un factor decisivo para las empresas dinámicas que tratan de dar respuesta a las demandas constantes de un mercado globalizado cada vez más competitivo. Las nuevas tecnologías de la información están adquiriendo un papel muy importante provocando nuevas maneras de entender la formación no como un hecho puntual sino como un proceso de aprendizaje permanente.
En este contexto, la inversión en formación representa un doble beneficio: por un lado, asegura la competencia profesional y el nivel de empleabilidad de los trabajadores y, por otro, aumenta la competitividad de la empresa, de lo que se infiere que:
1. La oferta de másters debe estar diseñada en función de las necesidades profesionales de la organización
Una de las finalidades primordiales de un máster es garantizar la incorporación de sus participantes al mundo laboral. De ahí la importancia de establecer canales de comunicación efectivos entre la oferta académica y las demandas reales de la empresa.
Asimismo, la planificación de la formación es absolutamente necesaria, pero debe ser lo suficiente flexible como para adaptarse a nuevas situaciones y exigencias. No debemos olvidar que la planificación actúa en dos vías: la vía reactiva, centrándose en las necesidades presentes y la vía proactiva, creando necesidades futuras.
2. La formación debe tener un carácter eminentemente práctico
Los másters se componen de dos partes claramente diferenciadas: Información, donde se incluye la trasmisión de contenidos, criterios y la Acción o aplicabilidad y transferencia de los contenidos en la realidad de la actividad profesional a través del desarrollo de casos y experiencias prácticas.
Los másters deberían garantizar un programa de prácticas en las empresas paralelo al desarrollo de los contenidos teóricos realizado por la institución educativa ya que de lo que se trata es de formar profesionales y no de adiestrar estudiantes.
3. El papel del profesorado en estudios de tercer ciclo
Los contenidos de los programas de máster deberían ser desarrollados en mayor medida por profesionales en ejercicio permitiendo así un acercamiento a la realidad de la práctica diaria. Como son profesionales y académicos, la institución que realiza el máster les debe facilitar metodologías, herramientas y recursos que les permitan realizar una clara exposición de la materia a tratar.
4. Un máster debe formar especialistas con visión global e internacional del mundo de las organizaciones
La demanda mundial crece, lo que obliga a competir con empresas de todo el mundo. Además la internalización de la economía así como la liberalización de sectores y mercados exigen a las empresas redefinir sus estrategias apostando por especialistas con capacidad de innovación que sean capaces de dar respuesta a las demandas de los clientes.
Resumiendo, la formación es una necesidad inherente en el seno de la empresa. La formación de los trabajadores de hoy es un proceso que dura toda la vida. Las áreas de la Empresa en las que es necesario desarrollar nuevos programas de máster:
- Tecnología: la ofimática e Internet tendrán un papel muy importante dentro del área tecnológica. Asimismo en el mundo empresarial se observa el interés que despiertan el diseño de páginas webs así como el diseño gráfico y la autoedición.
- Management: conocer y aplicar las metodologías y herramientas de gestión de todos los procesos que se llevan a cabo en la empresa: gestión de personal, estrategia, proyectos, etc. Se trata de reforzar el papel del mando como responsable de personal potenciando los factores de liderazgo y la conducción de las relaciones laborales y humanas para conseguir una organización más ágil y eficaz.
- Marketing: analizar el impacto de las nuevas tecnologías en esta área sobretodo en aspectos como la atención al cliente y el uso de los medios de comunicación y publicidad en la empresa.
- Economía y finanzas: la internalización y la globalización de mercados, el impacto de la introducción del euro entre otros muchos cambios, provoca la necesidad de formarse, en algunos casos, o reciclarse, en otros, en aspectos contables y fiscales que repercuten en el funcionamiento de las organizaciones.
- Recursos Humanos: la función de Recursos Humanos ha evolucionado en el transcurso de estos últimos años desde posturas disciplinarias y normativas, pasando por una etapa más técnica, hasta priorizar las políticas de desarrollo personal. Actualmente, la misión del profesional de Recursos Humanos no es meramente administrativa sino estratégica y, por esa razón, los profesionales dedicados a la función de Recursos Humanos necesitan formarse en temas de motivación, selección, comunicación, retribución,... De esta forma serán capaces de liderar, planificar y coordinar la gestión integral de las personas, bajo los objetivos, principios y filosofía de la empresa. Asimismo también están atentos al desarrollo de las nuevas tecnologías ya que éstas pueden optimizar su trabajo.
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