11 de noviembre de 2003 - número 72 | 39624 suscriptores Suplemento del boletín de educaweb | ISSN: 1578-5793


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La opinión de los expertos

Profesionalizar los estudios universitarios: un reto demandado y necesario

María Puchades Quilis, Asesora de la Dirección General de Formación Profesional y Promoción Educativa de la Junta de Extremadura


¿QUÉ ES LA PROFESIÓN U OFICIO?

Nuestra reflexión comienza al preguntar a las personas que nos rodean por su profesión. Observamos que, sorprendentemente, en la mayoría de las respuestas se considera como profesión un título universitario, un cargo, un puesto de trabajo o un tipo de empleo. En general, sólo aquellas personas que realizan su actividad laboral en puestos de trabajo que tradicionalmente se han clasificado como oficios, o las que desempeñan profesiones tituladas relacionadas con el mundo de la Formación Profesional, responden a la pregunta con precisión.

El análisis de este fenómeno nos hace considerar dos aspectos que lo justifican:

· La idea generalizada en la sociedad de que toda persona que no posee una capacidad para estudiar, se ve abocado a estudios, de Formación Profesional, sin tener presente que esta comprende el conjunto de acciones formativas que capacitan para el desempeño cualificado de las diversas profesiones, el acceso al empleo y la participación activa en la vida social, cultural y económica.

· El desconocimiento de las profesiones por el retraso y lentitud de la administración central en el proceso de definición del Sistema Nacional de cualificaciones identificadas en el sistema productivo, y de un catálogo modular de formación asociada a ellas atendiendo a los requerimientos del empleo.

Ambos aspectos por una parte dificultan hacer realidad el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio o a la promoción a través del trabajo (art.35 la Constitución), y por otra dejan al descubierto en el marco de los principios rectores de la política social y económica, la exigencia para los poderes públicos de fomentar la formación y readaptación profesionales (art.40 de la Constitución).

DEL OPERARIO SIN CUALIFICAR A LOS TECNICOS DE FP

Ciertamente a lo largo de la historia de nuestro sistema educativo, la diferenciación que se ha realizado entre Bachillerato y Formación Profesional, donde el primero preparaba para los estudios superiores y la segunda para el mundo del trabajo, ha alimentado la baja imagen social de la segunda, hasta el punto incluso que se la ha visto como el reducto de los fracasados del sistema, y desde esta lógica se les ha considerado alumnos de segundo nivel. Además, los estudios superiores eran considerados en clave de formación de las elites y no como la formación para el trabajo.

Incluso a veces hablar de la dimensión profesionalizante de la universidad ha hecho enarbolar algunas banderas, amparándose en la dimensión humanizadora y cultural (academicista) de la misma en defensa de la transmisión del conocimiento siendo esto una simple manifestación de resistencia al cambio. Nadie pone en cuestión el papel que ha de tener la universidad en relación con este quehacer, pero ello no da pie al descarte o alejamiento entre la formación profesional y los estudios universitarios.

Concluida la etapa de los operarios sin cualificar, la educación ha dejado de ser un privilegio de una minoría selecta sometida a una edad fija, para extenderse a la vez a toda la comunidad y a lo largo de la vida del individuo. En cuanto tal, debe manifestarse como actividad permanente y omnipresente. No cabe ya concebirla como preparación para la vida, sino como una dimensión de ésta, caracterizada por una adquisición continua de conocimientos y una constante revisión de nuestros conceptos. http://www.mec.es/educacion/siseduc.html Comienza la época de los técnicos y técnicos superiores de formación profesional con la llegada de la tan esperada definición del concepto técnico de cualificación profesional, como conjunto de competencias con significación para el empleo, adquiridas a través de un proceso formativo formal, e incluso no formal que es objeto de los correspondientes procedimientos de evaluación y acreditación que se reflejan en la Ley Orgánica 5/2002 de 19 de junio, de las Cualificaciones y de la Formación Profesional, en ella se define el Sistema Nacional de Cualificaciones y Formación Profesional, indicando que para el desarrollo del mismo se promoverá la necesaria colaboración entre empresas, Administraciones Públicas, Universidades, Cámaras de Comercio y entidades de formación, http://www.juntaex.es/consejerias/ect/dgfpype/fp/Legislacion/Ley_Org_5_2002_Cualificaciones_y_FP.pdf

LA UNIVERSIDAD ACEPTA EL RETO DE LA PROFESIONALIZACIÓN

Con carácter general se puede afirmar, de entrada, que la Universidad y la Formación Profesional han transcurrido por caminos distintos, pues la enseñanza universitaria era la meta de toda persona que poseía una capacidad para estudiar. Todo aquel que no la poseía, estudiaba Formación Profesional. La Formación Profesional y la Universidad están llamadas a incidir de manera directa en la evolución de nuestras sociedades y los puntos de encuentro son cada vez mayores, ya que la formación a lo largo de toda la vida abre nuevos ámbitos de actuación para ambas. La complementariedad y la colaboración han de ser, sin duda, un factor que contribuya al desarrollo mutuo y cada parte del sistema con los agentes involucrados deberá buscar respuestas a los retos del futuro, en el ámbito de la responsabilidad, con el objetivo de contribuir al desarrollo de la sociedad.

Actualmente y con el fin de capacitar para el ejercicio de actividades profesionales, de modo que se puedan satisfacer tanto las necesidades individuales como las de los sistemas productivos y del empleo, así como promover una oferta formativa de calidad, actualizada y adecuada en materia de formación profesional y cualificaciones para el empleo, se están produciendo grandes avances muy positivos:

· Implantación de mejores accesos y correspondencias entre enseñanzas de distintos niveles incluido el universitario. http://www.juntaex.es/consejerias/ect/dgfpype/fp/ciclos.htm

· Experimentación de modelos que convalidan la Formación profesional de Grado Superior con estudios universitarios. http://www.ujaen.es/serv/vicest/acceso2/fp_grado_superior/pagina_principal.htm

· Revisión de la mayoría de planes de estudios universitarios sobre todo a partir de la Ley Orgánica de Universidades, que apuntan a la dimensión profesionalizadora, de formación para el trabajo, formación del ciudadano también para el sector productivo, pues muchos universitarios están realizando cursos de formación ocupacional o ciclos formativos superiores, o son seleccionados por la empresa, considerándose su formación como base para una nueva formación para el desempeño profesional. Es evidente que la Universidad en su dimensión profesionalizadora ha de estar estrechamente conectada con el mundo de la producción, y por ende ha de tener lazos de conexión más estrechos con la formación profesional inicial de niveles más bajos y por supuesto con la formación profesional superior continua. http://www.juntaex.es/consejerias/ect/dgeu/normativa/normadgeui.htm

La Universidad ha aceptado el reto y se prepara para aceptar el modus operandi de la Formación Profesional, que ha superado la barrera de la falta de marco legal para poder establecer los mecanismos que permitirán el desarrollo de la Educación permanente. Sin embargo esta colaboración no significa exclusivamente abrir las puertas, sino dar un salto estructural y metodológico, introduciendo métodos activos. Profesionalizar la Universidad, de forma que los estudios académicos y títulos universitarios se conviertan en verdaderos certificados y acreditaciones de capacidades profesionales fruto de una enseñanza de calidad.






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