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Orientación en la universidad: más allá de lo académico
Enric Benavent Vallès, Profesor Escola Universitària de Treball Social i Educació Social Pere Tarrés de la Universitat Ramon Llull
La orientación educativa y profesional en la universidad no debe limitarse a la orientación previa a la elección de la carrera y a la orientación destinada a entrar en el mundo laboral. La demanda de orientación para el joven universitario puede tener un carácter académico y profesionalizador o puede tener un carácter de orientación personal. A menudo detrás de una demanda se esconde la otra.
En las escuelas universitarias de Trabajo Social y Educación Social Pere Tarrés de la Universitat Ramon Llull hemos entendió siempre que el acompañamiento al estudiante es un factor esencial de nuestro proyecto educativo. Creemos que es especialmente necesario al tratarse de una formación para jóvenes que quieren entrar en el mundo de las profesiones sociales, donde para ejercer con éxito la profesión es necesario un buen nivel de madurez y de estabilidad personal y emocional.
Acompañamiento y orientación desde antes de entrar hasta después de salir.
Todos los estudiantes que han solicitado matricularse en nuestro centro son convocados para iniciar el proceso de acogida que consta de dos partes: una prueba donde el estudiante manifiesta sus motivaciones intereses y experiencias sobre la profesión, y una entrevista personal con un profesor con el objetivo de contrastar los contenidos de la prueba, aclarar dudas sobre los estudios y sobre la profesión, detectar posibles carencias, y enseñarles los locales y servicios de la escuela universitaria.
Esta entrevista previa a la matrícula es especialmente importante para los estudiantes que van a seguir los estudios via internet mediante la Modalidad Abierta de Formación. Se trata de estudiantes con una media de edad más alta que los presenciales, con obligaciones laborales y familiares y a menudo que hace tiempo que no estudian. En estos casos la entrevista tiene además la función de ajustar el principio de realidad y adecuar la carga lectiva a las posibilidades reales de éxito.
Desde el inicio de curso todos los alumnos están asignados a un grupo de seminario. Este grupo de 15 estudiantes con el acompañamiento de un tutor trabajará durante todo el curso y a razón de 6 horas semanales sobre aspectos relacionados con el rol y las actitudes del profesional. Cada tutor mantiene a lo largo el curso un mínimo de tres entrevistas personales con cada estudiante con el objetivo de reorientar, reforzar o incentivar las actitudes básicas que debe tener el profesional social. En el marco de estas entrevistas muy a menudo aparecen necesidades de orientación de tipo personal: inseguridad, desajuste de expectativas y dificultades personales de diversa índole.
Al final del primer curso los estudiantes tienen la posibilidad de comentar con el tutor la configuración de su propio currículum académico, y son orientados en la toma de decisiones para la elección de asignaturas optativas y ámbitos de prácticas de cara al segundo curso.
El seminario de segundo curso tiene una estructura similar al primero. En este caso el tutor ejerce un papel de orientador del alumno con relación a sus habilidades de trabajo en equipo, mediante tutorías individuales y de grupo. Durante el segundo cuatrimestre, en que el estudiante empieza su primer periodo de prácticas de 40 h el tutor debe acompañar al estudiante en el que es su primer contacto con el mudo profesional. En este momento aparecen las primeras crisis, las primeras dudas sobre las propias aptitudes. El tutor tiene un papel fundamental de ayuda para consolidar la autoimagen del estudiante.
Durante el tercer curso académico los estudiantes deben hacer 360 horas de prácticas. El seminario de supervisión tiene un ritmo semanal. Se establece un triangulo educativo entre el tutor del seminario, el profesional que acompaña en las prácticas y el alumno. El tutor mantiene un contacto fluido con el profesional para supervisar el proceso de aprendizaje del estudiante, y a la vez ya sea a través de la reunión semanal con el grupo de seminario o con entrevistas individuales, el tutor orienta y acompaña esta immersión en el mundo profesional que está haciendo el estudiante.
Los estudiantes de tercer curso que deciden hacer un proyecto de intervención tienen asignado un profesor que mediante trabajo individual con el alumno le asesorará en todo el proceso de elaboración. También aquí el profesor actúa como orientador, no solo académico y profesional, si no también personal.
El acompañamiento profesional no se acaba aquí ya que la institución ofrece a los antiguos alumnos un servicio de bolsa de trabajo des de el que se orienta en la inserción en el mundo laboral. Y para el resto de vida profesional, la Asociación de Antiguos Alumnos programa sesiones de formación continua, de supervisión y de intercambio de experiencias profesionales.
La orientación de jóvenes universitarios no debe circunscribirse únicamente al ámbito académico y profesionalizador ya que durante el proceso de formación profesional el joven está experimentando un intenso proceso personal de maduración y de preparación para el mundo adulto en el que afloran incertidumbres, dudas y desajustes de expectativas o de percepción.
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