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Es bien sabido y conocido por todos el problema que supone no dominar un idioma a la hora de buscar trabajo
Mª Dolores Sotodosos Tejedor, Directora de Marketing de Center for Cultural Interchange
Es bien sabido y conocido por todos el problema que supone no dominar un idioma a la hora de buscar trabajo. El nivel preferido por todos a la hora de evaluar nuestro conocimiento de la lengua extranjera es el de intermedio, pero cuando llega la hora de la entrevista, y se examina oralmente, el sujeto se pone nervioso, no entiende lo que le preguntan y no puede expresarse con claridad. Ello desemboca en su eliminación en el proceso de selección.
El perfil de esta persona es el de alguien que lleva estudiando inglés desde su infancia, que ha acudido a numerosas academias, y que tras dejarlo aparcado durante la carrera universitaria lo ha vuelto a retomar recientemente.
Si esta persona lleva estudiando una lengua extranjera más de 15 años, ¿Qué ocurre? ¿Dónde está el problema? ¿Dónde fallamos? Los factores son distintos en cada persona, pero en líneas generales, podemos resumirlos en los siguientes.
Tradicionalmente, la asignatura de lengua extranjera en España se ha considerado en el ámbito educativo oficial como de segundo orden. Esto ha conllevado que ni los alumnos se tomaran en serio esta materia ni que los profesores tuvieran medios suficientes para impartir sus clases correctamente (un número excesivo de alumnos por clase, no contar con tecnología moderna, ?), . Todo esto ha conducido a que el alumno no ha sido constante en su estudio ni se ha esforzado lo suficiente como lo ha hecho para otras asignaturas tales como matemáticas o biología.
Cuando se comenzó a tomar conciencia de la importancia de un idioma para una carrera profesional, se recurrió a academias privadas. Pero de nuevo la falta de tiempo (los alumnos no han seguido clases regularmente, o tan sólo lo hacen durante dos o tres horas a la semana) ha impedido que puedan desarrollar su labor todo lo brillantemente de lo que son capaces.
Si a esto sumamos que España no ha recibido mucha influencia de otras culturas recientemente, nos encontramos con que el español universitario no ha estado expuesto a otras lenguas y no siente la necesidad real de aprenderlas.
Esto puede parecer un panorama desolador, pero las cosas están cambiando y tenemos razones para ser optimistas. Con todos los flujos de inmigrantes que nuestro país recibe, estamos más abiertos al significado de aprender lenguas diferentes.
Si el alumno cambia su actitud, y dedica el tiempo y el esfuerzo necesarios para adquirir una segunda lengua, con la constancia como elemento básico, el primer paso para conocer un idioma está asegurado.
Y sobre todo, viajar al extranjero. Conocer el país cuya lengua se está aprendiendo, es fundamental. Durante 24 horas al día, el alumno está contacto con una lengua que no es la suyo, y siente la necesidad de expresarse en otro idioma. Es un estudio intensivo que acelera el proceso de aprendizaje infinitamente más rápido que cualquier otro método. Por supuesto las estructuras gramaticales son fundamentales en la adquisición de una lengua no nativa, pero una vez adquiridas, el lenguaje oral pasa a ser el gran protagonista.
Viajar al extranjero no sólo obliga al estudiante a expresarse en esa lengua, sino que además, recibe información sobre esa cultura, y ello incide directamente en los modos de expresión. Esta inmersión en la cultura es sólo realizable a través de viajes al extranjero.
Es por ello, que es imprescindible para todo aquel universitario o no universitario que aspire a un trabajo cualificado realizar un programa educativo en el extranjero. Le va a permitir no sólo aprender una lengua, sino abrir su mente, exponerse a distintos modos de vida que le serán absolutamente necesarios para desenvolverse en una vida laboral internacional.
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